La paranoia fingida de Mr. Rubio

En ese contexto, emerge una ventaja excepcional para Cuba, ya se explicó, el síndrome de Toynbee, en virtud del cual Mr. Rubio y su jefe van a repetir una y otra vez las mismas políticas, no porque sean estúpidos, algo que incluso se pudiera admitir...
Imagen
El Secretario de Estado Marco Rubio
Fuente:
CubaSí

La paranoia es una condición mental, dígase de las dolencias más comunes en el campo de la psiquiatría. Y si esta es fingida, pues resulta más desconcertante, sobre todo si proviene de algún individuo con relativo poder político; es el caso de Mr.Rubio, el super secretario.

El gobierno de Trump, además de los numerosos problemas internos que tiene, debe lidiar con un personajillo al que le han dado “demasiado” poder burocrático, pero que representa en sí mismo aquella hipótesis del pensador británico, Arnold J. Toynbee, que estudió la relación proporcional entre decadencia de un imperio, y la falta absoluta de creatividad, para generar cambios en las formulaciones y decisiones políticas. De tarea queda revisar su obra principal “Estudio de la Historia” (12 volúmenes, 1934-1961).

Si pudiera definirse como un síndrome, pues Mr. Rubio padece hasta la última célula del “síndrome de Toynbee”. Y lo peor, ni siquiera es él, en tanto recadero de la mafia neo batistiana del sur de la Florida, que como se conoce, quedó anclada en 1958, en una Cuba que era para ellos y los amos yanquis, y que la Revolución barrió radicalmente.

Lo de paranoia fingida viene al caso en tanto, para defender sus políticas,  Mr. Rubio tiene que apelar a algún enemigo “tradicional”, en este caso “el comunismo y sus representantes siniestros” en EEUU, para justificar su cruel intervención contra la familia cubana. De paso, engancha a la perfección con el pensamiento primitivo promedio de los MAGA, de los trumpistas, incapacitados de descubrir al verdadero adversario de los trabajadores estadounidenses.

Ya se sabe, lo del enemigo tradicional, el comunismo, es como mínimo el mismo desde los años 50, cuando en todo caso era más tangible el peligro de una URSS, en pleno ascenso económico y militar, tras una rápida recuperación, relativamente hablando, del desastre colosal que les dejó la segunda guerra mundial, mostrando la extraordinaria pujanza del socialismo.

Por estos días el anticomunismo parece haber adquirido un ritmo alucinante. Por un lado, Peter Thiel, co fundador y senior de Palantir, afirmó que el Papa León XIV es comunista, o agente de los comunistas chinos, por pedir una lógica y saludable regulación de la inteligencia artificial, claro algo que iría contra el desenfreno de Palantir, tecno plataforma llamada a sustituir en algún momento hasta a la mismísima CIA.

Y Trump, que nunca puede quedarse atrás en las perretas coyunturales, aprovechó las celebraciones por los 250 años de la independencia, para focalizar sus ataques contra el ascenso electoral de candidatos demócratas, que integran el llamado socialismo democrático, y que son visualizados por el 1%, como una especie de peligro existencial. Ante este panorama, Trump intenta tranquilizar a los super, hiper, mega millonarios, prometiéndoles solemnemente que EEUU nunca será comunista.

La guerra doméstica contra el comunismo en EEUU, se articula con la doctrina del ataque preventivo, es decir ante una amenaza “creíble” y usualmente convenientemente inventada, con apoyo de los grandes medios, pues lo mejor para el imperio es atacar primero. Una maquiavélica distorsión del principio militar, que la mejor defensa es la ofensiva.

No es por cierto nada nuevo, existe en el pensamiento estratégico estadounidense, desde al menos mediados del siglo XIX; sirvió incluso para justificar la expansión a costa del territorio mexicano, donde se ejerció ese “curioso” enfoque muy actual, según el cual los texanos mexicanos “eran una amenaza” para las pujantes ex trece colonias, en busca atropellada de oro y tierras hacia el oeste, le llamaron “el destino manifiesto”.

La historia siguió con el “big stick” de Theodore Roosevelt, el mismo que Trump homenajeó, a su modo, en estos días y con quien dijo haber conversado, insólito porque el actual mandatario aún no había nacido en aquella época, para suerte del mundo y probablemente del propio Roosevelt. La multitud convocada para escucharlo aplaudió delirantemente, no está claro porque les dio gracia o le creyeron, en fin.

Después, otra vez, amenaza creíble más invasión, tal los casos de Granada, con Reagan, George W.Bush contra Afganistán e Irak, Obama contra Libia y super Trump, en este segundo mandato contra Irán, lugar donde todo permite presagiar que la tal doctrina entró clara y rápidamente en un laberinto sin salida; el principio del fin de que hay un cambio de época; otra vez vuelve Toynbee por aquello que, lo que fue bueno durante un tiempo, ya no lo es, y le ha tocado a Trump, el más payaso pero menos capacitado, lidiar con este cambio estratégico.

En el caso específico del paranoico fingido, con síndrome de Toynbee, Mr. Rubio, sus enemigos que le persiguen a donde quiera que va, son los "comunistas cubanos”, asegurando que tienen unos servicios de inteligencia y capacidad de “subversión universal” de los más “letales y peligrosos del mundo”. Así que inmerso en su guerra personal contra la Revolución cubana, ahora metió al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el universalmente conocido como ICAP, en una de las listas espurias de objetivos que se sancionan, porque apoyan o forman parte indisoluble de la obra de la Revolución.

