Trump y la timba financiera
Trump, ¿presidente o corrupto?
El término “timba financiera” proviene del lenguaje coloquial que usan los argentinos, y en general en el Rio de la Plata, al referirse a eventos de corrupción o especulación financiera desde el alto gobierno, asunto por cierto reiterativo en el quehacer de algunos gobiernos del mencionado país, por caso el actual.
En EEUU, realmente no suele ser una noticia, muchos menos que involucre al presidente en persona. La manera en que manejan este tipo de información, que incluye el autorelato que los estadounidenses tienen de su propio país, impiden que se tenga una noción verídica de este tipo de fenómenos, hasta que llegó Trump en su segundo mandato.
Ya se ha visto, Trump y su proverbial forma simplificada de actuar y de hablar ante la prensa, ha convertido un evento puntual, que bien pudo pasar inadvertido, en lo que constituye un primer caso casi evidente de “timba financiera”, al estilo Trump.
El evento alude específicamente a un hecho asociado a declaraciones del mandatario y la “curiosa” forma en que operó la bolsa de Nueva York, el pasado lunes 23 de marzo del 2026. Un “trader” desconocido, a las 6.49 am, previa a la apertura de la bolsa, decidió adquirir acciones a futuro y de inmediato venderlas, asociadas a la comercialización del petróleo, en particular el petróleo Brent y West Texas, así como futuros del S&P 500.
Puesto en contexto esta operación bursátil, calificada por un medio local como "pico inusual” en contratos de petróleo, genera una pregunta elemental, ¿por qué a alguien se le ocurre comprar acciones de futuro del petróleo y rápidamente venderlas?, claramente apostando a una caída de dicho valor, cuando la información oficial disponible era que se produciría un incremento tendencial del precio de este producto, en virtud del escalonamiento del conflicto con Irán.
Recuérdese, 48 horas antes, Trump había lanzado una suerte de ultimátum a los iraníes, prometiendo destruir su sistema eléctrico sino abrían el Estrecho de Ormuz. Semejante amenaza debía tributar a un alza del valor del petróleo, en tanto agravaría el conflicto, sobre todo cuando los persas respondieron con la hidalguía que ya han mostrado.
Pasado 47 minutos después, de esta "precipitada compra venta", Trump publica un mensaje en Truth Social, asegurando campantemente que existe un dialogo con las autoridades iraníes lo que provoca que, en la apertura de la bolsa de esa mañana del 23 de marzo, los precios del petróleo sufren un eventual desplome, realmente efímero, porque pronto se conoció el desmentido de los iraníes. Pues "alguien", en esta confusión se ganó 60 millones de usd en pocos minutos.
El negocio en modo casino, que se desarrolla en las bolsas de valores suelen ser generalmente opacas, su nombre lo dice, especulativas, pero para el caso que nos ocupa la suspicacia se generalizó rápidamente, ya fuera porque se salió de las formas usuales de operar, como por la extraordinaria cantidad de usd involucrados. Enseguida dio que hablar semejante desparpajo, dosificado con una elevada dosis de impunidad, por lo que las redes sociales digitales se inundaron con todo tipo de opiniones de rechazo.
Al pasar de los días se van atando cabos. Lo más evidente, alguien tuvo acceso a información privilegiada, que en EEUU se conoce como insider trading, en especial lo que diría el mandatario unos minutos después de la operación; lo de privilegiada está claro, lo de información ni tanto porque al fin y al cabo lo que tira alegremente Trump, sus mentiras y “ocurrencias” improvisadas, no puede ubicarse en la categoría de información.
Así que Trump, el tiempo lo dirá, debe estar involucrado en un acto de corrupción inusual dada su investidura, pero lo peor no es eso. Sino que este ejemplo de “timba financiera” se da en la situación de la terrible invasión a Irán, con miles de víctimas o daños colaterales, como el cinismo imperial suele calificarlas, en tanto el conflicto genera cualquier cantidad de problemas a la propia economía de EEUU y al resto de mundo.
Así las cosas, mientras unos cuantos tipos, muy poquitos, engordan sus bolsillos, millones de seres humanos se ven impactados de una manera u otra, en lo material y en la vida misma. Es el capitalismo, puede concluirse, pero nunca es ocioso escudriñar cómo funciona.
Otra verdad absoluta emerge de esta tenebrosa historia: la guerra como vía de enriquecimiento, no solo por las formas ya conocidas relativas a las ganancias que tributan al complejo militar industrial, sino porque en este caso incluye en especial al comandante en jefe de las fuerzas armadas estadounidenses, es decir, al mismísimo Trump. ¿Conflicto de intereses?, no, eso es propaganda de la “izquierda radical”, puede escucharse en el entorno presidencial.
Otra consideración asociada a todo esto, para Trump el acceso a la presidencia de EEUU, se ha convertido en una fuente adicional de pingües ganancias, no solo el romanticismo de que quiere dejar un legado y demás blablá, no, es hacer negocios, sin punto ni comas, y si eso se logra especulando, con una guerra fratricida para millones de personas, no importa, business is business, the rest is irrelevant, en inglés, para que el algoritmo lo entienda mejor.
