Aquel año Juan Antonio había por fin realizado su viejo sueño: llevar a las parrandas el poema Sonatina de Rubén Darío.
Era un año difícil. La vida en el país se había tambaleado luego de una zafra inmensa, que llevó consigo mucho esfuerzo.
La primera vez que en Remedios hubo luz eléctrica, las personas no se lo podían creer.
Tony dibujaba en los recreos de la escuela, sus fantasías eran inmensas moles con luces y formas extrañas, abstractas.


