Trump, entre Escila y Caribdis
El presidente Donald Trump junto a parte de su equipo de "guatacas". Foto AFP
Los nombres que acompañan al del mandatario estadounidense en el título, provienen de la Ilíada, de Homero. Escila y Caribdis eran unos monstruos ubicados en un estrecho tramo, de la eterna trayectoria de Ulises por esos mares, en busca de su eudaimonia, es decir, la plenitud. Escila se representa como un risco con múltiples cabezas devoradoras, y en el otro lado está Caribdis, un remolino de mar, que se engulle lo que pase sobre el.
En otras palabras y regresando a nuestros días, Trump parece que esta entre Escila y Caribdis, o como se dice usualmente, entre la espada y la pared. Y todo por el lio en que se metió o empujaron al invadir a Irán. Y cualquier cosa que haga tiene las de perder, o se lo traga el torbellino, que para el caso es el sionismo y su poderoso lobby en EEUU, o es devorado, si se aplica la analogía con Ulises, por las consecuencias de su derrota militar y política, en Irán.
Aunque ya se ha dicho, viene al caso recordar que la principal, por no decir única razón, para que Trump violara olímpicamente su compromiso electoral de no meter a EEUU en más guerras, por aquello de hacerlo grande otra vez, fue la ineludible presión del premier asesino israelita, que creyó existían las condiciones para finalmente acabar con la “pesadilla” persa y de paso, extenderse tranquilamente hacia toda Gaza y como mínimo, al sur del Líbano.
Y como es conocido, Netanyahu no está actuando solo, no, tiene apoyo decidido de la claque de halcones, con relevantes puestos en los mandos estadounidenses, desde Mr. Rubio, uno de los principales instigadores de esta aventura desastrosa, hasta el senador Roger Wicker, al frente del comité de servicios armados del Senado; e incluso el amigo de Trump, el anciano hiper bélico senador Lindsey Graham, todos ellos, en representación del susodicho lobby sionista, que coincide para no variar, con los intereses del complejo tecno militar industrial.
Contrario al anterior y aguerrido grupo, están múltiples razones, numerosas situaciones, que resumidas en un solo concepto, sugieren que hay que salir de este conflicto con Irán, lo antes posible. Impacto en la economía doméstica, al borde de una debacle, repudio internacional, situación de un casi absoluto aislamiento internacional, ya se verá porque se afirma eso, pasando por los lamentos, que de tan seguidos y altos ya son públicos, referidos a un agotamiento imprevisto, casi catastrófico, del armamento necesario para retomar la agresión a gran escala contra los persas.
Desde luego que estos aspectos en contra, también tienen su expresión en el entramado político estadounidense, que pasa por el incremento sostenido del rechazo popular a la guerra, en un país remoto, y peor por encargo de otro gobierno, es decir el israelí, hasta la propia oportunidad que ven los demócratas, para desgastar más a al trumpismo, quien apenas en el 2024, parecía que había arribado a la Casa Blanca y al control del Congreso, para toda la eternidad.
También están las propias peripecias del mandatario, francamente desatado, él y su familia, por llevarse la medalla del mayor latrocinio en la historia de ese país; por ejemplo los “príncipes herederos”, como D. Trump Jr y el hermano, a los que se les vio dar clases de civismo durante la campaña, convertidos ahora en accionistas de una importante industria de drones, la misma que firmó un contrato millonario con el Pentágono, pura casualidad.
En el ínterin otros escándalos, como el desvío de fondos federales para “indemnizar”, no se entiende porque razón, a los que asaltaron el Congreso en aquel aciago 6 de enero del 2021, previamente sacados sin contratiempos de sus alojamientos carcelarios; esto hay que mencionarlo porque se habla de no menos de 1,8 mil millones de usd, en medio del incremento geométrico de la deuda externa, unos 39 billones de usd, mayor al PBI, y en paralelo, la reducción descarada de los recursos para la salud pública y otras urgencias sociales.
Y volviendo a D. Trump Jr. pues resulta que el joven se casó con Bettina Anderson, así se llama la afortunada, quien es la hija de Harry Loy Anderson; quién fuera presidente del Palm Beach National Bank, y banquero, nada más y nada menos, que de Jeffrey Einstein. Organizaron su ceremonia en una isla privada a la que el padre, el Jefe Trump, declinó participar; quizás escuchó consejos sobre el desgaste que esto supondría, y se justificó porque estaría concentrado en atender un posible desenlace el empantanamiento en Irán, algo que “inexplicablemente”, impactó en el sube y baja de las bolsas; como se sabe, son maestros en la manipulación de información privilegiada.