Nadie crea que este evento es un asunto aislado. Para nada, operaciones bursátiles parecidas precedieron a anuncios grandilocuentes del jefe Trump, por ejemplo, cuando prometió otro tipo de guerra, la arancelaria, a principios de su mandato, y cuando había corrido un tiempito, indicó que su aplicación se prorrogaba 90 días, y así el cuento siguió cantinflescamente hasta ahora y también la especulación paralela.
Situación parecida se apreció, aunque dicen que es legal, cuando Trump anunció su propia criptomoneda, que aparece acompañada del “natural” prestigio que tiene la figura del mandatario estadounidenses, es decir, de la confiabilidad, generando un ingreso astronómico privilegiado al presidente, respecto a otros gestores de criptomonedas.
Otro momento, que raya en lo circense; Jeff Bezos, el super millonario creador/dueño de Amazon, y también de empresas asociadas a la industria militar, como la Amazon Web Services, le pagó unos 40 millones de usd a Melania Trump, la primera dama, para que hiciera un documental sobre su persona, el cual rompió récord de inasistencia, si, no fue nadie a verlo prácticamente; pero en agradecimiento el Pentágono días después otorgó un contrato ultra millonario a Amazon Web Services. ¿Qué puede salir mal?
Los datos sobre el enriquecimiento a tropel de Trump, apenas en 2025, también del resto de su familia, explican por sí solo el problema. Trump aumentó sus ingresos en no menos de 200% en solo ese año, pasando su fortuna de 2 300 a 7 300 millones de usd (según la revista Forbes). También esto es un récord, porque ningún mandatario que le antecediera, había tenido “tanta suerte” en apenas los primeros 12 meses de mandato.
También Trump recuerda a un presidente cubano que existió en la época neocolonial cubana, José Miguel Gómez, apodado "El Tiburón" quien trascendió a la historia por la corrupción galopante del mandatario y de su entorno, volviéndose icónica su frase “el Tiburón se baña, pero salpica”; es decir, robó, pero untó a sus seguidores más cercanos.
Trump, el “tiburón” de Palms Bech, donde tiene su mansión floridiana el inquilino de la Casa Blanca, no ha olvidado a quienes le han financiado sus progresos electorales; algunos de esos lobistas son prominentes propietarios de importantes corporaciones, en primer lugar, para no variar, las del complejo militar industrial y las asociadas a sectores energéticos.
Además del ilustre mercader digital, el tal Bezos, aparecen en la lista "dorada" Sheldon Adelson, de Las Vegas Sands, con inversiones en energía y defensa; Harold Hamm, de Continental Resources, magnate del petróleo y gas; Kelcy Warren, Energy Transfer Partners, del sector energético; Steve Schwarzman, el CEO del famoso fondo de inversión Blackstone, que opera también como asesor económico del mandatario; Stephen Fenberg, de Cerberus Capital Management, sectores de defensa y seguridad y bueno, los contratistas militares más conocidos como Lockheed Martin, Boeing, Raytheon y Northrop Grumman.
Con estos ruidos, se puede entender mejor por que Trump declaró que estaban recibiendo "muchísimo dinero" tras el anuncio de cierre del Estrecho de Ormuz; y pocos días después, anunció que los iraníes le estaban dando un enorme regalo, desconcertando a casi todo el mundo, aunque eventualmente se puede inferir que alude a la danza de los millones que estas especulaciones le están dejando al Jefe Trump y compinches.
De modo que el mandatario estadounidense está simple y llanamente gobernando para él, y un reducidísimo círculo de super ricos; el resto de los estadounidenses, que vean como salen de esta nueva hiper estafa política.
Fieles a la lógica de la acumulación y concentración de la riqueza, mientras que el circulo selecto trumpista engrosa las arcas, el resto de los ciudadanos estadounidenses, en su conjunto pagan un incremento de 200 millones de usd diarios en gasolina, tienen más dificultades para acceder a servicios básicos de salud y en el Congreso se mantiene estancado el cierre parcial de segmentos del gobierno. Otra cifra alarmante, el 40% de los tenedores de tarjetas de crédito, (casi toda la población adulta de este país la tiene), no pueden pagar los saldos, y en general unos 227 millones de personas adeudan de conjunto 1,27 mil millones de usd, al cierre del pasado 17 de marzo.
Cuanto más tendrán que soportar los seres humanos, los que viven allí en el Imperio y los que ahora enfrentan una agresión, que pone en jaque la existencia misma de una civilización de varios miles de años, como la persa, o la de sus vecinos.
Pero las cosas se mueven, los iraníes se mantienen desafiantes, y califican de admisión de derrota los últimos afanes negociadores de Trump y en el medio, continua degradándose las posibilidades electorales republicanas, al extremo que en el distrito donde vive Trump, el mencionado Palm Bech, gana un asiento en la Camara de Representante estadual una demócrata, Emily Gregory, dígase que hasta los convecinos del mandatario prefieren a la oposición.
En conclusión, cada día que pasa la situación interna y en el propio teatro de operaciones, en Asia Occidental, se vuelve más difícil para el Jefe Trump. En el medio, se vuelve viral el comentario empleado por un vocero del gobierno iraní, en una comparecencia en la TV de su país, "Trump, estas despedido", dijo en perfecto inglés, en respuesta a algunas de las fanfarronerías del mandatario. Así le va.
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