Presidenciales chilenas: Jara y Kast irán a balotaje

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Presidenciales chilenas: Jara y Kast irán a balotaje
Fecha de publicación: 
17 Noviembre 2025
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Chile celebrará una segunda vuelta presidencial entre Jeannette Jara y José Antonio Kast. France 24

La comunista Jeannette Jara, de la coalición oficialista Unidad por Chile, y el líder de extrema derecha José Antonio Kast, fueron los candidatos más votados en la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas celebrada este domingo, por lo cual, al no obtener la mitad de los votos más uno, tendrán que enfrentarse en un segundo pareo o balotaje el 14 de diciembre venidero.

 Jara obtuvo 3 404 325 votos para un 26,83%, y Kast 3 040 207 (23,96%), tras ser escrutadas  40 045 mesas de las 40 898 instaladas en el país y el extranjero, correspondiente al 97,91% .

Al ser el voto obligatorio, se obtuvo una alta participación de más del 90%, con altas multas a quien no participe.  A Jara y Kast le siguieron en porcentaje Franco Parisi (19,65%), Johannes Kaiser (13,93), Evelyn Matthei (12,51%), Harold Mayne-Nicholls (1,26%), Marco Antonio Enríquez-Ominami (1,19%) y Eduardo Antonio Artes (0,66%).

Si la derecha se une, será difícil derrotar a Kast en este su tercer intento, siempre con la meta de mantener el legado pinochetista. Está en contra del aborto, de la eutanasia y de una serie de cosas que lo más probable es que generen un retroceso en muchos derechos y libertades obtenidos.

Sin embargo, se ha querido dar un tinte menos reaccionario, aunque en vano, porque, indican expertos, cuando se rompe un acuerdo tácito del sistema no pasa nada, pero es distinto si rompes 10, que es el temor de que llegue Kast a La Moneda.

Hay que recordar que planteó que “el Congreso es importante, pero no es tan relevante” y que su equipo está revisando todas las potestades administrativas que tiene el Estado para que, a través de reglamentaciones, el Ejecutivo puede avanzar e ir restringiendo derechos.

O sea, Kast haría retroceder algunas de las reformas institucionales ya obtenidas e impulsaría un giro cultural conservador, que también podría tensionar las relaciones con gobiernos más progresistas –como las alianzas con la Unión Europea o China– y podrían, según sus propias palabras, acercarse mucho más en temas de seguridad y alianzas a Estados Unidos. 

Algo de ese tinte ya se evidenció en los cierres de campaña: Kast realizó un acto en el Movistar Arena, un emblemático recinto deportivo y musical, con una estética y una retórica similar a la de Trump, con varios de sus adherentes usando gorritos con visera que decían “Make America great again”.

A los pocos días de que Donald Trump asumiera por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, sostuvo: “Nuestras ideas ya ganaron en EE UU, en Italia, en Argentina (...) y en Chile también vamos a ganar”.

LO OPUESTO

Jara, a pesar de ganar la primera vuelta, tiene menos probabilidades de triunfo en la segunda ante la probable unión de la reacción.

Militante, dirigente sindical, ministra. A los 51 años Jeannette Jara se define como la “hija del Chile real” y acumula un extenso historial político que confía en seguir ampliando con su carrera para convertirse en la primera presidenta comunista, algo muy difícil incluso si logra alianzas a última hora. 

Con un estilo pragmático y negociador, su postura política se caracteriza por la convicción ideológica pero también por la apertura al diálogo, lo que le ha permitido solventar diferencias dentro del gobierno del actual mandatario Gabriel Boric, de quien fue ministra del Trabajo, y su propio Partido Comunista.

Hija de un ama de casa y un mecánico, Jara es la mayor de cinco hermanos y la primera de su familia en pasar por la universidad. En un primer momento optó por estudiar Derecho, pero finalmente se decantó por Administración Pública, título que recogió en 1997 en la Universidad de Santiago de Chile.

Nacida el 23 de abril de 1974 en la comuna de Conchalí de la capital chilena, entre un mitin y otro Jara siempre ensalza su orígenes humildes.

“Yo vengo de una población (barrio pobre) y sé el daño que hace la droga y sé la frustración que la gente tiene cuando no puede sacar a sus hijos de ahí”, dijo en declaraciones a The Associated Press en octubre.
Su forma cercana de hablar permitió que parte de la población se identificara con ella, sobre todo entre los sectores más vulnerables.

Asimismo, Jara despuntó en las preferencias en gran medida gracias a sus logros al frente del Ministerio del Trabajo, donde impulsó una serie de iniciativas —muchas de las cuales figuraban entre las demandas de las masivas y violentas protestas que tomaron las calles del país en el 2019 y 2020.

Entre ellas, logró la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, la implementación de una ley contra el acoso laboral y la reforma de las pensiones. También lideró las negociaciones para el aumento del salario mínimo, que a partir del 1 de enero ascenderá a 539 000 pesos (unos 565 dólares) y logró sellar acuerdos tanto con empresarios como con la oposición.

Entre los sectores de izquierda consolidó su popularidad por su consistencia política, pese a que es considerada una figura menos dogmática que otros líderes del Partido Comunista, una de las formaciones más antiguas de Chile, el tercer partido con más afiliados del país e histórica cuna de grandes referentes culturales como el escritor Pablo Neruda y el cantautor Víctor Jara.

Fue precisamente en las filas de las Juventudes Comunistas donde inició su militancia, a las que se unió cuando tenía 14 años en el final de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

A lo largo de su carrera política Jara se desempeñó como subsecretaria de Previsión Social durante el segundo mandato de Michelle Bachelet (2014-2018) y fue una destacada dirigente estudiantil y social.
En 1997 fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago y posteriormente ejerció como administradora pública en el Servicio de Impuestos Internos, donde también fue dirigente sindical de la Asociación de Fiscalizadores.

Pero su militancia comunista en un país tan polarizado como Chile, y el posible apoyo de los otros grupos de derecha a su rival Kast, hace muy difícil la victoria de esta candidata progresista.

El candidato o candidata ganador será investido en marzo del 2026 como trigésimo quinto presidente de la República, desde la creación del cargo en 1826.

La renovación parcial del Senado dejó un mapa político más atomizado, donde la derecha no solo se mantiene fuerte, sino que adquiere una posición clave para influir en futuras negociaciones legislativas. Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Atacama, Valparaíso, Maule, La Araucanía y Aysén reconfiguraron el equilibrio interno sin alterar la primacía del sector conservador.

El nuevo reparto de escaños establece 19 senadores para Unidad por Chile y 19 para Chile Grande y Unido, mientras Cambio por Chile suma siete, las fuerzas Verdes, Regionalistas y Humanistas obtienen tres y dos representantes quedan como independientes. La fragmentación resultante abre un periodo donde los acuerdos serán indispensables, pero con la derecha sosteniendo el punto de apoyo decisivo.

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