¡No hay conversaciones nuevas!

Cuba, sin diálogo con EEUU a ningún nivel
El vice canciller cubano, Fernández de Cossío ha dedicado una parte de su tiempo a explicar a varios medios internacionales la falsedad de una de las tantas mentiras, que a tropel, emite el mandatario estadounidense, quien al menos en 3 ocasiones ha insistido en que hay conversaciones de alto nivel entre su gobierno y el de Cuba.
Pueden encontrarse varias razones para entender tal insistencia. Como se ha explicado previamente, Trump cedió a las presiones de Mr.Rubio y comparsa, dirigidas a apretar el cerco infame contra las familias cubanas, a partir de la orden ejecutiva del 29 de enero, donde se amenaza con aranceles a los países que envíen combustible a Cuba.
Siguiendo su patrón negociador desquiciado y prepotente, el mandatario estadounidense parece o aparenta que asumió que con esta presión, obtendría una rápida y sumisa reacción desde La Habana. Como se conoce nada de eso pasó; el gobierno revolucionario, fiel a sus tradiciones y mandato constitucional, respondió que ok, que pueden realizarse conversaciones sobre bases de igualdad, sin exigencias previas, en fin, con el valor y apego a la soberanía que caracteriza a las autoridades cubanas.
Otra línea de análisis sugiere que el presidente estadounidense probablemente conozca el tipo de respuesta, que pletórica de hidalguía, recibiría del otro lado del estrecho de la Florida; no importa, pensó que no se pierde nada con probar, al fin y al cabo “Cuba está colapsada, es un estado fallido”, tal y como reza la propaganda que desde hace tiempo viene levantándose contra la Isla. En tal caso, Trump aparece como una especie de víctima de las propias campañas anticubanas diseñadas en Washington, al dar por cierto lo del tal colapso, que solo se requiere un empujoncito y listo, se acabó el “comunismo” en Cuba.
Hasta la vocera presidencial, Karoline Leavitt , que dicen se gasta un buen genio, se atrevió a emitir veladas advertencias, exigiendo prudencia al gobierno cubano, simplemente porque este se apegó a la verdad verdadera, algo natural pero como se sabe, no es asunto entendido en la Casa Blanca y dependencias administrativas.
Pero siempre, inevitablemente lo verdadero emerge. En el caso que nos ocupa, afortunadamente o debido a la mediocridad de la mentira sobre las inexistentes conversaciones de alto nivel, se puede esclarecer la maraña imperial simplemente apreciando una serie de señales públicas. Veamos.
En primer lugar observar los medios de prensa internacionales, que además de los propios estadounidenses, que levantan lógicamente los dichos del mandatario, han aludido al asunto e incluso presentado sus “propias y enriquecidas” elucubraciones.
Desde cierta prensa mexicana, que se hizo eco de la presencia de determinados enviados del gobierno cubano a este país, sede de los supuestos intercambios, hasta periódicos de relativo alcance como Infobae (Argentina) y ABC (España) usualmente voceros de la ultra derecha pero sobre todo, con un amplio y conocido historial de articulación, para no decir directamente subordinación, a la Central de Inteligencia Americana. Digamos que la CIA haciendo de las suyas, aunque francamente cada vez asombra más la falta de profesionalismo, la obviedad con que hacen este tipo de cosas, no por gusto hasta Trump sueña con abolirla en algún momento.
Pero si aún no está convencido en lo referido al manejo mediático del asunto, llénese de paciencia y haga una rápida exploración en el micro universo digital de los medios hostiles a la Revolución, gestionados por cubanos apátridas y anexionistas. Allí se puede “disfrutar” de cierto sensacionalismo donde se llega a asegurar que “¡ultima noticia!, espere declaraciones del gobierno cubano referidas al mono tema de las conversaciones”.
Es hasta curioso porque más de uno de estos personajes esperarían cualquier cosa, menos que el mismísimo Trump se ponga de acuerdo con el gobierno revolucionario; pero bueno, quien paga manda y el momento no está para escrúpulos, sobre todo cuando se han achicado los presupuestos imperiales para estos medios, y con ayuda de Mr. Rubio, aún se consiguen algunos dineritos.
El papel del así llamado clúster contrarrevolucionario es por demás más específico pero también obvio; procuran hacer ver al pueblo cubano, que sufre el hostigamiento redoblado del Imperio, que la culpa la tiene el gobierno isleño, fruto de su tozudez o encierro ideológico, y que “no quiere negociar a pesar de tener el país quebrado”.
