La vida en versos: no te rindas, no te salves

La vida en versos: no te rindas, no te salves
No rendirnos es nuestra impronta y también nuestra única salida, especialmente cuando el vecino prepotente nos vende la rendición como el único modo de salvarnos, pero ya vimos muchas veces de qué modo salvan los imperios, entonces elegimos, a conciencia, no salvarnos, al menos, no dejarnos rescatar por la bota que nos aplasta.
Y eso significa, aunque sea difícil de entender, que escogemos el júbilo testarudo de continuar queriendo con ganas y despiertos, con la sangre que hierve y despabila en medio del cansancio, porque sí, esta resistencia puede ser agotadora, extenuante, sin embargo, nos inventamos chistes y fiestas, nos volvemos a enamorar, hacemos amigos con una facilidad nunca vista, compartimos los panes, los peces y el café, todo para no dejarnos comprar por falsos profetas, todo para no salvarnos, que esta y muchas veces es casi lo mismo que no rendirnos como en estos versos que incluyó el uruguayo Mario Benedetti en sus “Poemas de otros”.
No te salves
Mario Benedetti
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
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