Ponerle un anillo a la Luna... y no es de compromiso

Un visionario proyecto, el Luna Ring, se propone instalar una franja fotovoltaica alrededor del ecuador lunar para capturar energía del Sol y enviarla a la Tierra de manera continua
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anillo de paneles solares abrazando la luna

Imagen ilustrativa: tomada de xataka.com

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CubaSí

La Luna, ese satélite que estuvo en el centro de la reciente Misión Artemis II y que ha inspirado tantos poemas, se prepara para convertirse en la central eléctrica más grande del sistema solar. 

Dicho así suena bonito, pero es inexacto. En realidad, el audaz proyecto ha nacido en las oficinas de la Shimizu Corporation, en Japón.

La propuesta casi parece extraída de una novela de Isaac Asimov: rodear el ecuador lunar con un cinturón de paneles solares de 11.000 kilómetros de circunferencia y alcanzaría los 400 kilómetros de ancho en ciertas secciones.

Nombrado como "Luna Ring", el proyecto busca capturar la radiación solar allí, donde no encontrarían la interferencia de nubes o ciclos nocturnos terrestres.

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Diagrama de funcionamiento del anillo de paneles fotovoltaicos de la Shimizu Corporation

Diagrama de funcionamiento del anillo de paneles fotovoltaicos en torno a la Luna. Imagen ilustrativa: tomada de xataka.com

El despliegue técnico no tiene precedentes en la ingeniería aeroespacial. Esperan sea una estructura capaz de absorber la energía del Sol de forma ininterrumpida, porque en el vacío lunar el flujo sería constante, puro y carente de las limitaciones que impone la meteorología de nuestro planeta.

La logística para concretar semejante proyecto no contempla el envío masivo de materiales desde la Tierra, lo cual sería económicamente inviable. 

El plan es utilizar los propios recursos del satélite. Procesarán el regolito lunar para fabricar cemento, ladrillos de vidrio y las propias células solares mediante procesos de fundición térmica. 

Robots teledirigidos y sistemas automatizados serían los encargados de la manufactura y el ensamblaje, minimizando la exposición humana a la radiación cósmica. Esta estrategia de aprovechar los recursos in situ es la clave para que dicho empeño no colapse bajo el peso de su propio presupuesto. 

La arquitectura de un anillo

Una vez recolectada, la energía no puede simplemente "conectarse" a un cable que cruce el espacio. Aquí es donde entra en juego la física de vanguardia porque la electricidad se transformaría en microondas y rayos láser de alta densidad que serían enviadas directamente hacia estaciones receptoras en la Tierra.

Esas estaciones estarían ubicadas estratégicamente en zonas oceánicas o desérticas para evitar cualquier riesgo colateral. Tales antenas gigantescas, o rectenas, convertirían de nuevo esas ondas en corriente eléctrica para su distribución global. 
Con el "Luna Ring" no se trata solo de construir una red eléctrica, sino de redefinir la relación entre la civilización y su entorno astronómico. 

Sería como un dinamo perpetuo, eliminando de la ecuación las emisiones de carbono vinculadas a la generación de electricidad.
Pero, y hay muchos “peros”, el camino hacia esa utopía eléctrica está empedrado de desafíos técnicos y éticos que la comunidad internacional deberá debatir. 

La propiedad del suelo lunar, la gestión de los desechos espaciales y la seguridad de los haces de energía que cruzarán el espacio son temas que acompañan a cada plano de la Shimizu Corporation. 

Obstáculos para llegar a la luz

Según las proyecciones de la propia Shimizu Corporation, la fase de construcción del "Luna Ring" podría iniciarse, en el mejor de los escenarios, hacia el año 2035. No obstante, ese ambicioso cronograma depende del desarrollo previo de una infraestructura robótica y minera en la superficie lunar que aún se encuentra en etapas experimentales.

La comunidad científica coincide en que se trata de un proyecto a largo plazo, para ser ejecutado a lo largo de varias décadas, dada la complejidad de operar en un entorno de baja gravedad y alta radiación.

 

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detalle de cinturón de panees fotovoltaicos en torno a la Luna

Imagen ilustrativa creada por IA/ muyinteresante / okdiario.com



De acuerdo con el reporte técnico disponible en la propia web de esa entidad, la viabilidad financiera de lo concebido depende de que los costos de transporte espacial continúen descendiendo y de que la extracción de materiales in situ logre sustituir por completo el envío de suministros desde la Tierra, lo cual convertiría la inversión en un desafío de escala global más que corporativa.

Tan solo la construcción de las rectenas terrestres -las gigantescas antenas de 20 kilómetros de diámetro encargadas de recibir las microondas- sumaría miles de millones de dólares, adicionales a la factura espacial.

Más allá de lo estrictamente financiero, el valor estratégico del "Luna Ring" reside en su capacidad para redefinir la economía mundial. 

Porque si se lograra la ambiciosa meta de generar esa inmensa cantidad de teravatios de potencia, por astronómico que resulte el costo inicial, se vería compensado y justificaría tanto empeño para ponerle un anillo a la Luna que nos comprometa con un futuro de abundancia energética.

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