De drones y otras hierbas
El Departamento de Estado, sede de la redacción de Axios
A veces resulta difícil entender la psicología política, que predomina en el entramado comunicacional del imperio. Profundizar sobre el asunto suele llevar la investigación a callejones sin salida, pero al final es todo tan obvio, que quizás en eso consiste su eventual eficacia.
Si, porque con una tranquilidad pasmosa la mayoría de las plataformas estadounidenses, dedicadas al ataque mediático contra Cuba, no les importa mucho que en pocos minutos les descubran las tonterías que propalan, las intenciones que persiguen y los resultados que buscan.
Es como alguien que, puesto en el lugar de hablar/escribir cualquier cosa, ni siquiera tiene pensamiento crítico, o incluso, pensamiento, a secas. Es bajo esa lógica que aparece la noticia de ocasión publicada, dónde si no, en Axios, con oficinas en el sótano del Departamento de Estado, lo más subterráneo posible, para que nadie los asocie con Mr. Rubio, el jefe de ese edificio.
Y no faltaba más, ahora los inventos noticiosos contra Cuba pasaron, de bases de radio espionaje chinas, recuérdese que por estos minutos el Jefe Trump se amigó con ellos, los chinos, a afirmar que la Isla tiene 300 drones, para atacar EEUU. Algunos, más suspicaces, afirmaron incluso que los tales avioncitos no tripulados eran iraníes, para que el bodrio calumnioso quede bien adobado.
Bastante que hablar ha dado el asunto y como era lógico, las autoridades cubanas, rápidamente reaccionaron calificando lo de los drones, como parte de la ya larga lista impulsada por Mr. Rubio y su empleomanía, para fabricar una justificación que habilite la tan llevada y traída invasión militar contra Cuba, y la hostilidad en general.
Claro, se pueden sacar algunas consideraciones que vale la pena exponer, incluso siguiendo un orden de prioridad o importancia.
En primerísimo lugar, la historia de los avioncitos se articula con la fábula mayor, la que aparece en la tan mentada Orden ejecutiva del pasado 29 de enero, donde se habla de amenaza “extraordinaria e inusual” de Cuba contra el gran imperio. Pensaron que hay que mostrar por qué se dice lo de la amenaza, en qué consiste por caso y nada mejor que unos 300 drones iraníes, previstos para atacar la base naval, ubicada ilegalmente en la bahía de Guantánamo, los navíos de guerra, y algunos cayos en el extremo sur de la Florida.
Y los lugares escogidos por los muchachos de Axios no son por gusto.
Para empezar la susodicha base, que es una vieja pesadilla del Pentágono, es decir, que los cubanos la ataquen y por estos días, peor, cuando los iraníes, vean que casual todo, demolieron, literalmente, más de 15 bases estadounidenses por allá por Asia Occidental.
Le sigue en orden de desajuste onírico, que ataquen buques militares, que tiene cierta lógica, porque son los que ahora mismo corren de un lado para el otro, también en Asia Occidental, a millas del estrecho de Ormuz, precisamente para evitar que los susodichos drones de 3x4, como se dice, hundan un armatroste flotante, de varios miles de millones de usd.
Y no podía faltar la amenaza a territorio estadounidense. En ese caso si encajaría aquello de inusual; como se sabe, no se recuerda que EEUU haya sido atacado por algún ejército, porque en última instancia Pearl Harbor, aunque está en un espacio de jurisdicción estadounidense, en buena lid dicha base no está ubicada en EEUU.
También de este último detalle se pueden extraer otras miradas, que van más allá de lo geográfico. Básico, el mensaje es que a los cubanos, los que están en la Isla, no les importa lo que suceda con el 1,6 millón de compatriotas que están en la Florida, y entonces se aprestan a atacarlos.
Francamente, de toda esta leyenda quizás sea lo de la amenaza contra los cubanos que viven en EEUU, el asunto más descabellado, cruel, perverso. Y no es por gusto, porque muy probablemente en este minuto, salvo los descerebrados de siempre, incluido los legisladores sospechosos habituales, una mayoría de cubanos, obligada a callar, está en contra que invadan a Cuba, donde tienen familiares, amigos, afectos.
De victimarios a víctimas. También hay que lograr eso, le han indicado a los plomíferos de Axios, algo que realmente está siendo cada vez más difícil.
La preparación por parte de sucesivos gobiernos de EEUU, para meter al país en algunas de sus numerosas aventuras bélicas internacionales, inexorablemente ha incluido la manipulación de la opinión pública doméstica. Pero la “democratización parcial” de la información, vía redes sociales digitales, y otros factores, conspiran contra esta dígase que, necesidad de los invasores para exhibirse como invadidos.
De la historia contemporánea está el icónico rechazo popular a la guerra en Vietnam, que por cierto tomó 20 años para que madurara; más recientemente, la develación que no había armas de destrucción masiva en Irak, la razón de la invasión. Y ahora la agresión contra Irán, por un programa nuclear militar que ya “había sido destruido” en junio del 2025; en resumen, 6, casi 7, de cada 10 estadounidenses, repudian esta guerra, evidencia que no caló la manipulación al respecto.
