Mr. Rubio y sus mezquinas demandas

Si Mr. Rubio le pide a los revolucionarios cubanos que se subordinen, solo porque confunde deseos, viejos por cierto, con lo posible, se trata entonces de un intento de sabotear directamente el desarrollo del eventual dialogo en curso. No hay otra forma plausible de entender la retórica del canciller norteño.
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El Secretario de Estado Marco Rubio
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CubaSí

¿Quiere o no quiere Mr. Rubio negociar con Cuba?.

Es la pregunta lógica, que cualquiera se haría al escuchar las ultimas opiniones del canciller trumpista, con las que intenta sentar cátedra sobre cuáles son los cambios, que a priori deberían asumir las autoridades cubanas. Los dichos no han pasado inadvertidos y por estas horas navegan, por las aguas turbulentas de las redes sociales digitales.

Dice Mr. Rubio que Cuba, no debería limitarse a cambios económicos, sino que también hay que transformar su sistema político, bajo el supuesto que sin “libertad” política, no puede haber “libertad” económica. El chiste se cuenta solo, podría decirse al escucharlo en especial de un alto funcionario imperial, lugar donde la economía está controlada por el 1%, que a su vez controla el 100% de la política.

Ya metido en su pose de experto en honradez intelectual y política, nada más alejado de lo verídico, Mr. Rubio se lamenta que el resto del mundo no entiende la visión que tiene la ultra derecha mayamera que él representa, sobre Cuba y su gobierno. Claro, “el resto del mundo” se percata de que está pasando, incluso más allá de opiniones y debates sobre cuál es el mejor sistema político, y que el asunto no tiene nada que ver con democracia y otros detalles.

Los resortes de Mr.  Rubio parecen moverse al compás de una narrativa triunfalista trasnochada, basada, no en el derecho internacional o el más elemental sentido de la convivencia entre vecinos, sino obnubilados por una imagen de poderío, pasado de rosca y en franco proceso de derrumbe, relacionado con las imágenes perturbadas del Jefe Trump y “su ejército”, el más poderoso del mundo.

Por tanto, si se tiene una fuerza militar “invencible”, pues para Mr. Rubio es suficiente, para intentar amedrantar a los cubanos y a quien intente apoyar a Cuba. A tenor por las circunstancias, tal vez nunca antes había sido tan claro como ahora, que ese enfoque es pura y simple fantasía, derivada de una nostalgia imperial pulverizada y expuesta a un potente ventilador.

Puesto entonces, en perspectiva, prácticamente Mr. Rubio está literalmente condicionando cualquier dialogo con las autoridades cubanas, que como es conocido, no están ni medianamente vencidas por el cruel cerco, al que someten a la Isla. Y la precondición no es cualquier cosa, no, está diciendo el señor canciller estadounidense que si Cuba quiere llegar a un acuerdo, su gobierno debe admitir que será removido o mejor dicho, que debe auto removerse, sino ni mejor perder el tiempo.

Puede haber algunas maneras de interpretar este absurdo. La primera y más obvia es que, incluso más allá de cualquier sentido patriótico, del que han dado sobrados ejemplos los cubanos, es inexplicable que alguien pida algo así, como que el gobierno de uno de los dos países que están negociando, abandone antes el poder político, y entonces ¿para qué o con quién negociar?.

Y esto se antoja aún más increíble, cuando dichas aspiraciones de “cambio de régimen”, no tienen asidero en una coyuntura de derrota de la Revolución cubana ni nada que se le parezca; la exigencia no proviene por tanto de constatar que los gobernantes cubanos deben escapar, antes de que sea tarde o algo parecido.

De modo que si Mr. Rubio le pide a los revolucionarios cubanos que se subordinen, solo porque confunde deseos, viejos por cierto, con lo posible,  se trata entonces de un intento de sabotear directamente el desarrollo del eventual dialogo en curso. No hay otra forma plausible de entender la retórica del canciller norteño.

En este punto sobrevienen otra interrogante. Trump, ahora mismo atribulado por la resistencia iraní, ¿estará al tanto de las iniciativas de su responsable en temas internacionales?. Si, porque es cierto que el propio mandatario suele usar este tipo de tácticas negociadoras, de subir la parada, pero no al extremo de pedirle a la contraparte que abandonen todo, sin que medie al menos una certidumbre que no tienen otra alternativa.

