Las playas de Cuba siempre en primeros planos

Las playas cubanas siempre están en los primeros planos, a causa de su conservación, belleza y variedad y que pese a la diversificación de ofertas, siempre sobresalen en la preferencia de los visitantes y los locales.
Esa condición de excelencia recibirá adecuada exaltación durante la próxima Feria Internacional de Turismo (FITCuba 2026, mayo) que propondrá producto clave el de Sol y Playa, un escenario de excepción como el balneario de Varadero, y mercado a los canadienses.
La gran mayoría de esas locaciones poseen arenas doradas y aguas turquesas, ideales para solazarse a cualquier hora del día.
Con más de cinco mil 746 kilómetros de costa y un archipiélago que sobrepasa los cuatro mil cayos e islas, Cuba es un paraíso para quienes buscan la conjunción perfecta entre sol, arena y mar.
El país cuenta con aproximadamente 430 playas naturales, según el Instituto de Oceanología.
De estas, unas 50 presentan desarrollo e infraestructura necesarios para el turismo internacional. La combinación de aguas cálidas, arena fina, arrecifes coralinos y una posición geográfica privilegiada, la convierten en un destino de sol de primer orden mundial.
UNA NATURALEZA PRIVILEGIADA
Las playas cubanas se caracterizan por su diversidad geográfica. En el norte, desde La Habana hasta Holguín, predominan las extensas de arena blanca y fina, con aguas tranquilas y tonalidades que van del turquesa al verde esmeralda, protegidas por la plataforma insular y barreras de coral.
En la costa sur, las playas suelen ser más estrechas, con arena más oscura (dorada o incluso negra en algunas zonas de origen volcánico), y un mar de oleaje más fuerte y azul intenso (la mayoría de las playas presentan una pendiente suave, ideal para el baño familiar.
El elemento arrecifal es fundamental. La segunda mayor barrera de coral del mundo se extiende a lo largo de la costa norte, lo que no solo crea un paraíso para el buceo y el esnórquel, sino que también protege las playas de la erosión y modera el oleaje.
Si bien todas las regiones costeras tienen joyas, algunas destacan por su fama internacional.
En primer término está Varadero (Matanzas): La playa más famosa de Cuba. Se extiende a lo largo de 22 kilómetros en la península de Hicacos.
Su arena es blanca, fina y pura, compuesta principalmente por coral pulverizado. Allí se concentra la mayor oferta hotelera (todo incluido) del país, aunque altamente desarrollada, la playa conserva una calidad excepcional de agua y arena.
Le sigue, en opinión de analistas, Cayo Coco y Cayo Guillermo (Ciego de Ávila): Parte del archipiélago Jardines del Rey, conectado por pedraplén.
Estas son sinónimo de aislamiento y naturaleza virgen. Cayo Guillermo destaca por su Playa Pilar, nombrada así por Ernest Hemingway, con dunas de más de 15 metros de altura, santuario de flamencos rosados.
Otras de relevancia son las Playas del Este (La Habana): Conjunto de playas como Santa María del Mar, Bacuranao y Guanabo, a solo 20 minutos de la capital, principal balneario local, con un ambiente vibrante y más orientado al turismo masivo.
Le sigue Cayo Largo del Sur (Archipiélago de los Canarreos): Playa paradisíaca. Destacan Playa Sirena y Paraíso, de arenas blancas y aguas cristalinas. Es un destino exclusivo, solo accesible por avión o catamarán.
También se menciona a Guardalavaca (Holguín): Nombre que se refiere a su historia como refugio de ganado. Es una bahía de aguas tranquilas, con un entorno más auténtico y cercano a sitios histórico-arqueológicos aborígenes.
Y por último, a manera solo de ejemplos, aparece Playa Ancón (Trinidad, Sancti Spíritus): La mejor de la costa sur. Combina el atractivo de una playa coralina con la proximidad a la ciudad museo de Trinidad, Patrimonio de la Humanidad.
EL USO DE LAS PLAYAS EN CUBA
El uso turístico de las playas cubanas tiene una historia particular, porque a finales del siglo XIX y principios del XX, los balnearios cercanos a las ciudades (como El Vedado o Playas del Este en La Habana) comenzaron a usarse como sitios terapéuticos y de ocio por la burguesía criolla.
Se construyeron cabañas y clubes sociales, y en la década de 1950 Varadero se consolidó como destino de la élite norteamericana y del juego, con hoteles como el Internacional y el Kawama, el Cancún de la época, bajo un modelo de turismo de lujo y casino.
El siguiente período transcurrió de 1960 a 1970, cuando el turismo se reorientó hacia lo nacional y de países socialistas. Las instalaciones se usaron a menudo para vacaciones de trabajadores.
Llegó entonces la década de 1990 y con la caída del bloque socialista, Cuba apostó fuertemente por el turismo internacional de sol y playa como fuente vital de divisas.
Se inicia la construcción masiva de hoteles en Varadero, Cayo Coco y otros polos, en joint-ventures con empresas extranjeras.
Se crea el Grupo Gaviota, Cubanacán, Gran Caribe, y otros, en particular el primero mencionado para desarrollar cayos del norte como Santa María.
Ya para el Siglo XXI se busca diversificar la oferta más allá del todo incluido y se promueven el turismo de naturaleza, cultura y náutico.
La conservación de los ecosistemas costeros (dunas, manglares, arrecifes) gana importancia ante amenazas como la erosión y el cambio climático, y las playas se posicionan en primeros puestos del atractivo turístico, como realmente siempre lo fueron.
DATOS Y CONSERVACIÓN
En cuanto a Extensión, la plataforma insular cubana tiene aproximadamente 67 mil kilómetros cuadrados, gran parte de ella rodeada de playas y cayos.
Existen amenazas como la erosión costera que afecta a más del 80 por ciento de las playas arenosas, fenómeno acelerado por el cambio climático (elevación del nivel del mar), la construcción inadecuada y la extracción desmesurada, elementos enfrentados por el gobierno.
Se señalan Acciones: Existe un Programa Nacional de Protección de Playas que incluye monitorización constante, prohibición de extracción de arena, regeneración artificial con arena dragada (como en Varadero) y restauración de dunas y vegetación nativa (uva caleta, hicaco).
Por tanto se recomienda un turista responsable, que use los accesos designados, no pisar la vegetación dunar, no extraer arena o corales, y usar protector solar biodegradable para proteger los arrecifes.
Las playas cubanas ofrecen mucho más que un paisaje idílico. Son la puerta de entrada a una experiencia que combina relax absoluto en entornos naturales privilegiados con la posibilidad de sumergirse en la cultura, la historia y la calidez.
Desde el famoso Varadero hasta la soledad de un cayo virgen, la arena cubana es testigo de la transformación del país y sigue siendo su principal reclamo para el mundo.
Su futuro depende de un equilibrio delicado entre el disfrute turístico y la protección de ese frágil e invaluable patrimonio natural, bajo programas exigentes y una protección de toda esa belleza.
Ello lo reseñan documentos del Instituto de Oceanología, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y el Estudio Nacional sobre la Erosión de las Playas Cubanas y Medidas de Adaptación.
Otras reseñas sobre el particular las aporta el Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur). Anuario Estadístico del Turismo en Cuba, entre muchos más documentos que corroboran lo descrito.
Pero al margen de textos, indagaciones, opiniones y reseñas, se trata de un panorama poético, extendido por todo el archipiélago y que tiene mucho que aportar al turismo.
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