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Verano inolvidable: ¡madres cubanas en acción!

El verano ya está aquí y, con él, las vacaciones escolares y el eterno dilema de los padres: ¿cómo mantenerlos entretenidos durante semanas cuando los precios de todo andan por los cielos?
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Verano inolvidable: ¡madres cubanas en acción!

Verano inolvidable: ¡madres cubanas en acción!

Fuente:
CubaSí

Casi por azar, participé en una conversación entre varias madres cubanas para recopilar ideas, pues los tiempos están duros, pero tal cual afirma Lilian, la mamá de Samuelito: “ellos no tienen la culpa de la época en que les tocó crecer”.

“Los mejores recuerdos de la infancia suelen estar hechos de cosas simples: tiempo de calidad, risas compartidas y una buena dosis de creatividad. Ellos no van a recordar la cantidad de dinero que gastamos, sino cuánto disfrutaron, los amigos que conocieron, la vivencia es lo que más valoran, te lo digo yo que fui maestra primaria 37 años”, asegura Rosita, una abuela que no pierde la vocación de educadora.  

Lilian lleva meses organizando un plan de exploración:  “Por las tardes cuando lo recogíamos de la escuela, mi esposo y yo dedicábamos unos minutos a investigar y armar un mapa con los recursos gratuitos, muy importante: gratuitos,  que podíamos aprovechar en la zona donde vivimos, sin tener que depender de guaguas fantasmas ni taxis impagables

Nos cuenta que identificaron zonas de sombra, parques, espacios abiertos donde se pudieran ir con Samuelito de  “picnic”: “el padre, previendo que venía el Mundial, también localizó el área donde se reúnen los muchachos del barrio a jugar fútbol y al menos una vez a la semana lo lleva para que gaste energías".

Sin mapa, pero también con la creatividad a tope, Rosita planea llevar a sus tres nietos a la Biblioteca Nacional, que le queda relativamente cerca, al Memorial José Martí, al cine La Rampa, donde la programación está dedicada a los niños y a la sede de la UNEAC, pues supo que allí hay actividades infantiles los miércoles: “Ya de la actividad física que se ocupen los padres y la hermana mayor, pero del disfrute intelectual me encargo yo”, comenta con una sonrisa en los labios y frotándose la rodilla derecha, todavía afectada por el chicungunya, pero lista para unas cuantas caminatas veraniegas.

Rita vive cerca de la costa y es madre soltera, así que no puede dejar de trabajar, pero al menos un par de veces a la semana, se pone los tenis más viejitos para cuidarse de los erizos y se va al mar con su niña de 10 años, que tiene, además: “taller de cocina gratis en casa, porque a mí me hace falta que aprenda a cocinar y como ahora no tiene que hacer tareas de la escuela, pues la pongo a inventar platos conmigo y hay que ver cómo se divierte”.

El verano es otro reto para la familia cubana y tampoco en este caso falta la inventiva, ni ese sentido de la solidaridad que también nos salva, justamente esa es la suerte de Mili: “los muchachos de mi solar tienen los horarios cambiados, duermen por el día y en las noches se reúnen en el patio para jugar cartas, dominó, monopolio y otros juegos de mesa que trajo un vecino de España y se han vuelto medio básico de la comunidad. A veces yo les preparo un refresco, de otra casa les sacan unas tostadas con pastica y ahí hacen su fiesta”.

De la conversación, salió cada una decidida a “robar” las ideas de otra que le parecieron viables, incluida la manguera en la terraza los días de agua, una fiesta de disfraces familiar y hasta creamos un grupo de Whatsapp para avisarse entre ellas de las actividades infantiles que surgieran en la ciudad y, también, animarse mutuamente, que, como dice la sabia Rosita “las cubanas tenemos que ser más duras que los tiempos”.
 

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