Las puertas que se cierran y la lista que crece
Con un orgullo que asombra, el secretario de Estado de los Estados Unidos ha declarado que para Cuba no existen válvulas de escape: las sanciones no harán más que endurecerse. “Cada vez que buscan una puerta de escape, nosotros la cerramos”, afirmó. De esas palabras solo puede sentirse orgullosa una mente cínica y retorcida, porque las puertas a las que se refiere son las que permiten la entrada de combustibles, alimentos y medicinas, destinadas a un pueblo que ha visto cómo su calidad de vida se deteriora a consecuencia de la asfixia más perversa.
Y no se trata de una afirmación abstracta. Está respaldada en los miles de pacientes que esperan por una cirugía: exactamente 98 500, entre ellos 12 000 niños. Esa cifra, que contrasta con las capacidades que por años ha creado el sistema de salud cubano, se traduce en personas que pueden estar entre la vida y la muerte, mientras que la administración estadounidense apuesta por la fatalidad, en un acto de castigo colectivo que no es más que un genocidio perverso.
Ese orgullo de Marco Rubio contrasta con la desesperación de una familia que ve sufrir a uno de sus integrantes, mientras el flamante secretario de Estado asegura que seguirá cerrando puertas. Eso significa presionar a las navieras para que no atraquen en puertos cubanos, impidiendo la llegada de insumos elementales, incluso para el sistema de salud. La “válvula de escape” que persigue como perro rabioso es la gestión para que arriben combustibles, imprescindibles para la generación distribuida que hoy cuenta con 1 400 MW que no pueden emplearse, porque —según el pequeño Marco, como algunos lo llaman— para que Cuba sea “libre” debe estar a oscuras y sin posibilidad de bombear agua.
Volviendo a la salud, porque es una de las formas más claras de ilustrar cómo el bloqueo y la política de máxima presión contra Cuba lacera la vida de las cubanas y los cubanos, recientemente el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, denunció que existen 34 000 embarazadas a las cuales no se les pueden realizar las ecografías prenatales suficientes durante la gestación.
También aseveró que 67 000 menores de un año nacidos en estos meses no han podido recibir la actualización de su esquema de inmunización. Tan doloroso como lo anterior es que 117 000 adultos y 1 200 niños pacientes de cáncer no cuentan con los tratamientos adecuados, viéndose obligados a recurrir a fórmulas secundarias o terciarias.
De igual forma, 16 000 pacientes tienen dificultades con los servicios de radioterapia, 12 400 con la quimioterapia y 3 000 con la hemodiálisis. Por si fuera poco, solo el 30 % del cuadro básico de medicamentos está disponible en un país que es capaz de producir lo que necesita. Y eso no ocurre por azar, sino por la persecución a cada gestión que hace el gobierno para obtener divisas, insumos y materias primas para el funcionamiento de fábricas, industrias y empresas imprescindibles para la economía y el bienestar del pueblo.
De eso es de lo que se siente orgulloso el secretario de Estado. Esa es la política que defiende y promete endurecer: una sentencia de muerte al pueblo que dice querer salvar y liberar. Pero es precisamente esa saña, y porque se lo debemos a quienes más sufren de esa política cruel e inhumana, que este pueblo se levanta cada día con la voluntad de seguir encontrando válvulas de escape y puertas que permitan garantizar el derecho a la vida de millones de personas.
Comentarios
Pero es fácil. Solo necesitan un cambio de sistema y se abren todas las válvulas, se abre un país. Dejen una doctrina fallida y retorcida y denle la bienvenida al mundo libre, a la democracia. No es difícil, solo necesitan dejar respirar a un pueblo entero. Mi Cuba necesita libertad!! Y es con urgencia. #CubaLibre2026