La vida en versos: no te rindas, no te salves

El pasado 18 de agosto, fue el día de nunca rendirse en el mundo, pero en Cuba, tendríamos que marcar el almanaque entero si de no ceder y “echar pa’lante” se trata. Esta isla navega contra vientos y mareas, desafía “poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional”.
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La vida en versos: no te rindas, no te salves

La vida en versos: no te rindas, no te salves

Fuente:
CubaSí

No rendirnos es nuestra impronta y también nuestra única salida, especialmente cuando el vecino prepotente nos vende la rendición como el único modo de salvarnos, pero ya vimos muchas veces de qué modo salvan los imperios, entonces elegimos, a conciencia, no salvarnos, al menos, no dejarnos rescatar por la bota que nos aplasta.

Y eso significa, aunque sea difícil de entender, que escogemos el júbilo testarudo de continuar queriendo con ganas y despiertos, con la sangre que hierve y despabila en medio del cansancio, porque sí, esta resistencia puede ser agotadora, extenuante, sin embargo, nos inventamos chistes y fiestas, nos volvemos a enamorar, hacemos amigos con una facilidad nunca vista, compartimos los panes, los peces y el café, todo para no dejarnos comprar por falsos profetas, todo para no salvarnos, que esta y muchas veces es casi lo mismo que no rendirnos como en estos versos que incluyó el uruguayo Mario Benedetti en sus “Poemas de otros”.


No te salves
Mario Benedetti

No te quedes inmóvil        
al borde del camino        
no congeles el júbilo        
no quieras con desgana        
no te salves ahora        
ni nunca        
no te salves
no te llenes de calma        
no reserves del mundo        
sólo un rincón tranquilo        
no dejes caer los párpados        
pesados como juicios        
no te quedes sin labios        
no te duermas sin sueño        
no te pienses sin sangre        
no te juzgues sin tiempo        

pero si        
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo        
y quieres con desgana        
y te salvas ahora        
y te llenas de calma        
y reservas del mundo        
sólo un rincón tranquilo        
y dejas caer los párpados        
pesados como juicios        
y te secas sin labios        
y te duermes sin sueño        
y te piensas sin sangre        
y te juzgas sin tiempo        
y te quedas inmóvil        
al borde del camino        
y te salvas        
entonces
no te quedes conmigo.       

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