JOVEN Y ARTISTA: «Soy personaje en todos mis textos»

JOVEN Y ARTISTA: «Soy personaje en todos mis textos»
Fecha de publicación: 
6 Enero 2022
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Foto: Tomado del perfil de Instagram del entrevistado.

Andrés Cabrera (Holguín, 1995) es un poeta y narrador egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Con sus textos ha ganado premios en Cuba y en otros países. Obras suyas integran varias antologías. Lo entrevistamos para nuestra serie dedicada a los jóvenes creadores cubanos.

—¿Para quién escribes?

—Escribo para mí, en primer lugar, porque considero la escritura un acto de liberación, una extensión de mi cuerpo. Es por eso que escribo; para expresarme, para ser libre. Aún si nadie me leyera, yo seguiría escribiendo.

—¿Dónde encuentras la poesía?

—La poesía deambula por todas partes. Yo, en lo personal, la encuentro en el dolor.

—Tus poemas, ¿son el impulso de un momento o un trabajo reposado?

—Mis poemas son el impulso de un momento, de una emoción.

—¿Cuándo está listo un poema?

—Cuando se han plasmado las palabras justas, las necesarias. Cuando se ha encontrado lo bello.

—¿Eres "personaje' de tus poemas?

—Soy personaje en todos mis textos.

—¿Cuánto te desnudas en tu literatura?

—En la literatura me he ido desnudando poco a poco. Me he ido desenvolviendo con calma, acorde al momento y a la madurez personal. Andrés Cabrera tiene aún mucho que aprender, que crecer, que mostrar.

—¿Cuánta obra desechas? ¿Cuánta escondes?

—En la poesía sí suelo desechar trabajos que me resultan insuficientes. En cambio, en la narrativa, cuando me siento a escribir es porque ya lo he pensado todo; al menos los aspectos fundamentales. Aun cuando estos aspectos puedan variar. Tengo escritos varios poemas y cuentos aún inéditos, así como una novela que, en algún momento, he de darle un final.

—¿Te gusta leer en voz alta tus obras?

—Sí, disfruto leer en voz alta mis textos, especialmente cuando lo hago para los demás.

—¿Te lees? ¿Memorizas tus poemas?

—Sí, me leo; pero no memorizo mis textos, salvo algún que otro fragmento.

—¿Bebes a conciencia de otros autores?

—Sí, bebo a conciencia de otros. Es una forma de aprender, de practicar, de experimentar, de superar. ¿Qué podría ser del alumno sin el conocimiento del maestro?

—Para crear, ¿el día o la noche?

—Para crear no existe hora. En cualquier momento puedes sentirte inspirado; pero yo prefiero, indudablemente, la mañana.

—¿Qué significa la obra publicada?

—Publicar, a parte de una satisfacción, es abrir paso a un nuevo proyecto.

—¿Retocas, editas tus textos con el tiempo?

—Suelo releer y reeditar mis textos con el tiempo, de ahí que para los escritores publicar sea un acto de liberación, de descanso.

—¿Crees en el gremio?

—¿Por qué no?

—¿Cuál es tu lector ideal?

—Mi lector ideal es el que se divierte, el que está dispuesto a liberarse de las ataduras de la realidad, el que está dispuesto, como Margarita, a montarse en la escoba y salir volando.

—¿La literatura es en algún momento enajenación?

—En ocasiones.

—¿Qué significan los premios?

—Los premios no son solo reconocimientos para el autor, sino también una forma de hacer visible una obra y sus aspectos fundamentales. Pero también he de señalar que los premios no son indicadores de grandeza ni de calidad. La última palabra la tendrán siempre los lectores, son ellos los verdaderos jueces.

—¿Cómo asumes la crítica?

—La crítica he de asumirla con respeto, tomándola como un reto al que hay que superar.

—¿Te gustaría que musicalizaran tus textos?

—Nunca me he planteado la musicalización de mis textos, en cambio, siempre he querido ver algo de mi narrativa llevada a la realidad, interpretada por alguien desde su visión personal. Sería interesante, maravilloso.

CINCO POEMAS DE ANDRÉS CABRERA

Foto: Yuris Nórido

 

Cuando despiertes

Yo me siento Celestino
Mi vida ha sido presa de las hachas
Cuando te muestro mi poesía
que no comprendes
Porque en tu cuerpo inocente y frágil
no cabe esa grandeza
No te culpo
Cuando era semilla mi verso mamá tampoco lo entendía
Sé que no entiendes amor
Pero cuando despiertes en la fría madrugada
y me encuentres con la soga al cuello
corre
no me dejes morir

 

Solo un nombre

Es un desafío llamarse Alexis
y caminar desnudo en la vereda de la noche
Es un desafío llamarse Alexis
descendiente de Alejando
protector de hombres
regidor del mundo
Es un desafío caminar descalzo
con la cabeza en alto
frente a la mirada cómplice de los hombres
y llamarse Alexis
Es el mayor de los desafíos llamarse Alexis
Ante el inútil combate de pretender ser digno
de ese nombre
Que te estampó en la frente tu padre bajo la primera luz
del día de los Santos Inocentes
Y que tú arrojaste sin vacilo
contra las olas
Cuando se abrió glorioso para ti el cielo
Y cayó ante tus ojos
entre tus manos
sobre tu cuerpo
el péndulo infinito de la noche

 

A la sombra de la lavanda

Cada día
ante el altar en honor al silencio
el vapor abre mis poros
y el líquido servido en la porcelana
me recuerda el desafío que es vivir
a la sombra de la lavanda
entre las ofrendas
despojado de mis propios hechos
Atado a esta hora diaria
en que todo se resume a un único acto solemne
donde servirse el té
es un culto a la soledad

 

Permanecer despierto

He de pulir el caldero donde tuesto el grano
de hervir el néctar dispuesto sobre el fogón
y de colarlo entre mis sueños
He de beber y permanecer despierto
esperando de mi madre el retorno
guardándole el trago amargo para que no duerma
para que no repose en la almohada
para que no vaya a enredar sus cabellos en la tierra
para que me dé un abrazo y un beso eterno
donde nacer cual brote a su carne
Y que no prenda otra vez el vuelo
como ave solitaria
abandonando el nido a mi suerte

 

Jamás te besaré

Tal vez esa noche te confundió la brisa marina
o el canto de los jóvenes sobre el malecón de La Habana
Quizás de la luna fuiste presa de su engaño
O del mío, hombre
Y no me canso de repetir esa palabra
Yo no sé si fue el alcohol o la luna quién causó tu sonrisa esa noche
Cuando te lanzaste desnudo sobre el más fiel de tus hermanos
y fuiste entre las olas de la noche el más libre de los hombres
¡Cuál fue tu desgracia!
Que Dios había dispuesto sobre mi cabeza otra gloria
Y el peso de tu cuerpo sobre el mío fue como un leve reposo
un suspiro
un espejismo de mi propio sexo
una rama de olivo arrojada al fuego santo
Así arderá tu cuerpo joven
y yo jamás te besaré.

 

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