En este artículo:

Salud masculina: que los estereotipos no te enfermen

Los hombres no lloran, no se quejan, no son flojitos… Desde pequeños, se les insiste tanto en cómo deben comportarse, cómo deben sentirse y cómo deben ser, que ser varón puede llegar a convertirse en una carga difícil de llevar, al menos, serlo según los cánones socialmente construidos en entornos machistas.
Imagen
Salud masculina: que los estereotipos no te enfermen
Fuente:
CubaSí

El autocuidado, bajo la lupa de masculinidades hegemónicas, no tiene mucho espacio entre las “cosas de hombres”. Este sesgo cultural ha provocado que, aún hoy, ir al médico o hablar abiertamente de malestares físicos o emocionales se postergue hasta que la situación es crítica. Es hora de cambiar la narrativa.

La realidad médica nos muestra que las enfermedades más letales en los hombres son, en gran medida, prevenibles o tratables si se detectan a tiempo:

Cáncer de próstata: Es uno de los tipos de cáncer más comunes en los hombres. Aunque detectado en etapas tempranas tiene una tasa de supervivencia sumamente alta, el rechazo al tacto rectal o la desinformación hacen que muchos hombres acudan al urólogo cuando la enfermedad ya ha hecho metástasis.

Enfermedades cardiovasculares: Los infartos y la hipertensión arterial son la principal causa de muerte masculina a nivel global. Los hombres tienden a ignorar síntomas iniciales como la fatiga o el dolor leve en el pecho, atribuyéndolos, por ejemplo, al estrés laboral, lo cual puede  desencadenar silenciosamente situaciones extremas que un simple control de presión y colesterol podrían contener.

Salud mental y suicidio: Quizás es este el terreno donde el estigma de la masculinidad tradicional es más feroz. Los hombres son más reacios a reconocerse en estados depresivos o ansiosos y buscan menos ayuda psicológica. Aprendieron que les toca ser jefes de familia autosuficientes y emocionalmente estables, así que más vale estar a la altura y no andarse con “blandenguerías”. Como consecuencia directa de este silencio impuesto, las tasas de suicidio son alarmantemente más altas en la población masculina que en mujeres en casi todo el mundo.

Cuidar de uno mismo no resta fuerza; al contrario, es el acto de mayor responsabilidad y valentía que existe. Los exámenes preventivos, el control de la salud mental y la atención a las señales del cuerpo no son muestras de fragilidad, sino herramientas indispensables para garantizar una vida larga y plena.

Añadir nuevo comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.