Tributando a esta realidad paralela, aparece el diario Financial Time, aludiendo a la famosa Junta de Paz presentada por Trump, allá por el “lejano” mes de enero, donde participarían países interesados, dispuestos a facilitar miles de millones de usd, en una especie de ONU paralela; pues resulta que el fondo esta desfondado, cero fondo valga la redundancia; el medio no aclara si lo que había se lo robaron, o si al final los invitados no aportaron nada y siguieron con sus vidas, después de disfrutar de la velada inaugural, en uno de los resort de Trump, que como se sabe, siempre usa sus instalaciones en eventos federales, y luego se auto paga.
En este contexto, Trump decide hacer como que quiere firmar una paz duradera con Irán, dando seguimiento al cese al fuego provisional pactado desde el 7 de abril, tal vez uno de los más violados, sobre todo por Israel, pero también por EEUU, quien recientemente atacó una base naval iraní, dicen que en defensa propia, absurdo porque si no estuvieran en aquella región, no tendrían que defenderse.
Por estos días abundaron las declaraciones de Mr. Rubio, principal responsable desde el frente burocrático estatal, dada su condición de jefe de la cosa internacional, y que tuvieron como protagonista a Trump.
El inquilino de la Casa Blanca, aseguró entonces que estaban intercambiando borradores, y bueno, sobrado en su prepotencia, destacaba que los persas estaban doblegados, y que dada su calamitosa situación, se rendirían, entregando el uranio enriquecido y hasta la virginidad, si era necesario.
Pero “minutos después” de hacerse público en Washington, los “avances” en materia diplomática con los iraníes, comenzó el corre corre en el sector de los halcones, ya mencionados. Wicker, Graham, el inefable John Bolton, que ya no está pero mete siempre la cuchareta cuando le dejan, coincidieron a coro, que ese acuerdo casi era una traición del mandatario, y en privado, lo etiquetaron con palabras propias del lenguaje de adultos. En resumen, nada de eso trajo el barco, o se ¡acaba con Irán o se acaba con Irán¡, no hay segundas opciones, reiteraron estridentemente.
Lo peor es que desde su perspectiva, los Wicker y hasta Bolton tienen la razón, porque la única forma de cumplir con el mandato/exigencia/ chantaje del sionismo es que siga la guerra, nada de acuerdo de paz que pause, no se sabe para cuándo, el soñado y “celestial” propósito de extender a Israel, por todo su actual entorno geográfico. Y lo que es peor, tras estos meses de guerra, desde el 28 de febrero, lo cierto es que nunca el “país” hebreo había estado tan vulnerable, mejor dicho, tan obviamente vulnerable; de modo que en la práctica Tel-Aviv asume la situación como de vida o muerte, amén de lo celestial.
Como se aprecia claramente, Trump quedó entre dos trampas mortales. Si sigue la guerra, corre el riesgo de profundizar los problemas económicos y políticos domésticos y con ello, se puede ir a la alcantarilla MAGA y demás hierbas, o asume “sus obligaciones” ya se dijo, casi ineludibles, con el otro monstruo, el sionismo.
En medio de todo el innegable aislamiento que, tal vez por primera vez en muchos años, sigue experimentando EEUU en este conflicto; por estos días los cancilleres de la OTAN se juntaron en Europa. Para allá fue Mr. Rubio a meter miedo, reflexionando, que para qué servía la OTAN si ahora no podían acompañar a su país en la aventura anti iraní, exigiendo que todos juntos y alborotados debían unirse para reabrir el estrecho de Ormuz. Los colegas europeos miraron al canciller mentiroso, y se hicieron los suecos, a propósito de la sede del evento, la ciudad de Helsingborg, en el sur de Suecia. No consiguió nada.
Por su lado, y vinculándolo con las negociaciones de nunca acabar con los iraníes, Trump retomó el mal llevado y traído mamotreto incumplible de los llamados Acuerdo de Abrahán, firmados en 2020 y que en ese momento, le impusieron a varios países árabes una relación de hermandad con Israel. Y como se le mire, siempre fue un absurdo, algo que con la victoria estratégica iraní, se hizo evidente y hasta los más obedientes, algunos de los micros estados árabes del Golfo, lo rechazan o miran para el piso, cuando les preguntan. Este asunto de los tales Acuerdos, es otra prueba más de que lo que interesa en Washington, es la suerte de Israel.
