Algo huele mal en Guinea Bissau
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Un soldado patrulla una calle cercana al palacio presidencial. Foto: AFP.
Inesperadamente, el candidato presidencial de la oposición pasó al frente de manera amplia en el conteo demorado de votos, preocupando a los sectores conservadores de Guinea Bissau que apoyaban al mandatario que buscaba la reelección, por lo que no hay que buscar muy lejos por qué el mando militar orquestó un golpe de Estado -un autogolpe, diría-, que envió sano y salvo al jefe de Estado Umaro Sissoko Embaló a Senegal, aunque no pudo detener al virtual ganador de los comicios, el independiente Fernando Dias da Costa, aún sin conocerse su paradero a la hora de redactar estas líneas.
La votación transcurrió en general de forma pacífica, pero en ausencia del principal candidato de la oposición, Domingos Simoes Pereira, a quien se le impidió presentarse, por “razones técnicas”. Su partido, el poderoso Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), no obstante, apoyó a Dias da Costa, quien había logrado un avance inesperado en las últimas semanas de la campaña.
Los militares afirmaron que realizaron el golpe de Estado en relación con la divulgación de un “plan de desestabilización”, en el que participaban “políticos, narcotraficantes y extranjeros”. Tal declaración fue leída por el jefe del mando militar del presidente Dinis N’Chama en la televisión estatal.
“Este plan fue descubierto por el Servicio de Inteligencia del Estado, que encontró un depósito de armas que amenazaba la estabilidad del país. Con el fin de restaurar la seguridad y el orden, la dirección militar tomó medidas radicales, como el cierre de las fronteras y la suspensión del proceso electoral”, afirmó, asegurando que, para garantizar la seguridad nacional y restaurar el orden, se ha creado un cuartel general militar.
Tras esta declaración, el general Horta N'Tam juró como presidente interino y anunció que liderará una transición de un año en un país marcado por crisis, cuatro golpes de Estado y múltiples intentos fallidos.
El Alto Mando Militar para el Restablecimiento de la Seguridad Nacional y el Orden Público, como se hace llamar la junta militar que dio el golpe de Estado en Guinea-Bissau, ordenó a las empresas de telecomunicaciones que operan en el país que suspendan temporalmente el acceso a determinadas plataformas digitales en todo el territorio nacional, confirmaron al diario local O Democrata GB fuentes del sector, con el fin de minimizar el riesgo de difundir contenido que pueda incitar a la violencia o la desinformación.
SIN EMBARGO…
… organizaciones de la sociedad civil acusaron a Embaló, de "orquestar" el golpe de Estado con el fin de impedir la publicación de los resultados provisionales de las elecciones generales del pasado domingo.
En un comunicado conjunto, el Frente Popular y el Espacio de Concertación de Organizaciones de la Sociedad Civil acusaron a Embaló y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Biaguê Na N'tam, de "orquestar un golpe de Estado" cometido por "un grupo de milicianos afines a la Presidencia de la República", debido a su "total desesperación por los resultados electorales".
Las organizaciones aseguraron tener información fidedigna que revela que Embaló, supuestamente derrocado por los golpistas, "designará ilegítimamente a un nuevo presidente de la República y un primer ministro interino por un breve período, tras el cual se celebrarán elecciones presidenciales a las que pretende presentarse de nuevo".
"Una de las pruebas más flagrantes de esta vergonzosa farsa es que Umaro Sissoco Embaló, quien afirma que fue detenido por las Fuerzas Armadas, ha tenido el tiempo y la libertad de conceder entrevistas a medios de comunicación internacionales, anunciando él mismo su supuesta detención al mundo", indicaron en el comunicado.
En el 2019, Embaló fue elegido presidente, pero desde que ganara las elecciones, ha hecho cualquier cosa para continuar en el poder, incluso simular sublevaciones.
Y es que la inestabilidad nunca desapareció por completo en Guinea-Bissau: la rivalidad entre las fuerzas de seguridad, las tensiones con la oposición, las acusaciones de complots frustrados y las sospechas de injerencia militar han marcado los últimos años en ese país de África occidental.
Todo ello habla de que Guinea-Bissau es uno de los países más inestables de África, ya que, desde su independencia de Portugal en 1974, ha sufrido -como citamos antes- cuatro golpes de Estado exitosos (1980, 1998/99, 2003 y 2012).
Antigua colonia portuguesa, Guinea-Bisáu es un país del oeste de África, asomado al océano Atlántico al oeste, que limita con Senegal al norte, Guinea al sur y al este. Su población es de un millón 700 000 habitantes (2022). El PIB per cápita es uno de los más bajos del mundo. El criollo de Guinea-Bisáu (basado en el idioma portugués) es el idioma nacional. Aunque el portugués es el idioma oficial, sólo lo habla como lengua materna alrededor del 2% de la población (el 33% lo ene como segundo idioma). El resto habla una variedad de lenguas africanas nativas. El cristianismo y el islam son las principales religiones.
Por su costa atlántica, el país es, además, considerado una ruta de tránsito de cocaína entre América Latina y Europa, por lo que ocupa un punto estratégico en África occidental.












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