Respecto a Cuba, el nivel de crueldad y antigüedad de la agresión multifacética de parte de EEUU, que ya ni siquiera se cuida de los calificativos que usan, como el empleo del concepto de bloqueo, constituye realmente un enorme escollo, para que prospere esto de trastocar agresores por agredidos. Nadie les cree, es lo que se puede fácilmente apreciar, por ejemplo, en las votaciones en la ONU contra el bloqueo, por solo mencionar un caso emblemático, casi único, a la hora de mostrar el aislamiento de EEUU.
Y a propósito de esta confusión, de cambio de roles según los medios estadounidenses, resulta interesante otra circunstancia asociada a los “terribles” drones, y es el referido a cierto paralelismo con la crisis de octubre, de 1962. En efecto, en la ya larga y agresiva política de EEUU hacia Cuba, donde han apelado a todo tipo de pretextos para aplicarla, es la tercera vez en que mencionan un tipo de arma particular; la segunda fue en la década de 1980, cuando los medios estadounidenses pusieron el grito en el cielo, afirmando que había “superbombarderos” soviéticos, del tipo Il-28 en la Isla.
En rigor, nadie sensatamente haría este tipo de comparación, pero ¿acaso en la publicación de Axios se procura algún nivel de sensatez? De modo que hasta se puede apelar a aquella conclusión hegeliana, de que las cosas en la historia se dan primero como tragedia y después, se repiten, como comedia. Y esto último, lo de comedia, está subyaciendo en toda la historia de Axios. Es como intentar comparar indirectamente misiles nucleares de alcance medio, con drones, pero ese “detalle”, sobre capacidades destructivas, es menor, total, el fin justifica la mentira.
Quizás por ello, de que alguien les crea, Axios introduce un párrafo en la noticia, como medio escondido, donde se lee que, según las mismas fuentes, nadie en Washington estima que Cuba sea una amenaza inminente, ni que tengan planes de invadirlos. Parece que, llegado el caso, de perdida absoluta de credibilidad, alguna compensación hay que incluir en la narrativa, tal vez a pesar o negociado con Mr. Rubio, supuesto experto en medias verdades.
Pero esta operación mediática anticubana tiene sus fallas tremendas, no solo las ya descritas sobre la absoluta falta de ética periodística, también están aquellas que pueden actuar como especie de bumerang.
Por ejemplo, algo que aparece con insistencia en redes y otros espacios, relativa a que el artículo de Axios permite perfilar una supuesta bronca interna, en el seno del gobierno estadounidense; y esto último, claro que no es bueno para Trump. Por un lado, Mr. Rubio, máximo impulsor de la agresión, por el otro, el sector que ha identificado como un error una acción militar contra Cuba, que incluye a poderosos congresistas republicanos.
Obsérvese que la publicación aparece 72 horas después de que el jefe de la CIA, el sr. John Ratcliffe, estuviera en La Habana, el 14 de mayo, y según trascendidos de la reunión, incluida la versión de las autoridades cubanas, en ningún momento salió está historia de terror y misterio de los drones. Y ¿la CIA no sabía eso cuando vino su principal?, ¿por qué no abordó semejante y “terrible amenaza”, para el territorio estadounidense?
Dice el artículo de Axios, que contó con fuentes que no puede develar; el tono sirve para darle caché a la noticia y de paso evadir el rigor en lo que dice; sin embargo, desde esta perspectiva, sobre contradicciones en el seno del círculo de asesores de Trump, la tal fuente anónima proviene, ya se dijo, del sótano del Departamento de Estado. En fin, ¿Mr. Rubio, con ayuda de Axios, vs Mr. Ratcliffe? En cualquier momento Trump aclarará el asunto, hay que ser pacientes.
También está cierto efecto disuasivo, sobre todo con los más cobardes, que insisten en que Trump acabe de invadir. Claro, porque según las leyes de la guerra, quien apoye una agresión a un tercer país, se convierte automáticamente en un objetivo militar legítimo. Y entonces hasta cierto punto divierte, observar la preocupación de los susodichos, cuando aparecen en redes sociales fotos satelitales de sus residencias, en el sur de la Florida. Es una locura total, pero que nadie se queje, la han creado desde allí.
El colofón de la historieta publicada por Axios, se expresa meridianamente en otra de las posturas del gobierno cubano, aclarando para el que quiera saberlo: con drones y sin drones, Cuba tiene el derecho a defenderse, en un contexto de máxima retórica bélica, cuando el Jefe Trump y Mr. Lu, según el apellido en mandarín de Rubio, mantienen una especie de acoso psicológico sobre los cubanos, y sus amenazas parecen preceder al súper portaaviones A. Lincon, fondeado frente al Malecón habanero.
La sumatoria casi atropellada, de noticias, amenazas y sanciones perversas, develan en última instancia el nivel de desespero de la mafia mayamera. Sienten que se les escabulla de las manos, las ilusiones de regresar a Cuba a la época del batistato, nada menos que cuando habían logrado juntar las mejores condiciones para ello. Pero como siempre, obstinadamente, subestiman la resistencia de la Revolución cubana. Así les va.
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