Níger: Otro aliado que pierde el Imperio

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Níger: Otro aliado que pierde el Imperio
Fecha de publicación: 
5 Agosto 2023
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Manifestación de partidarios del golpe militar en Niamey, el 3 de agosto.STRINGER (REUTERS)

Sin inmutarse ante la amenaza de una invasión militar, los malos augurios de Biden y Blinken y las perretas de Macron, la junta castrense que ahora gobierna en Níger afirmó que enfrentará las sanciones y todo tipo de agresión proveniente o bajo el tutelaje de Occidente, en tanto recibe el respaldo del resto de los países del Sahel y de la inmensa mayoría de la población que detestaba al presidente depuesto y era estrecho cúmbila de los neocolonialistas franceses.

Que existe la amenaza de agresión es muy cierto, mientras Estados Unidos mantenga dos bases militares y una de la Agencia Central de Inteligencia, haya tropas francesas en abundancia para proteger los recursos naturales que París explota, así como 350 soldados italianos, un centenar de alemanes y unos que otros mercenarios al servicio de Washington, además de grupos terroristas que aumentaron su poder con la presencia gala.

En fin, las huellas del golpe contra el ahora ex presidente Mohamed Barzoum se limitan a los restos de la sede partidista oficial quemada por los manifestantes en Niamey, la capital, sin la sombra de una víctima fatal, ni heridos, ni detenidos hasta el momento, en tanto el ex mandatario y su familia se encuentran recluidos en su residencia y no han recibido maltrato ni amenaza alguna.

Medios dignos de crédito se han hecho eco de las nutridas manifestaciones favorables a la junta militar, en las que han sido exhibidas banderas rusas y retratos de Vladimir Putin.
Mientras Occidente amenaza por doquier y habla de caos en la nación africana, lo cierto es que hay un fuerte respaldo de una población esperanzada, que vive en una miseria increíble, a pesar de los vastos recursos naturales, aprovechados principalmente por los neocolonialistas franceses.

Por ahora, la junta militar suspendió el toque de queda y anunció la reapertura de las fronteras terrestres, en tanto el general Abdourahmane Tchiani reiteró el rechazo a todo tipo de amenazas y afirmó que ahora es el pueblo el que está en el poder.

Aunque Estados Unidos, Francia y otros aliados europeos aseveran que la paupérrima nación africana vive momentos de total anarquía, la agencia española EFE constató que la calma reina este viernes 4 de agosto en las calles de Niamey, donde no hay presencia militar y solo un pequeño dispositivo policial.

El transporte público funciona normalmente en la ciudad, los mercados están abiertos, así como los ministerios, y sus habitantes han acudido a sus puestos de trabajo.

CONTRARIEDAD IMPERIAL

El presidente francés, Emmnanuelle Macron, quien recibió a Barzoum en el Elíseo el mes pasado, ha pedido su regreso inmediato al poder: "Este golpe de Estado es perfectamente ilegítimo y profundamente peligroso para los nigerinos, para Níger y para toda la región. Por esa razón, pedimos la liberación del presidente Bazoum, la restauración del orden constitucional".

Desde Washington, el gobierno estadounidense ha mostrado su apoyo al mandatario depuesto. “Apoyamos firmemente al presidente elegido democráticamente y condenamos en los términos más enérgicos cualquier intento de tomar el poder por la fuerza y perturbar el orden constitucional. Pedimos la liberación inmediata del presidente y el respeto por el estado de derecho y la seguridad pública”, afirmaba Karina Jean-Pierre, secretaria de Prensa de la Casa Blanca.

A su vez, el secretario norteamericano de Estado, Anthony Blinquen, aseguró que "EE.UU. permanece comprometido con la restauración del gobierno elegido democráticamente, en consonancia con la posición de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la Unión Africana y los socios internacionales".

En todo esto destaca la hecatombe de Francia en la región, donde buscaba mantener su influencia, y ahora tiene que ordenar la retirada de sus ciudadanos y buscar de alguna forma la restitución de su aliado Barzoum.

Además de los estrechos vínculos empresariales entre Níger y Francia, el país africano se convirtió en la principal base de despliegue de las tropas francesas para la supuesta lucha contra el terrorismo, pero, recuerda AP, ello ocurrió tras su retirada de Malí el año pasado. La salida del contingente se produjo tras una ola de protestas en contra de la presencia militar gala, un escenario similar que ocurrió también en Burkina Faso. Ambos países, al igual que Guinea-Conakry, han subrayado su apoyo militar a Níger de ocurrir cualquier tipo de agresión. 

Según el ex primer ministro maliense Mousse Mara, Francia se encuentra en una situación en la que "cada palabra" que pronuncian sus autoridades "se utiliza en su contra". Mara destacó que París se ha convertido en una especie de "chivo expiatorio" de países como Malí, donde los actuales gobernantes "ponen en el punto de mira los errores y el comportamiento" de la nación europea.

Hasta antes del golpe de Estado, Macron apostaba por Níger para remodelar la estrategia de París en el Sahel, una zona árida que se extiende por varios países de África Occidental. "La región también ha estado en el centro de la ambición del presidente francés de tender puentes entre las naciones desarrolladas y el llamado Sur Global", pero detrás de ello se encuentra la desmedida explotación de las riquezas de la nación africana.

La junta militar nigerina, liderada por el general Abdourahmane Tchiani, denunció horas después de la rebelión que París habría planeado una intervención militar para restituir a Barzoum. Esto podría significar un retroceso hacia su comportamiento [de Francia] en décadas pasadas.

Aunque las denuncias de la junta militar nigerina fueron rechazadas por Macron, se sabe que el presidente francés estuvo instando a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) para que usara la fuerza, si en una semana los militares nigerinos no restablecían en sus funciones a Barzoum.

La respuesta de la junta militar no pudo ser más contundente, al suspender la exportación de uranio, metal que, según algunas estimaciones, abastecía entre el 10% y el 15% de las necesidades de las plantas eléctricas francesas. 

 

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