No hay que enredarse, sino hubiera bloqueo, sino hubiera guerra económica y mediática, no existirían la mayoría aplastante de las vicisitudes que sufren los cubanos. No lo dice el PCC, ni la prensa cubana, no, lo dice Mr. Rubio, lo recalca Trump, con la desfachatez con que ahora manejan la comunicación en esta administración.
En medio de semejante y aparente confusión, ha surgido una desopilante explicación sobre la mal llevada y traída mentira presidencial. Y claro, donde hay alguna agresión a la verdad en la actual administración estadounidense, allí está para no variar Mr. Rubio.
Según esta versión, de lo que parece ser una telenovela a estas alturas, Mr. Rubio le ha hecho creer al jefe Trump de que se ha montado una mesa de diálogo con las autoridades cubanas, que pueden dar su fruto en la dirección esperada, sobre todo por él y el resto de la mafia floridiana, es decir la claudicación de los revolucionarios cubanos y el regreso a los “tiempos felices”, cuando en Cuba gobernaba una feroz tiranía hasta diciembre de 1958. Y todo eso sin tirar un tiro, porque si hay algo que Trump no soporta es que le desbaraten la 82 división de us marines expertos en invasiones, a golpe de numerosas bajas.
Así que de ser cierto, Mr. Rubio está engañando al inquilino de la Casa Blanca, diciéndole cosas que a este le gusta escuchar, en modo adulación rampante, sabiendo que en el fondo no existe tal cosa. De esta forma el secretario de estado se asegura paradójicamente, que nunca se organicen tales conversaciones bajo el supuesto de que como ahora el gobierno cubano las niega, esto puede presentarse como que se rechazan, a partir de una postura “obtusa y temeraria de los comunistas cubanos reacios a aceptar su derrota”.
Incluso, hasta se puede hablar del fracaso de las conversaciones, que ya se sabe, nunca existieron, pues que mejor argumento para justificar el incremento de las presiones contra un país que, según la orden ejecutiva del pasado 29 de enero, es un peligro para la seguridad de EEUU, y para peor, no quiere negociar nada.
Mr. Rubio probablemente estima que es ahora o nunca erradicar lo que constituye un terrible ejemplo, siempre lo fue, pero en el actual contexto de prepotencia sin límites de Trump el emperador, si Cuba no se doblega, cómo puede el mandatario presumir de sus habilidades para arrodillar a quien se le antoje.
Toman fuerza tradicionales anhelos de ruptura total, como las del senador archí corrupto Rick Scott, senador por la Florida, quien en febrero del pasado año propuso un proyecto de ley que imponía cero vuelos a Cuba y cero vínculos de los emigrados cubanos, con sus familiares y con la tierra donde nacieron, idea reflotada con fuerza en este momento por los sospechosos habituales, congresistas cubano americanos. Y no lo dicen en público, pero para esta claque la opción de una invasión militar, está también en el tablero.
Este asunto no tiene mayor mérito que no sea develar la incansable búsqueda de Mr. Rubio por convencer al Jefe Trump, que arrase con todo, como este último señaló ante una pregunta de qué más se podía hacer con Cuba; absurdo desde luego, porque nadie les ha pedido que hagan nada, solo que dejen a la Isla de la Dignidad vivir en paz, tal y como le reclaman desde numerosos y crecientes espacios, desde afamados artistas estadounidenses, gobiernos, parlamentarios, fuerzas políticas y organizaciones sociales y de solidaridad, de todo el globo terráqueo. Como afirmó el presidente cubano, Miguel Mario Días Canel, ¡Cuba no está sola!.
Y reiterar que sí, que es política cubana dialogar, privilegiar esa forma de relacionarse con el mundo, pero en igualdad de condiciones. Veremos cómo le sale a Mr.Rubio está última operación, no en lo que le concierne a Cuba, es obvio que está condenado al fracaso; sino eso de embullar al Jefe Trump para que, más rápido de lo esperado, se devele que su Secretario de Estado lo está manipulando con una burda mentira tan, pero tan fácil de desmentir.
Ciertamente no se debe esperar algún tipo de avance, ya en su momento el infeliz de Mr. Rubio tuvo que sentarse a negociar, nada menos que con los rusos, hasta con los iraníes, ¿alguien se lo imagina conversando con Cuba?. ¡Nada de eso trajo el barco! dirían lacónicamente en cualquier lugar de Cuba.
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