VOCABLOS: Florilegio

Imagen tomada de https://literaturacreativa.udp.cl
Hay palabras que más poéticas no pueden ser y que, además, resultan muy interesantes porque parecen contener pequeñas historias en sí mismas. Florilegio es una de ellas.
Comencemos por su origen etimológico que combina latín y griego para darnos este vocablo musical que literalmente significa "coger flores" y hoy se hermana a "antología".
El término florilegium, acuñado en el latín moderno alrededor del siglo XVII se formó a partir de dos elementos usados en la época clásica: flos, floris (evidentemente "flor") y legere ("coger", "recolectar", "escoger"). Entonces, basado en el adjetivo latino florilegus ("quien recoge flores"). Su idea no era referirse a quien solo las agarraba, sino que las seleccionaba, elegía las mejores de todas.
De ahí surgió la metáfora que luego se aplicó a obras literarias. El concepto tuvo su transición, no fue de golpe. De acuerdo con bibliografía disponible en Internet, de entre las menciones más antiguas destacan líneas en obras de poetas como el griego Píndaro (c. 518 a. C.-438 a. C.) y el romano Horacio (65 a. C.-8 a. C.), quienes comparaban su trabajo lírico con el de una abeja o jardinero porque, como ellos, recogían lo mejor de otros autores, haciendo referencia a los florilegios.
Basado en esa misma idea, más tarde, en la Edad Media, monjes y eruditos latinos crearon manuales con el nombre de "florilegia" que no eran más que antologías de citas de sus obras religiosas y filosóficas de preferencia para tenerlas organizadas, más a mano. Por primera vez se sustantivó, fue usado para referirse al libro mismo, no a quien hacía el trabajo de recolección. Al perder su carácter verbal adquirió más belleza aún, alegoría que otorgó más valor al resultado que al trabajo detrás.
El término cobró auge con la invención de la imprenta en la Europa renacentista cuando comenzaron a publicar textos completos y también compilaciones de poesía y prosa clásica. Para entonces ya se manejaba el concepto florilegio con toda su carga poética y figurada.
Así, con este recorrido llegó florilegio al idioma español, siglos después, completamente desprendido de su significado original, el de recoger flores, sino centrado en un volumen dedicado a una selección de los mejores fragmentos, de obras literarias selectas, pero incluso, musicales.
La relación entre su origen latino y griego es la más simple de todas, se trata solo de una copia de traducción literal de sus componentes. En griego "anthos" significa "flor" y "logia" es"recolección" o "estudio". Como vemos, la historia es interesante porque florilegio y antología son, en esencia, palabras hermanas.
Este sustantivo masculino es una palabra llana que en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) se define como "colección de piezas literarias selectas", y entre sus sinónimos tenemos "selección, compendio, analectas, repertorio, miscelánea, romancero", y, en registros más cultos, "crestomatía".
En resumen, el encanto de florilegio reside en que cuando se emplea este vocablo se indica una elección, que se ha hecho con intención. No estamos simplemente queriendo decir que se trata de un cúmulo de asuntos agrupados. Nos recuerda que recopilar también es un acto de criterio cuando una persona centrada decide cuáles elementos merecen permanecer juntos en un mismo volumen.
Este vocablo emerge de su origen antiguo con mucha fuerza en la actualidad, cuando vivimos tiempos de abundancia de información y es muy difícil abarcarla, por eso encontramos cada vez más muchos florilegios en las redes y desde las imprentas.
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