Presidenciales colombianas: Petro y Cepeda cuestionan triunfo de ultraderechista

Gustavo Petro y el candidato oficialista Iván Cepeda denuncian irregularidades y piden esperar resultados oficiales que, trascendió extraoficialmente, serán dados a conocer el próximo jueves.
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Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella compitieron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia

Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella compitieron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia

Fuente:
CubaSí

El ultraderechista Abelardo de la Espriella se proclama vencedor en Colombia por menos de un punto en conteo provisional y el mandatario Gustavo Petro y el candidato oficialista Iván Cepeda denuncian irregularidades y piden esperar resultados oficiales que, trascendió extraoficialmente, serán dados a conocer el próximo jueves.

Con prácticamente 26 millones de votos repartidos entre ambos candidatos y una diferencia inferior al 1%, el país queda dividido en dos bloques de tamaño muy similar.
Por eso, mientras los partidarios del abogado celebran ya una victoria histórica de la derecha más dura, el gobierno insiste en que todavía queda el paso decisivo: el escrutinio oficial que, mesa a mesa y voto a voto, deberá confirmar si Abelardo de la Espriella se convierte realmente en el próximo presidente de Colombia.

El abogado, admirador de Trump y sin experiencia política, aventaja al oficialista Iván Cepeda por apenas 245 000 votos. El presunto vencedor recibió el apoyo abierto del presidente estadounidense y de su admiradora principal, la congresista de lamentable origen cubano María Elvira Salazar. La primera felicitación fue, como se supone, por su socio de la gusanera miamense, hoy canciller trumpista, Marco Rubio.

Con el 99,65% de las mesas contabilizadas en el preconteo de la Registraduría Nacional, De la Espriella obtenía 12.931.544 votos, equivalentes al 49,65% del total, frente a los 12.684.994 sufragios logrados por el candidato oficialista Iván Cepeda, que alcanzaba el 48,70%.

La diferencia entre ambos era de apenas 245.738 votos, menos de un punto porcentual, un margen mucho más estrecho de lo que habían anticipado la mayoría de encuestas y analistas durante la campaña electoral.

La ajustada distancia ha provocado que ninguna de las dos candidaturas se apresure a dar el resultado por definitivo. Mientras De la Espriella se declaró vencedor, Cepeda pidió cautela y Petro fue más allá al denunciar públicamente anomalías en el proceso.

"Deben ser impugnadas las mesas sin firma de jurados de inmediato. Aún no se puede saber quién es el presidente y hay muchas irregularidades", escribió el mandatario colombiano en redes sociales.

Petro aseguró que existen formularios electorales que habrían sido cargados sin las firmas correspondientes y recordó que el preconteo tiene únicamente valor informativo. Según insistió, será el escrutinio oficial, realizado por miles de jueces y notarios en todo el país, el que determine quién ocupará finalmente la Casa de Nariño durante el periodo 2026-2030.

El ganador -si nada cambia-, en su primera intervención tras conocerse los datos, ha hecho un llamamiento a la unidad nacional y ha prometido gobernar para todos los colombianos. "A partir de este momento terminan la campaña electoral, las divisiones y los enfrentamientos políticos", afirmó De la Espriella ante miles de seguidores congregados frente al monumento Ventana al Mundo de Barranquilla, donde dio su primer discurso tras recibir los resultados y reivindicó su victoria como el inicio de una nueva etapa para el país.

El abogado y empresario de 47 años aseguró que no habrá "vencedores ni vencidos" y prometió ejercer la Presidencia a partir del próximo 7 de agosto, como un símbolo de unidad nacional: "Seré el presidente de todos los colombianos".

"A partir de ese sentimiento de creer que estamos iniciando una nueva era, una nueva etapa, yo les digo: soy un hombre formado en las leyes, respetuoso de las ramas del poder, del Congreso y las altas cortes. El mío será un Gobierno absolutamente democrático y garante de la libertad y la institucionalidad", expresó De la Espriella.

Abelardo de la Espriella, de 47 años, fundó hace apenas once meses el movimiento Defensores de la Patria con un objetivo claro: impedir la continuidad de la izquierda en el poder tras el mandato de Gustavo Petro.

Sin experiencia previa en cargos públicos, construyó toda su campaña alrededor de una idea que repitió constantemente: precisamente no haber formado parte de la clase política tradicional era su principal aval.

Conocido durante años por su actividad como abogado penalista y empresario, De la Espriella se presenta como un dirigente hecho a sí mismo, admirador declarado de Donald Trump y cercano ideológicamente a figuras como el presidente argentino Javier Milei o el salvadoreño Nayib Bukele.

Su discurso se ha basado en promesas de mano dura contra la delincuencia, lucha contra la corrupción, reducción del peso del Estado y transformación económica del país. Durante la campaña aseguró que convertiría Colombia en una "patria milagro", tomando como referencia modelos de crecimiento como Irlanda o Corea del Sur.

UN PERSONAJE POLÉMICO

La figura del abogado bogotano no está exenta de controversia. Antes de entrar en política construyó una exitosa carrera profesional defendiendo a clientes de enorme repercusión mediática. Entre ellos figura David Murcia Guzmán, protagonista de uno de los mayores escándalos financieros de Colombia.

También participó hace dos décadas en iniciativas vinculadas a los procesos de paz con grupos paramilitares. Sus detractores le reprochan además declaraciones consideradas machistas y un estilo político muy polarizador, mientras que sus seguidores valoran precisamente su lenguaje directo y su imagen de outsider.

La victoria provisional de De la Espriella fue celebrada rápidamente por líderes de la derecha internacional.

Uno de los primeros en reaccionar fue el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien felicitó públicamente al candidato colombiano y aseguró que los ciudadanos habían dicho "basta al narcosocialismo de Petro y sus sucesores".

"La libertad, el orden, la verdad y la soberanía de las naciones se abren camino con fuerza en Hispanoamérica", escribió el dirigente español en la red social X. El propio De la Espriella respondió reivindicando que había logrado imponerse "al voto fusil, a la compra de votos, a la corrupción y a los de siempre".

CONSIDERACIÓN

De concretarse, la victoria del ultraderechista cierra aún más el paso a los pueblos de la región por los sumisos aliados de Trump.

A éste le avergüenzan sus orígenes sociales. Pretende a toda costa ser un hombre que muestra opulencia, un abogado que respeta las leyes, una persona que le cae muy bien a los gobiernos de Estados Unidos, Argentina y de El Salvador: todo lo contrario a lo que él ha sido. Es un hombre de origen popular, nacido en un hogar de la costa Caribe que, en una situación de control paramilitar, terminó vinculándose con esos grupos y siendo su abogado.

Ahora, desde la primera vuelta, ya no quiere echarle motosierra al Estado, ya no es enemigo del salario vital, ya no amenaza con destripar a sus contradictores en vivo. Pero su esencia es esa: autoritario, amigo de la violencia y contrario al Estado de derecho y a la Constitución.

Con su virtual victoria, está amenazada la democracia representativa, porque participativa no lo es,  porque él mismo lo ha dicho con claridad: va a pasar por encima de las instituciones. Están amenazadas las conquistas sociales de estos años, las reglas del Estado social de derecho, la naturaleza, los páramos, las fuentes de biodiversidad, los derechos de las mujeres, los derechos de la diversidad sexual. Todo lo que se resume en los principios de una sociedad que se dice democrática.

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