Mientras, según Trump, avanzaban velozmente las conversaciones con los persas, Mr.Rubio aterrizó en la India donde no se ahorró epítetos y acusaciones contra estos últimos, lo que puede interpretarse con que en definitiva tomó partido por uno de los dos monstruos, aquí señalados, los halcones, grupo al que en definitiva pertenece y le debe su carrera, ahora y para el futuro. Menudo problema el de Mr. Rubio, al que ya han sentado a conversar “amigablemente” con sus enemigos eternos, rusos y chinos.
¿EEUU e Irán firmaran finalmente algún acuerdo de paz duradero, y aceptable para ambos países?. Debería ser así, para el bienestar de los pueblos involucrados y del resto de mundo. Pero francamente sería una sorpresa, en la medida que el verdadero derrotado en esta historia, el mandatario estadounidense, es improbable que admita esa verdad y los iraníes, ¿a son de que firmarían una especie de capitulación? después de obtener quizás la victoria más relevante contra el imperio, en este siglo.
Es que además, en el laberinto Trump, podría incluirse otro monstruo; su propio ego, su imagen, prefabricada en una montaña de medias verdades y manipulación que lo vendieron, a millones de votantes estadounidenses, como un semi dios infalible, recuérdese por caso, hasta su insana bronca con el Papa y sus comparaciones, más ridículas aún, con Cristo. Ni las estatuas de oro que le han erigido en Florida, ni la pretensión de ubicar su imagen en un posible billete por valor de 250 usd, tampoco su salón de baile impagable, podrían impedir el derrumbe estrepitoso del personaje.
Realmente el asunto da para infinitas consideraciones, que exceden desde luego el royo que Trump tiene en Asia Occidental. Porque de seguir la dialéctica de los acontecimientos, el final podría derivar en el ocaso del trumpismo, que conlleva una grave crisis de la ultra derecha nacional e internacional; no es cualquier cosa, recuérdese que esta corriente política, es tal vez el último recurso que le quedaba, al menos por ahora, a los mega ricos estadounidenses que procuran mantener el controlar sobre un mundo cada vez más esquivo, más multilateral.
Significa que lo que puede verse como una enorme victoria para los pueblos, incluido el estadounidense, también, en parecida proporción, supone un gravísimo peligro; no está claro cómo podrían reaccionar los creadores del trumpismo y su propio jefe; tienen un enorme poder, armamento nuclear incluido, y también cero escrúpulos o ética política, lideran al mundo sin reglas, promueven la paz mediante la fuerza, y un largo etc. de categorías absurdas y prepotentes.
En cuanto a Cuba, esta situación constituye un extraordinario desafío, más allá que el Jefe Trump quedé virtualmente atrapado entre Escila y Caribdis. En todo caso ahí está Mr. Rubio, para insistir en la tarea principal que tiene en lo personal, acabar con la Revolución cubana.
Sin embargo, y sin bajar la guardia un ápice, el tiempo va desgastando al enemigo, en el medio el mundial de futbol, el proceso electoral de noviembre en EEUU, y la propia deriva de la economía de ese país, conspiran contra lo que la jauría mediática califica de “salida más fácil” para el atolladero de Trump, iniciar otra guerra; se espera que alguien le diga al atribulado mandatario, que la pequeña Isla vecina se convertiría en una especie de Irán caribeño, con azúcar añadida. Se verán cosas.
Comentarios
Como analista político, celebro la profundidad y la precisión del análisis presentado por usted. La analogía homérica de Escila y Caribdis no es solo un adorno literario; es el marco conceptual perfecto para descifrar la trampa estratégica en la que se encuentra Donald Trump. El análisis acierta de lleno al identificar que el presidente estadounidense no está simplemente ante una decisión difícil, sino ante un dilema existencial donde cualquier movimiento lo acerca a un desastre terminal.
La reflexión final sobre Cuba es el colofón más lúcido del análisis. En el tablero de la desesperación, cuando un líder acorralado busca una "salida fácil", la opción de una aventura militar contra un enemigo percibido como más débil es un clásico histórico. La advertencia de que Cuba podría convertirse en un "Irán caribeño con azúcar añadida" no es una hipérbole; es una lectura correcta de la resiliencia cubana y del enorme costo que tendría para Washington abrir otro frente. Con un Marco Rubio obsesionado personalmente con acabar con la Revolución, el peligro es real. Sin embargo, comparto la cautelosa esperanza del texto: el tiempo, el desgaste económico y la dinámica electoral conspiran contra un nuevo desastre militar. El desafío para los estrategas cubanos, como bien se intuye, será manejar esta presión sin ceder un ápice, obligando a Trump a mirar hacia adentro, donde realmente se libra su batalla final.