Aplicando el sentido común, Mr. Rubio debe saber muy bien que por el contrario, en el seno de la dirección revolucionaria cubana y en general del pueblo de la Isla, existe una convicción arraigada, que descansa en una historia de resistencia y resilencia, con episodios heroicos muy recientes, que por el contrario muestran a un país empoderado, celoso de su independencia y eminentemente antimperialista por definición.

Algo de eso puede deducirse por ejemplo, y respecto a un aspecto concreto, del reciente informe que sobre los servicios de inteligencia cubanos acaba de emitir el FBI, especialmente su rama dedicada a la contrainteligencia.

El material, profusamente divulgado en redes sociales por el propio FBI, admite lapidaria y con ejemplos concretos que la inteligencia cubana es de excelencia, que ha burlado al imperio, por caso a la CIA y a otros servicios, en no pocas ocasiones. Concluyen que la calidad de los cubanos en este frente excede, según ellos, hasta el tamaño de una pequeña isla, en crisis económica, en “modo estado fallido”.

Rápidamente el informe “pro Cuba” del FBI, ha dado de que hablar. Cualquier cosa podría inferirse de su publicación justo en estos momentos, excepto que reconocen, con alguna dosis de honorabilidad, las capacidades de un contrario tenaz y valeroso. Pero más bien parece formar parte de un entramado mediático, que tributa a la leyenda de que Cuba es una amenaza, que hay que atender “después de derrotar a Irán”, según los dichos del Jefe Trump.

Algunos expertos en temas estadounidenses y sobre las falencias típicas del FBI, también vinculan el asunto al eventual hackeo de cuentas del actual director del Buro, el sr. Kash Pastel , quien aparece en imágenes posando en estado de relajación total, en algunos de los tantos parajes que Cuba ofrece a sus visitantes.

Al menos queda la tranquilidad que cuando Pastel visitó la Isla, no la veía como una amenaza para EEUU. Y es probable que una vez descubierto, ordenara una movida que le permita recuperar la imagen de lealtad ideológica sin cortapisas, que el jefe de personal de la administración Trump, exige a los altos miembros del gobierno, sin importar mucho o nada la competencia de estos.

Mr. Rubio también abordó como de refilón los éxitos obtenidos en la invasión a Venezuela, estimando que dichos resultados y su posterior evolución, desmienten a quienes calificó de “fanáticos de las castástrofes”, es decir, que si Washington decide hacer algo parecido contra Cuba, pues todo el mundo debe estar tranquilo que al final, como se demostró tras el ataque a Caracas, no sobrevendría el caos en La Habana.

Sobre lo anterior, más bien se debería admitir que esta opinión, francamente devela una de las tantas preocupaciones con las que están lidiando en la Casa Blanca respecto a que hacer con Cuba. Es decir, la situación es exactamente lo contrario de lo que al respecto anuncia Mr. Rubio, preocupado por convencer a “los fanáticos” de que no hay de que preocuparse. Más irresponsable no puede ser el tipo.

Hablando de charlataneria y cinismo, Mr. Rubio aludió a la situación de la agresión del Estado Epstein contra Irán. Repitió lo que dice su jefe, a pesar de que sabe que aquel esta en otro universo paralelo, sobre todo en aquello de que los iraníes están “acabados”, que al conflicto les queda un par de semanas y cuando EEUU decida irse. Por si acaso, puso como condición que Irán abra el Estrecho de Ormuz, exactamente lo contrario de lo que horas después anunció Trump, quien de repente aseguró que le importa un bledo el famoso Estrecho. Que lio.

Por alguna razón, Mr. Rubio estimó útil ser otra vez desvergonzado. Campantemente cuestionó que los iraníes atacaran embarcaciones civiles, asegurando que es algo reprochable e ilegal. Impresionante que el mundo tenga que escuchar esa verdad nada menos que de uno de los jefes, que han bombardeado sistemática e impunemente pequeñas lanchas de pescadores en el Caribe, o abordado en zafarrancho de combate, tanqueros venezonalos.

Y como si no fuera suficiente, Mr. Rubio reprochó al liderazgo iraní, asumiendo una pose indignada, que hayan gastado tantos recursos en armamento y no en su pueblo, ordenando que paralicen de inmediato la fabricación de drones. Pero vaya con Mr. Rubio y sus contradicciones con el Jefe Trump; este último acaba de admitir que han tenido que paralizar numerosos programas de salud para los más necesitados en EEUU, para atender las de los menos, los dueños del complejo militar industrial, es decir la guerra.

