Aung San Suu Kyi: ¿Heroína o bandida?

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Aung San Suu Kyi: ¿Heroína o bandida?
Fecha de publicación: 
3 Mayo 2021
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Los medios de prensa occidentales se acordaron de Aung San Suu Kyi, presentándola como una heroína, cuando los militares de Myanmar depusieron su gobierno de facto, tras acusarla de corrupción.

Así, al estilo de lo que se ha estado haciendo en Hong Kong, contra la República Popular China, agentes de todo tipo lograron agitar a miles de personas para expresar su repudio a la junta militar creada, y posteriormente llevarla a prisión.

Por lo pronto, la junta afirmó que hará nuevas elecciones, a pedido de Naciones Unidas, aunque descartó liberar a la depuesta mandataria, quien tendrá que responder por haber recibido pagos ilegales por más de 600 000 dólares y cantidades de oro.

Así lo explicó en conferencia de prensa un portavoz de la junta, Shaw Min Tun, quien precisó que la Nobel de la Paz –al igual que Obama y Juan Manuel Santos-. había recibido el dinero y el oro durante su mandato de manos de Phyo Min Ten, jefe de la región de Rangún (Yangón, la capital).

La primera acusación, el 3 de febrero, fue de haber importado de manera ilegal un dispositivo telefónico, y 14 días más tarde le presentaron cargos por vulnerar las normas referentes a la COVID-19.

El pasado 1 de marzo, un tribunal la acusó de vulnerar el artículo 505 (b) del Código Penal, que castiga la publicación de mensajes que inciten “miedo o alarma” o que alguna persona cometa algún crimen contra el Estado, así como de violar la Ley de Telecomunicaciones.

Los cargos podrían darle una condena de varios años de cárcel para Suu Kyi, quien también fue consejera de Estado y ex ministra de Exteriores.

En tanto, el Consejo de Seguridad y otras entidades han pedido la liberación de la ex mandataria y el cese de la represión contra sus adeptos por la junta militar liderada por Min Aung Hlaing, quien gobernó la nación desde 1962 hasta el 2011.

Los uniformados justifican el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que ganó el partido de Suu Kyi, Liga Nacional de la Democracia, y que fueron calificados de legítimos por observadores occidentales.

LA VERDAD

Pero lo real es que se trata de esconder que diez años después de que dejó el arresto domiciliario y prometió luchar por la justicia, la lideresa civil se ha convertido en la carcelera de sus críticos y una apologista de la matanza de las minorías.

Hace una década, Aung San Suu Kyi fue liberada luego de pasar varios años de arresto domiciliario —sin haber podido usar un celular-, y cuando celebró el fallo de la corte en la oficina de su partido político, que estaba prohibido, emanaba un fuerte olor de humedad por los informes de derechos humanos que estaban amontonados en el piso.

Armada con una colección de premios internacionales, incluso una Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, lucía un tocado de flores frescas en el cabello cuando se sentó con una postura impecable y le prometió al mundo dos cosas: que lucharía para que los presos políticos de Myanmar fuesen liberados y pondría fin a la lucha étnica que ha mantenido las fronteras del país en guerra durante siete décadas.

Pero ninguna de esas dos promesas -recuerda AFP- fueron cumplidas y el icono más resplandeciente de la democracia perdió su brillo. Aunque San Suu Kyi, de 75 años, se ha convertido en una apologista de los mismos generales que la encerraron, minimizando su campaña asesina contra la minoría musulmana rohinyá. Como pertenece a la mayoría étnica bamar, sus críticos más fuertes la acusan de racismo y falta de voluntad para luchar por los derechos humanos de todas las personas en Myanmar.

Empero, aunque ha derrochado la autoridad moral de su Premio Nobel de la Paz, su popularidad ha perdurado en su país. En noviembre del 2020, su partido político, la Liga Nacional para la Democracia, ganó otra victoria aplastante en las elecciones generales, con lo que fijaría el curso político de los próximos cinco años en los que iba a compartir el poder con los militares que gobernaron durante casi 50.

ESTILO DICTATORIAL

“Su estilo de liderazgo no va hacia un sistema democrático, sino hacia la dictadura”, dijo Daw Thet Thet Khine, una ex colaboradora incondicional de la Liga Nacional para la Democracia que formó su propio partido para competir en las elecciones de noviembre, pero no logró ganar ningún cargo. “Ella no escucha la voz de la gente”, aseguró a The New York Times.

Es difícil pensar en un símbolo de los derechos humanos cuyo prestigio mundial se haya desvanecido tan rápidamente. Junto a Nelson Mandela (un líder verdadero), Aung San Suu Kyi llegó a representar el triunfo de la democracia sobre la dictadura.

En 2019, Aung San Suu Kyi viajó a la Corte Penal Internacional en La Haya para defender al ejército de su país que fue acusado de perpetrar un genocidio contra los musulmanes rohinyás.

Sin pedir disculpas, insistió al tribunal en que, si bien “no se puede descartar que se haya usado una fuerza desproporcionada” contra los rohinyás, inferir una intención genocida presentaba una “imagen fáctica incompleta y engañosa”. Su página de Facebook divulgó una publicación con la etiqueta de “Falsa violación”, descartando de manera abrupta la violencia sexual sistemática y bien documentada cometida contra los rohinyás.

Durante el gobierno de Aung San Suu Kyi, las tierras fronterizas de Myanmar—donde se agrupan otras minorías étnicas— ahora están más plagadas de conflictos que hace una década. Y poetas, pintores y estudiantes han sido encarcelados por decir pacíficamente lo que piensan: en la actualidad hay 584 personas que son consideradas como presos políticos o esperan ser enjuiciadas por ese tipo de cargos.

 

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