Trump pataleando: ¿Hasta cuándo?

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Trump pataleando: ¿Hasta cuándo?
Fecha de publicación: 
16 Noviembre 2020
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Hasta la ascensión de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero entrante, lo más recalcitrante de la ultraderecha norteamericana estará intentando por todos los medios de revertir los resultados de las elecciones del martes 3 de noviembre para mantener a Donald Trump otros cuatro años en el poder.

Desde el Fiscal General hasta los jueces conservadores nombrados recientemente por Trump están tratando de mantener a su benefactor como presidente, utilizando todo tipo de argucias, como la de recuentos de votos en algunos estados que antes eran republicanos.

No se detienen ante un candidato que obtuvo más de 74 millones de votos, lo cual, no obstante, no impide una polarización al respecto por los más de 70 millones a favor de Trump, con ganancias de curules en la Cámara de Representantes y control mantenido en la del Senado.

Hasta el secretario de Estado, Mike Pompeo, está preparando una agenda para lo que llama el nuevo período de Trump, en tanto el mandatario aprovecha su tiempo oficial en el poder para destituir a funcionarios que no le fueron leales y seguir dictando sanciones a diestra y siniestra, como la que subraya el fuerte bloqueo a Siria.

Estados que históricamente votan por los republicanos esta vez lo hicieron por los demócratas, y el apoyo de las minorías no blancas y los jóvenes a Biden fueron notas alentadoras para el Presidente electo, quien ha nombrado una comisión de avezados científicos para poner en práctica un plan contra la COVID-19, una enfermedad muy descuidada por la soberbia e incapacidad de comprensión de Trump, causante de millones de infestados y decenas de miles de muertes, que ha convertido a Estados Unidos en el centro mundial de la pandemia.

Precisamente, considero que este error del mandatario ayudó sobremanera a una derrota que no quiere reconocer, alegando robo, fraude y otras excrecencias difíciles de creer y que sólo se demostrarían con espurios manejos de la “justicia” que prohíja, en una sociedad que no castiga a quienes exacerban el racismo, utiliza la violencia, separa a los hijos de los padres migrantes, no hace nada edificante contra el consumo de drogas y controla medios que promueven el fanatismo religioso, sobretodo el proveniente de las ramas evangelizadoras.

Lo cierto es que, desde hace mucho tiempo, Biden, de 77 años, respaldado por la más joven Kamala Harris, tratará de poner en práctica un ambicioso progra   ma que, realmente, puede elevar la moral del pueblo norteamericano, hacerle pensar que no todo lo bueno proviene del exceso de consumo y, lo que parece ser más increíble, ser visto con simpatías por el resto del mundo.

Muchas son las cuestiones que Biden pretende abordar y que serán futuro objeto de divulgación y análisis, aunque quisiéramos finalizar con el tratamiento a ciertas cuestiones para la salud, tan alejadas de quienes no ostentan grandes recursos,

LA SALUD …, Y ALGO MÁS

Además de dar prioridad a la atención para eliminar la COVID-19, pretende ampliar la financiación federal para la investigación y los servicios de salud mental y trastornos por el uso de sustancias: “Las personas que experimentan problemas de salud mental y trastornos por el uso de sustancias deben tener acceso a atención médica de calidad y asequible mucho antes de que sus situaciones se intensifiquen e interactúen con el sistema de justicia penal”.

El Plan Biden quiere ampliar la cobertura del seguro médico para que más estadounidenses tengan acceso a tratamiento, garantizará el cumplimiento de las leyes de igualdad de la salud mental y duplicará el número de psicólogos, consejeros, enfermeras, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud en las escuelas.

Hará que las personas que deberían recibir apoyo con servicios sociales, en lugar de estar en las prisiones, logren conectar con la ayuda que necesitan, y explica: “Con demasiada frecuencia, las personas que necesitan atención de salud mental o rehabilitación por un trastorno por uso de sustancias no reciben la atención que necesitan. En cambio, terminan teniendo interacciones con la policía que las llevan al encarcelamiento. Lo mismo es cierto para las personas sin hogar. Eso no es justo para esas personas y tampoco para los oficiales de policía. Para cambiar la naturaleza de estas interacciones, la administración Biden financiará iniciativas para asociar a expertos en salud mental y trastornos del uso de sustancias, trabajadores sociales y defensores de la discapacidad, con los departamentos de policía.

Estos proveedores de servicios capacitarán a los oficiales de policía para reducir la intensidad de las interacciones con personas con graves trastornos emocionales antes de que se vuelvan violentas. También ayudarán a los oficiales de policía a aprender cómo acercarse mejor a las personas con ciertas discapacidades, como aquellas con autismo o que sean sordas, para que los malos entendidos no lleven al encarcelamiento.

Estos proveedores de servicios responderán a las llamadas junto con los oficiales de policía para que las personas que no deban estar en el sistema de justicia penal sean desviadas al tratamiento necesario por temas de adicción o problemas de salud mental, o se les proporcione la vivienda u otros servicios sociales que puedan necesitar”.

Y esto es una parte pequeña de lo que pretende Biden, cuyo plan también tiene otros muchos aspectos que lo harán enfrentar con quienes aún sacan provecho del actual caos.

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