Es casi obligado mencionar el heroísmo de los iraníes porque, ya se ha dicho, el derrotero de la guerra que enfrenta está desgastando a velocidad inesperada, nunca planificada, la capacidad bélica estadounidense.

Y más relevante lo que no es tangible; se volatiliza la sensación de invencibilidad de las us army, de sus super costosos aviones, de la infalibilidad de su inteligencia militar, y de la supuesta moral para atacar a terceros, asunto trabajosamente trabajado durante cientos de años, en el subconsciente del ciudadano estadounidense.

Esta por ver los alcances de este desastre, donde la derrota ante Irán es probablemente un reflejo puntual de algo que estaba evolucionando, y que solo requería un evento lo suficientemente dramático, para mostrarse en toda su dimensión. Quizás esto sea el meollo de todo el asunto, algo a profundizar.

Pero no olvidemos a Mr. Rubio. Porque al fin y al cabo razones existen para que procure meter una bomba de tiempo, en el dialogo con Cuba, eventualmente en ciernes. Y no es por lo que aparenta creer, es decir, que cuentan con la supuesta derrota inevitable de Cuba. Por el contrario, sus lamentos, como también podrían calificarse sus dichos, develan más bien una angustia existencial, en virtud de la cual el canciller trumpista no logra imponer, como primera prioridad, acciones para destruir expeditamente a la Revolución.

Lo de Mr. Rubio es desespero sin dudas, sin medias sombras, es el tic toc del implacable reloj político. Es la muy probable enorme presión que están ejerciendo sus financistas, de la mafia cubanoamericana; es aquel comentario de la congresista Salazar, representante de esa cosa nostra, “es ahora o nunca”.

El Jefe Trump, al que la jauría mayamera vio en algún momento como el tipo que acabaría con la Revolución cubana, a bombazo limpio si es menester, se empatanó en otras prioridades;  por caso, obedecer al sionismo, ya se sabe, y además se “entretuvo” en otros conflictos domésticos, como la guerra de ICE contra la población local, la deriva de la economía y sus conflictos con aliados internacionales, en general con el resto del mundo, y como sustrato, enfocarse en incrementar geométricamente los ingresos de los Trump.

Y si esto no fuera suficiente, la confusión reinante, y la nueva realidad, ha generado un autentico desquicio en las élites empresariales de origen cubano, que detentan el poder financiero en el sur de la Florida, otrora cohesionadas en su fervor “anticastrista”. Si se quisiera estudiar un grupo donde están actuando ahora mismo las contradicciones interburguesas, bien puede detenerse a observar este proceso.

Ya se ha explicado, algunos de estos poderosos se empecinan  con una “apertura de la economía cubana”,  que  solo debe beneficiarlos a ellos, nada para los demás. Entre otros, se enlistan los Fanjul, los Bacardí, también otros personajes como Ivan Herrera (Univista Insurance), Michael Fux (sector automotriz), y tipos que han acumulado riqueza, desde la industria sin humos de la contrarrevolución, como Ernesto Rodríguez, Omar Sixto y Nick Gutiérrez.

En la acera de enfrente están los más “pragmáticos”, les dicen, que favorecen las anunciadas negociaciones con La Habana, para ver como acomodan sus intereses empresariales en esta nueva realidad, y en base a las oportunidades de beneficio mutuo, que se les ofrece a quien quiera invertir en Cuba.

Pues si, cuando Mr. Rubio exige cambio de gobierno, esta pensando contra toda lógica dialéctica, que vuelva a gobernar en Cuba algo parecido a lo que dirigía a la neocolonia hasta 1959, donde una rancia oligarquía se repartía la riqueza nacional, en modo subordinado a nacientes trasnacionales estadounidenses. O es solo para la mafia cubano americana, a su modo y antojo,  o no hay nada que dialogar, debe ser lo que le están indicando al “empleado del año” Mr. Rubio.

Y hay que repetir, sin cansarse, con sentido del momento histórico, que en ese 1959, llegó el Comandante y mando a parar, que por alguna extraña razón el enemigo olvida u obvia, muy a pesar del mencionado informa del FBI y otras pruebas cotidianas, permanentes. No entienden que en Cuba un pueblo se ha negado a dejar morir al Comandante en Jefe, mucho menos en el centenario de su nacimiento.
 

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