Daniela Fonseca: La niña Maravilla en Rosario y raqueta a Tokio (+Fotos)

Daniela Fonseca: La niña Maravilla en Rosario y raqueta a Tokio (+Fotos)
Fecha de publicación: 
16 Abril 2021
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Daniela reflexiona cargada de emoción sobre su clasificación olímpica. Foto: Unión Latinoamericana de Tenis de Mesa.

Ha sido definitivamente un día feliz, y que me ha obligado a tener activado en un 200% mi chip deportivo, eso a pesar de estar de guardia editorial.

Corrí la vuelta al óvalo en exactamente 51.13 segundos, a la par de las piernas de gacela de roxana Gómez, quien superó los 51.35 exigidos para estar en Tokio; seguí remates victoriosos de nuestras voleibolistas playeras en las arenas de Cancún; y festejé la plata en los tatamis de Guadalajara de Kaliema Antomarchi (78kg), con adición de 490 puntos a su actual acumulado en el ranking mundial…

Pero confieso que lo que más felicidad me produjo fue la clasificación de la tenimesista de 18 años Daniela Fonseca a la capital nipona, convietiéndose en nuestra agraciada número 44.

Y es que su boleto es digno de un cantar del Cid Campeador, pues en su camino a la obtención del único visado tuvo que sortear disímiles escollos y no solo net por medio.

El primero de ellos estuvo asociado a su llegada a la argentina Rosario: 60 horas de viaje desde La Habana que incluyeron rarísimas escalas en París, Estambul, Sao Paulo, y Buenos Aires, antes de pisar el tapiz rosarino, dada la imposibilidad de volar directo producto de un agente externo en extremo influyente y de nombre Coronavirus.

Luego la yumurina Fonseca, número 290-591 unidades del escalafón universal, salía como la número 15 de la preclasificación individual entre las contendientes. Poseía mucho menor kilometraje y de 51 partidos internacionales previos, se había llevado el gato al agua en 31, para un 61% que denotaba su incuestionable talento.

A la zurda de Perico la ví jugar poco en el Cerro Pelado. En mis incursiones previas con interés periodístico y de jugador a dicha instalación cuando recién fue promovida al equipo nacional, no tuve el privilegio de cruzar raquetas con ella.

Pero la he seguido de cerca. Tiene una capacidad inusitada de colocar pelotas sobre la mesa, ya sea pegada a la misma, en los denominados dos pasos de distancia, o contrarrestando tops o drives en el horizonte más distante.

La definen además determinación, una flema muy poco característica de una jugadora de su juventud, y una elevada capacidad de respuesta o variación tácticca en los partidos, algo que solidifica el componente de inteligencia y psiquis fuerte en calidad de variables adicionales de juego.

La joven zurda yumurina se mostró muy ecuánime y segura en sus acciones durante todo el torneo.

El torneo

Así partió Daniela a la primera manga, en la cual estuvo a punto de conseguir su objetivo.

En ese examen inicial, apenas sin sacudirse el polvo del camino e imponiéndose siempre a rivales superiores, en consonancia con sus respectivas ubicaciones en el listado del orbe, doblegó a la chilena Daniela Ortega 4-3 en su primera remontada de la lid, luego barrió en cuatro sets a la mexicana Mónica Muñoz. Eso antes de ceder en siete parciales frente a la puertorriqueña Melanie Díaz, un duelo en el que llegó a tener ventaja de dos parciales, pero en el cual en definitiva Díaz sacó a relucir la experiencia y casta de su apellido, pues su hermana menor Adriana es una de las sensaciones mundiales de la disciplina, ranqueada en el peldaño 16-5 404 rayas.

Como decimos en el argot popular, se trataba de Borrón y cuenta nueva. Colocar la cabeza en la almohada, apelar al merecidísimo descanso y luego emprender la ruta de cero en la segunda oportunidad, donde solo la ganadora del draw sw llevaría el tercer anhelado cupo a tierras del Sol Naciente.

De nuevo tuvo que venir de atrás, para dominar 4-3 a la venezolana Neridee Nino, quien había sido victimaria de su coequipera Idalys Lovet en el estreno; resolvería por fácil 4-1 a la quisqueyana Esmerelyn Castro; y de nuevo puso el vocablo remontada como el de orden para aferrarse a sus aspiraciones.

Cedía 2-3 ante la guatemalteca Mabelín Enríquez y con dos parciales contundentes de 11-2, 11-7 continuaría en la ruta.

Morbo a borbotones destilaría entonces su desafío final ante la cubana nacionalizada mexicana Yadira Silva. No solo por circular sangre antillana a ambos lados de la mesa, sino también porque Silva había despachado a Idalys Lovet horas antes.

Habría venganza en el Salón Metropolitano rosarino en siete peleados matches (7-11, 6-11, 11-9, 11-9, 13-11, 8-11, y 12-10). Daniela festejaba los puntos importantes, variaba la velocidad de sus drives, le ponía al top en paralelo y bloqaueba como una jugadora “defensiva” endemoniada los disparos de Silva.

Nunca perdió la concentración, supo corregir sus errores y buscar los puntos vulnerables de Silva en los momentos cruciales del choque, y luego de poco más de 50 minutos, obtuvo su premio.

No pudo navegar con igual suerte su coequipero Jorge moisés Campos, quien por segunda ocasión en línea quedó a las puertas del sueño de sus segundas olimpiadas en línea.

Zozobró en siete parciales ante el ecuatoriano Alberto Mino. Moisés llegó a tener ventaja de tres sets por uno, pero justo ahí su juego comenzó a mermar, toda vez que su oponente definía mejor.

Incluso llegó a gozar de tres match points el nuestro en el sexto parcial, pero regaló un tanto con un servicio fallado y Mino se le coló por ahí. Similar acción negativa tuvo en el séptimo y definitiorio parcial, que en definitiva lo perdió 10-12. Aunque ojo, aún el binomio Fonseca-Campos puede dar otra grata sorpresa y llevarse el único cupo disponible en la modalidad de dobles mixtos.

Alegría a medias, Daniela devuelve al tenis de mesa femenino a la palestra olímpica luego de 21 años sin clasificar, pues la última incursión de una dama había sido en Sydney 2000; los varones pierden la posibilidad de eslabonar su tercera participación en línea, a pesar de que Moisés la acarició en par de ocasiones; y yo me despido con la imagen del entrenador,  de rodillas, besando la mano y la frente de Daniela Fonseca.

Además, comparto estas líneas, la alegría y la grata ruptura de pronósticos de la hija pródiga de Perico con el colega John Vila Acosta, quien siempre mantuvo la fe; y les prometo que pronto les hablaré de Roxana, la vuelta al óvalo, tiempos y marcas; y la felicidad de contar con más judocas momentáneamente en zona de clasificación a Tokio.  

Su compañero de dobles, Jorge Moisés Campos, rompió en llanto junto a Fonseca.
Danielqa mantuvo a Cuba en la palestra olímpica y todos la felicitaron. Fotos: Unión Latinoamericana de Tenis de Mesa.

Comentarios

Tremendo alegrón nos dio la brava cubanita.
osmanimm64@nauta.com.cu

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