MARZO: Mujeres innovadoras

Las referencias sugieren que fueron las propias mujeres quienes se facilitaron la vida desde tiempos prehistóricos.
Fuente:
CubaSí

La historia de la humanidad no está contada del todo bien, tiene lagunas, silencios, omisiones, falsedades, y en esas zonas oscuras de información encontramos muchas mujeres del área de la innovación que fueron invisibilizadas en su momento, pero sus aportes cambiaron el mundo.

Desde el famoso baño de María hasta el wifi, cuantiosos son los inventos que hoy nos hacen fácil la vida y que detrás tienen un origen fascinante que desconocemos. Los ejemplos en esta ocasión tienen nombre de mujer porque su presencia en la historia de los inventos no es excepcional sino constante, pero, como ocurrió en todos los ámbitos, se intentó ocultar.

De ese legado interrumpido tenemos artículos, procedimientos o artefactos que de tan cotidianos nos parecen simples. Por ejemplo, la cafetera que tenemos todos en casa o el limpiaparabrisas de los vehículos parecen lo más normal del mundo, pero detrás de ellos y otras creaciones existió la mente de una mujer brillante porque desde mucho antes de que existiera el concepto de "patentar" ya las féminas innovaban.

Las referencias sugieren que fueron las propias mujeres quienes se facilitaron la vida desde tiempos prehistóricos. Ellas mismas diseñaron herramientas de subsistencia con lo que tenían a mano de la naturaleza para llegar a lo que hoy conocemos como mortero, aguja, y métodos para conservar alimentos.

Una técnica que llega hasta nuestros días es el llamado "baño de María", muy útil para postres, salsas, cremas, para atemperar de manera uniforme alimentos sólidos como mantequilla o chocolate. ¿Quién no lo conoce o ha empleado alguna vez? Puede parecer sencillo, tan lógico, pero hace miles de años todo se hacía como se podía, como de casualidad, dando tumbos, hasta que se le ocurrió una mujer llamada María, a quien se le atribuye tal método que en la actualidad sigue siendo utilizado en todas las cocinas del mundo, también en la industria y la investigación.

Este invento data de entre los siglos I y III d. C., así de antiguo es. María, la judía como le decían, fue una alquimista alejandrina, famosa por sus conocimientos científicos y por sus creaciones prácticas en distintas áreas. También es autora de artefactos para destilar y subliminar; tribikos y kerotakis son otros de sus aportes muy usados en laboratorios.

Muchos siglos después ya existían las patentes para poder registrar ideas y de ahí tenemos inventoras con nombre propio, pero para que eso sucediera muchas tuvieron que hacerlo antes con la identidad de sus maridos, como Sybilla Masters, quien en 1715 registró un molino de maíz bajo esa circunstancia.

De esas primeras que registraron sus proyectos están, un poco después, Mary Dixon Kies con su técnica de tejer paja con seda, y como ella, tantas más. El siglo XIX y principios del XX fue una épocan especialmente fértil: Tabitha Babbitt inventó la sierra circular; Martha Coston, las señales luminosas marítimas que evitan choques de barcos; Elizabeth Magie Phillips creó The Landlord's Game, juego precursor del Monopoly; Mary Anderson diseñó y construyó el primer limpiaparabrisas; Anna Connelly patentó la escalera de incendios exterior, y Josephine Cochran la máquina lavaplatos.

A veces la historia atribuyó los méritos a figuras masculinas y en la actualidad pasan desapercibidos y no nos preguntamos el origen de cada asunto, pero las mujeres transformaron la vida cotidiana, dirigieron su creatividad a resolver dificultades domésticas y sus soluciones trascendieron lo privado para convertirse en universales.

Un ejemplo clásico es Melitta Bentz con su filtro de café, una iniciativa que nació del agobio de tomárselo con residuos; mientras Marion Donovan ideó el pañal desechable impermeable. ¿Quién puede dudar de la utilidad de todos estos casos?

También podemos mencionar a Mary Engle Pennington con el desarrollo del sistema de refrigeración y conservación de alimentos que permitió el transporte seguro de productos perecederos; y Katharine Burr Blodgett con el vidrio antirreflejante que hoy usamos en espejuelos de sol, pantallas de computadoras y parabrisas.

De la lista de las grandes ignoradas de la ciencia y la tecnología hay dos mujeres que no queremos dejar de mencionar porque simbolizan la injusticia del olvido, son Ada Lovelace y Hedy Lamarr.

En el siglo XIX Ada Lovelace destacó como matemática y escritora, hija del famoso poeta Lord Byron y responsable del primer algoritmo de la historia, por eso es considerada la primera programadora informática.

Por su parte Hedy Lamarr, reconocida más por su belleza y trabajo como actriz del Hollywood dorado, patentó durante la Segunda Guerra Mundial un sistema de comunicaciones por salto de frecuencia para guiar torpedos. Esto sentó las bases de la tecnología de la comunicación inalámbrica. El wifi, el Bluetooth y el GPS llevan su nombre en silencio.

Asimismo, Marie Curie es la primera persona en ganar dos premios Nobel en distintas especialidades: Física y Química. Sus descubrimientos del radio y el polonio son fundamentales para la radiactividad y la medicina nuclear.

Todas son creaciones increíbles que cambiaron el mundo y lo facilitan, pero el precio de ser mujer entonces tenía el costo de la invisibilidad, el robo y la persecución. Por eso la historia de las mujeres innovadoras no es solo la historia de sus logros, también de los obstáculos que enfrentaron porque incluso cuando lograban patentar, sus nombres eran relegados. Y otras veces les costó la vida.

Pensemos en tantas expertas en herbolaria y medicina tradicional que fueron perseguidas y quemadas como brujas; preguntémonos ahora cuáles son los cimientos de la farmacéutica contemporánea para mejorar la salud, prevenir y tratar enfermedades.

Un caso ilustrativo es el de Hipatia de Alejandría, una de las primeras matemáticas, linchada por una turba de cristianos por ser una mujer fuera del canon. De acuerdo con diversas fuentes, a ella le debemos el astrolabio para la navegación naval y otros dispositivos como el hidroscopio para medir la densidad de fluidos.

Y así, sería interminable citar a cada mujer ingeniosa. Desde tiempos remotos hasta la actualidad, con la casa a cuestas, contra la represión machista y el silencio, siempre ha estado ideando con inteligencia e inventiva.

 

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