El tipo, Mr. Rubio, no puede ser entonces más canalla. Bajo su gestión, ha puesto en práctica una de las agendas más  hostiles contra los cubanos, que se tenga memoria; y para colmo, arremete contra cualquier cosa que trate de defender políticamente a la Revolución, de manera civilizada, como el movimiento de solidaridad con Cuba en el mundo, respetando el derecho internacional, algo que desde luego el canciller imperial presume desconocer.

Una prueba actual de lo anterior, es el famoso cable o instructivo que Mr. Rubio circuló recién, para sabotear la reunión solicitada por Cuba, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNNUU) donde como ya es tradición, la Isla bloqueada dará cuenta a la comunidad internacional, de los niveles de agresión a que está siendo sometida por EEUU.

La “iniciativa” en modo “cifrado filtrado”, de Mr. Rubio, ha sido no solo condenada por el gobierno cubano, sino publicado por un medio estadounidense, para que no digan que es invento cubano, o paranoia, a propósito del tema. Puede leerse en The Nation, la publicación política más antigua de ese país (data de 1865), con sede en Nueva York, y redactado por los reconocidos periodistas Peter Kornbluh y Ken Klippenstein,  este último, famoso justamente por sus investigaciones sobre temas de seguridad nacional.

Este embrollo tiene varias lecturas. Para empezar es razonablemente posible que, una mayoría de los estados representados en la AGNNUU, condenen una vez más el bloqueo, lo que se añadiría al prontuario de fracasos del paranoico fingido, Mr.Rubio, sería otra derrota monumental, que se sumaría a la debacle de la aventura contra Irán.

Adicionalmente, la propia existencia del “famoso” cable en sí mismo, además de suponer una chapucería diplomática o diplomacia del chantaje, que derrama prepotencia y frustración, muestra una lógica interrogante: si EEUU no tiene nada que esconder, si creen que están actuando correctamente, ¿por qué temer que sea analizado el asunto?, la respuesta es obvia. Y también la confusión que permea esta administración que no concibe, no tolera que alguien los enfrente. Es otra muestra de decadencia, hay que leer a Arnold J. Toynbee, para entender de qué va todo.

Evidentemente es revelador como ha crecido el nivel de desespero de la mafia que dirige a Mr. Rubio, a veces, parece que ya no saben qué hacer. Creen que repitiendo lo mismo, solo que con mayor intensidad y crueldad, pueden obtener resultados diferentes. Y apuestan que cerrando el cerco del bloqueo y contra quienes lo condenan, podrán derrumbar a la Revolución cubana.

Mr. Rubio muy presumiblemente continuará elaborando y generando dinámicas como aquel absurdo, del 29 de enero pasado donde según orden ejecutiva, Cuba fue convertida en una amenaza para los EEUU. De esto se ha hablado bastante pero nunca suficiente. Como dijo el canciller cubano, la Isla no es una amenaza, los es el bloqueo, que constituye una agresión con todas las de la ley, no hay que esperar que bombardeen la Habana para decirlo, ya la guerra está en la peculiar forma que supone, el cerco energético y otras super sanciones.

Así que hay que prepararse para enfrentar cualquier provocación, nuevos esfuerzos para aislar a Cuba, también sobre eso trata el cable cifrado filtrado a The Nation, y es la reiteración de las supuestas bases espías de China en la Isla, como eco desbocado de la Doctrina Donroe, por cierto, recién desmentido al más alto nivel, por el presidente cubano, Miguel Mario Diaz-Canel Bermúdez.

Y dejando volar la imaginación, y para encajar con el jefe Trump, pues no sería extraño que Mr. Rubio, en su paranoia fingida, pretenda vincular a los demócratas con “los comunistas cubanos”, buscando precisamente que el mandatario le dé el hasta ahora negado visto bueno, para escalar la agresión a un modo militar. Se verán cosas, y mientras más ridículas y absurdas, más posibles.

En ese contexto, emerge una ventaja excepcional para Cuba, ya se explicó, el síndrome de Toynbee, en virtud del cual Mr. Rubio y su jefe van a repetir una y otra vez las mismas políticas, no porque sean estúpidos, algo que incluso se pudiera admitir, sino porque justo de eso se trata la decadencia del Imperio, cuyas elites perdieron absolutamente la creatividad política, desconocen la dialéctica de la historia, enorme falla de la educación superior en EEUU y bueno, hay está Irán, para mostrarles lo equivocado que están y por lo que han sido derrotados.

Y para cerrar, también insistir que por el contrario de lo establecido por Toynbee para un imperio, el socialismo o comunismo como dicen ellos, consiste precisamente en la creación permanente, cambiar todo lo que deba ser cambiado, según lo que legó al pensamiento universal, el Comandante en Jefe.

La historia se mueve hacia adelante, el conservadurismo intenta parar eso, sin percatarse que es una ley como la de la gravedad, no depende de las charlatanerías de Trump, del montón de dinero de los hiper, super mega millonarios, y muchos menos de las estupideces de Mr. Rubio; esto último se tenía que decir, para matizar mejor el análisis.
 

Añadir nuevo comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.