OBITUARIO: Eduardo Roca, Choco, maestro de las artes visuales

El Premio Nacional de Artes Plásticas falleció este jueves en La Habana. Deja una obra emblemática para la cultura cubana.
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Choco

Eduardo Roca, Choco (1949-2026).

Fuente:
CubaSí

Como todos los maestros, Eduardo Roca, Choco, fue transitando hacia una definición meridiana, que lo ubicó entre los grandes de las artes visuales cubanas de los siglos XX y XXI. Es notable e interesante esa trayectoria: sus retratos, sus estudios, sus naturalezas fueron adquiriendo una decidida marca expresionista, no exenta de un lirismo que a primera vista pudiera parecer arduo, pero en realidad es raigal. 

La fuerza del símbolo, el impacto recreado de una identidad que se reafirma en el cruce, en la confluencia de varias culturas y sensibilidades. 

Choco accedió a un legado, se sumergió en él y devolvió una figuración inconfundible. Está África, pero no solo África. Insistimos: su obra es expresión de un maridaje, de una investigación profunda en constantes y evoluciones de la cultura cubana, sin desligarla, pero sin atarla, al imperio de las circunstancias. 

En esa búsqueda, su paleta se mantuvo firmemente apegada a los colores de la tierra, y ese gesto no fue meramente estético, sino también conceptual y ético. Hay en esos tonos una declaración de pertenencia, una voluntad de arraigo que habla de la conexión del artista con lo esencial, con lo originario. 

Choco no miraba desde la distancia; se sabía parte de aquello que representaba, y desde esa conciencia asumía una voz que no impostaba, sino que brotaba desde la experiencia y la memoria compartida. 

Las formas, una vez consolidado su estilo, no fueron complacientes ni apacibles. Su trazo es fuerte, contundente, ajeno a cualquier tentación de evanescencia. Sin embargo, en esa rotundidad hay una belleza singular: la de la figura sólida, carnal, presente, que se impone no solo por su materialidad, sino también por su densidad simbólica. 

En Choco, lo corpóreo deviene territorio de significados, espacio donde confluyen historia, identidad y emoción. 

Le interesaba, ante todo, la condición humana. Sus obras revelan conflictos que no siempre son explícitos, pero que laten en la tensión de las formas, en la mirada de sus personajes, en la atmósfera que los envuelve. 

El peso de la historia sobre el individuo, la persistencia de la memoria, la construcción de una espiritualidad desde lo vivido: todo eso encuentra cauces en una obra que interpela sin estridencias, pero con una intensidad sostenida. 

Artista múltiple, dominó diversas técnicas y géneros, dejando una huella particularmente significativa en el grabado en Cuba. Gracias a creadores como él, esa manifestación ha sido reivindicada en toda su dimensión, desmontando cualquier prejuicio que la relegue a un plano menor. 

Cuba pierde a uno de sus principales referentes de las artes visuales, pero, como ocurre con todos los grandes artistas, Eduardo Roca, Choco permanecerá. 

Contexto 

Nacido en Santiago de Cuba el 3 de octubre de 1949, Eduardo Roca, Choco, se formó en la Escuela Nacional de Arte y desarrolló una temprana vocación docente, integrándose a la generación que impulsó la renovación de las artes plásticas en la década de 1970. Su trabajo se caracterizó por una marcada experimentación y por el dominio de técnicas como la colografía, en la que alcanzó notable maestría. A lo largo de su trayectoria, construyó un universo visual en el que confluyen símbolos, memorias y esencias de la cultura cubana. 

Reconocido dentro y fuera del país, Choco contribuyó de manera decisiva al prestigio del grabado contemporáneo cubano, elevándolo a altos niveles técnicos y conceptuales. En 2017 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, máximo reconocimiento que otorga el país a la obra de toda la vida.

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Obra de Choco

Mujer angolana, obra de 1978. Colección del Museo Nacional de Bellas Artes .

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Obra de Choco

Su obra fue transitando hacia un expresionismo muy apegado a la identidad nacional.

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