La mentira, otra enemiga de Cuba

Foto: tomada de Facebook
En el complejo escenario que vive Cuba en estos días, marcado por diversas carencias cotidianas, la mentira ha jugado un rol fundamental. Sobre esta se han erigido las más perversas agresiones y se ataca la moral y la resistencia, no solo del pueblo cubano, sino de todos los que en el mundo apoyan a la nación caribeña en estos momentos.
Una de las campañas más recientes es la que se lleva a cabo para implantar la matriz de que el gobierno cubano comercializa las donaciones que, en un gesto de infinito amor, han realizado el pueblo y el gobierno mexicanos.
La operación de difamación no se queda solo en las redes sociales, ni en medios llamados “independientes” que en realidad se financian por los enemigos históricos del pueblo cubano. Esta operación ha llegado incluso a televisoras que apuntan al corazón de protagonistas de esta hazaña solidaria.
Comenzaremos con el ejemplo de TV Azteca, una operadora mexicana de televisión, que en días recientes ha afirmado categóricamente que en Cuba se venden los productos donados por ese país. Al respecto, el embajador cubano en la nación suramericana, Eugenio Martínez, expresó que ese reporte se produce sin aportar evidencias, porque no existen.
“De ninguna manera, la solidaridad del hermano pueblo mexicano y el recibimiento agradecido del pueblo cubano serán empañados por las calumnias de medios de comunicación cómplices del crimen que representa el bloqueo de Estados Unidos”, aseguró el embajador.
Sobre este tema, autoridades del Ministerio de Comercio Interior también negaron rotundamente la comercialización de este, o cualquier otro donativo, y reiteraron que pese a las limitaciones de combustible, la distribución se completará en el menor tiempo posible.
Esta operación de desinformación se produce mezclando nuevas y antiguas tácticas. La guerra mediática contra Cuba se ha librado por décadas mediante los emporios mediáticos tradicionales, a los que se sumaron blogs, medios de menor calibre, supuestamente “especializados en Cuba”, y ahora la inteligencia artificial se convierte en otra herramienta en esta guerra psicológica.

Imagen: tomada de Facebook
Como en toda batalla, en esta también hay víctimas. Recordemos a los niños que fueron enviados solos a Estados Unidos en la llamada Operación Peter Pan, ejemplo de cómo la desinformación y la inoculación del miedo provocaron la ruptura de miles de familias cubanas, muchas de las cuales nunca se han vuelto a encontrar.
La táctica es evidente: poner en duda todo lo que digan las autoridades cubanas, desprestigiarlas y atacar los pilares éticos, históricos y morales que sustentan a la nación cubana. Para esto, el gobierno de los Estados Unidos destina miles de millones de dólares cada año, de los que varios se dirigen a la creación y el fomento de un ecosistema mediático que busca amplificar cada mentira que sobre la nación antillana dicen las administraciones estadounidenses, y magnificar cada error o deficiencia del
Estado cubano.
Múltiples son las estrategias: algunas recurren a las falacias más burdas, otras se refugian en medias verdades y tergiversan la realidad. Volviendo al reciente ejemplo de TV Azteca, esta aprovecha la comercialización de productos mexicanos en tiendas estatales. Solo que lo hacen obviando un dato que recalcó el diplomático cubano al denunciar el accionar de dicho medio: solo en 2025, desde México, se exportaron a Cuba productos de la industria alimentaria por decenas de miles de dólares estadounidenses que se comercializan por empresas públicas y privadas.
La verdad es otra de las víctimas en la agresión integral del gobierno estadounidense contra Cuba. Las medias verdades, la mentira y la calumnia se convierten en aliadas cotidianas de los magnates y halcones estadounidenses que aspiran a doblegar a Cuba y a su pueblo.
Sin análisis profundos, solo basta leer la orden ejecutiva del magnate devenido presidente en Estados Unidos, del 29 de enero último, en la que cataloga a Cuba de una amenaza inusual para la seguridad de Estados Unidos.
Una mentira que solo se sostiene por el poderío mediático del Imperio, que causa risa en la mayoría de los pueblos mínimamente informados, pero que ha justificado el cruel e inhumano intento de bloqueo de combustibles que ha sumado penurias a la vida diaria de los cubanos y que deja la puerta entreabierta para los más viles delirios imperiales.
No es Cuba la única víctima de la mentira; ejemplos lamentables, tristes y detestables sobran en días y tiempos recientes. La defensa de la verdad es una batalla colosal que deben librar todos los pueblos del mundo; es la única manera de evitar el auge de la inmoralidad, la desfachatez y el descaro de las élites fascistas que han colocado al mundo en un grave peligro.
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