Enero y las dietas

especiales

Enero y las dietas
Fecha de publicación: 
17 Enero 2026
0
Imagen principal: 

Imagen tomada de https://www.adn40.mx

Comienza el año y lo empezamos con optimismo y ganas de cumplir una enorme lista de deseos. ¡Esta vez sí! Nos trazamos metas nuevas, retomamos algunas rezagadas. Un año nuevo es oportunidad de crecimiento, de emprender, de querer y poder —nos decimos.

Enero es un mes conocido —paródicamente— como el más extendido del calendario, como si durara 180 días en cámara lenta, casi eterno, y esto es porque diciembre deja a todos pelados por querer terminar el año por todo lo alto, por la cantidad de días festivos y lo que eso implica para la economía doméstica. Sí, porque fin de año es un período muy arriba y de desorden que trae reuniones familiares, brindis, mucha comida, algarabía, alegría. Por eso, la resaca de diciembre la vivimos en enero.

Pero el fenómeno social al que nos referiremos hoy tiene que ver con otro de los estigmas famosos de enero, esa tendencia cada vez más abundante que empuja a muchas personas a sentir culpa por los atracones y, por consecuencia, iniciando el año se apuntan a gimnasios o hacen ejercicios en casa y comienzan regímenes de alimentación para recuperar el supuesto peso que ganaron con las fiestas en diciembre.

Y eso no está mal. Un buen proyecto siempre será estar en forma por dentro y por fuera. Está comprobado que hacer ejercicio es todo beneficio, ¿para qué citarlo aquí de nuevo? Lo mismo ocurre con todo hábito saludable, mucho más lo que comemos. Evitar la obesidad estará siempre bien, no solo para la apariencia. Pero, reprocharse las consecuencias de haberlo pasado bien, eso no. Ya tenemos más que suficiente con lo dura que viene la vida sin que podamos dominarla. Además, por unos días de descalabro no seremos obesos.

¿Significa tanto hartarse de comida durante dos o tres jornadas en diciembre? Hasta la dieta más estricta, para que sea soportable en el tiempo, necesita de algunos "puntos de quiebre", tipo una merienda de regalo a la semana que se salga de lo que creemos "fit", pues, en realidad, todo régimen alimenticio nos priva de aquello que nos gusta, y ser tan severo no es posible mantenerlo eternamente porque la voluntad se tambalea muy fácil. 

Dicen que dieta no rima con postres ni fritos, aunque —como yo lo veo— no debería ser una tortura porque solo vivimos una vez, por eso voto por planes que no restrinjan demasiado en variedad y que sea suficiente con el control de la cantidad. Sin embargo, cada quien es como elige ser y se niega lo que considere.

enero_0.jpg
Imagen tomada de Internet

Pero aquí también juega otro tema. Reiteramos, luego de esos encuentros copiosos y el abandono de las rutinas, enero, entonces, es el mes conocido como el de la redención y del ¡ahora sí comienzo! Es el boom de las inscripciones en los gimnasios, casi un ritual universal estimulado por el eco de los excesos de diciembre, aunque en muchos casos el impulso no permanece y solo queda huella en la nostalgia y el cuerpo que se empeña en retener al menos un mínimo de grasita adquirida.

No obstante de lo positivo de la iniciativa de redimirse o querer cuidarse, si analizamos, podemos encontrar que es una decisión en apariencia inofensiva, pero que, con frecuencia, esconde una peligrosa relación entre el desbarajuste alimenticio y una mala gestión de la comelata festiva. Sí, porque no falta quien come y come hasta más no poder, como si no hubiera un mañana, y se justifica diciéndose que en enero lo arregla todo.

Visto así, diciembre es la antesala de la crisis. Se suele terminar el año con barullo en varias áreas porque no solo se come y bebe más, el desarreglo es estructural porque se relajan los horarios, se mezclan comidas, se ignora la sensación de saciedad y se empuja y empuja cada vez más amparado por ese "permiso" que otorga la celebración. Es el momento en que se debilitan hábitos y a veces se admite con sobrecumplimiento lo que se tiene prohibido.

Pensar enero como el salvoconducto es el autorizo psicológico perfecto para el atracón. Pero, justamente ese binomio de exceso ahora y restricción después es, dicho por expertos, el núcleo de muchos patrones de desorden alimenticio. Por eso, en lo que llaman la atención nutricionistas y psicólogos es que puede ser malsana esa normalización del ciclo de compensación, sobre todo cuando el cuerpo es visto como una entidad capaz de soportar un mes de abundancia y luego uno de castigo. Es como autoflagelo, una dinámica de violencia dietética.

Por tanto, para muchos enero llega con la avalancha de dietas milagrosas, retos y propósitos de rigor penitente para enmendar el llamado desliz de diciembre, que no sería una mala palabra si no anunciara un problema más profundo de restricción severa, incluso trastornos como anorexia, bulimia. Lo realmente alarmante pudiera ser negarse el placer en extremo. Son tendencias que dejan traumas de todo tipo porque el cambio drástico pudiera dejar traza en cuerpo y mente, ejemplo, ansiedad, antojos más intensos que a veces terminan en el temido efecto rebote acompañado de frustración.

Es casi una moda que oscilará durante todo el año, con un repunte en el verano, cuando se enciende el botón bikini y todas quieren estar secas como un palo para pasear por la playa con el Ken de Mattel. Pero en cualquier caso, comer mucho en diciembre, aunque no me parezca ideal, tampoco es un pecado que se deba expiar. Es lo que hacemos para celebrar: comer. Responde a un contexto social y emocional, por eso la solución, si podemos llamarle así, es volver a la normalidad sin drama, a los horarios, a los alimentos, a las rutinas de movimiento que generen más disfrute que obligación, y escuchar las señales del cuerpo que indiquen saciedad.

Lo que realmente no abunda es la educación nutricional y emocional que desmonte la ecuación culpa+compensación, que nos instruya en que la salud no empeora en dos semanas de comer mucho y tampoco se construye en un mes de privación posterior, sino en los hábitos sostenidos en el tiempo y en que vivir va de ser feliz, tanto si es comiendo como si no.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.