La amenaza que no existe y la que sí

La Patria se defiende. Así lo ratificaron más de 500 000 habaneros que se concentraron este 1ro. de Mayo en la Tribuna Antimperialista José Martí. Foto: Cuenta en X de Presidencia Cuba.
Tras un año 2025 en el que dicha administración reincorporó a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo y endureció su política con la prohibición de transacciones con entidades económicas cubanas, llegó un 2026 donde las acciones agresivas contra la isla se multiplican cada mes.
En enero, una orden ejecutiva catalogó a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para Estados Unidos. De no ser por el peligro que representa y el daño que ocasiona a la cotidianidad del pueblo cubano, parecería un chiste de pésimo gusto.
La supuesta presencia de bases extranjeras —chinas y rusas— en Cuba es uno de los pretextos que el mayor imperio del mundo expone en la mencionada orden. Sin embargo, el gobierno cubano lo ha refutado categóricamente y no existen pruebas mínimas que lo respalden, pese a las decenas de vuelos espías que Estados Unidos realiza diariamente alrededor de la isla, según medios estadounidenses, especializados en avivar la tensión entre ambos países.
Lo que sí obvian estas plataformas de comunicación es que la única base extranjera que amenaza a los cubanos, y que ha cobrado la vida de hijos de nuestro pueblo, es la ubicada en la bahía de Guantánamo. Allí se mantiene de manera ilegal un enclave que recuerda las verdaderas intenciones del gobierno estadounidense con Cuba. En esa porción de tierra se han cometido las más aberrantes violaciones de los derechos humanos contra víctimas de las guerras imperiales del presente siglo.
Cuba, bautizada como la capital de la paz en 2016 tras el encuentro en La Habana entre el papa Francisco y el patriarca Kirill de Moscú, y siendo la ciudad donde años antes se proclamó a América Latina y el Caribe como zona de paz, hoy enfrenta una escalada hostil. Los más fieles seguidores del fascismo y aprendices de los libretos más rancios del imperio hacen todo lo posible para que sobre esta tierra caigan bombas MADE IN USA.
Para alcanzar ese macabro objetivo, también se afirma que aquí se albergan terroristas, que el gobierno es cruel, que el Estado es fallido y que una crisis humanitaria podría estallar en cualquier momento.
La cotidianidad del pueblo cubano se endurece: cada vez escasea más el combustible, con efectos transversales en la economía. Se prolongan los apagones, se paralizan industrias y sistemas de bombeo de agua, obligando al pueblo a demostrar resiliencia y determinación para vencer.
Estas problemáticas se amplifican en grandes medios que dicen preocuparse por el bienestar de los cubanos, aunque pocos mencionan que en lo que va de 2026 solo un buque petrolero ha tocado puerto cubano. Ello ocurre porque, en franca violación del derecho internacional y de las normas de convivencia pacífica, la administración Trump amenaza con aranceles y despliegues navales en el Caribe a quienes comercien combustibles con Cuba.
La zozobra de los médicos que ven deteriorarse un servicio que simboliza la esencia de la Revolución, la angustia de quienes pierden la poca comida que logran conseguir, no es suficiente para Trump y Marco Rubio, quienes amenazan con arrasar esta tierra solo porque los cubanos no renuncian a su derecho de existir libres y soberanos.
El primero de mayo se anunció otra vuelta de tuerca a una política ya de por sí inhumana y despiadada. Ese día, otra orden ejecutiva reforzó el bloqueo y su carácter extraterritorial de manera sin precedentes, ocasionando que importantes socios comerciales suspendieran operaciones. Entre ellos, la naviera francesa CMA CGM, a través de la cual llegan insumos de primera necesidad al país y que retiene piezas destinadas a la termoeléctrica Antonio Guiteras por temor a las consecuencias derivadas de dicha medida imperial.
Toda esta guerra económica se complementa con una contienda mediática que busca colonizar las mentes y doblegar al pueblo cubano. La estrategia es tan simple como macabra: convertir al verdugo en salvador mediante la magnificación de la desesperación y el uso de la manipulación y la mentira como armas fundamentales.
Entre las mentiras más repetidas está que el Estado cubano es incapaz, y se perfila con mayor fuerza la idea de que podría ocurrir una agresión militar “sin daños”. Habría que preguntar al pueblo iraní si las operaciones “quirúrgicas y de alta precisión” llevadas a cabo allí por el imperio, con la fallida intención de derrocar a su gobierno, fueron realmente tan precisas.
En ese país se asesinaron líderes de manera atroz, y mientras la prensa occidental alardeaba de la precisión con que se destruían objetivos militares, se olvidaba de contar los misiles y bombas que cayeron sobre infraestructura civil, incluida una escuela reducida a cenizas con más de 160 niñas dentro.
Por razones como esas no se puede claudicar. El imperio ya no oculta su verdadera cara ni sus más viles intenciones. Quien no quiera ver cómo humillan a los inmigrantes, cómo encarcelan niños, cómo acaban con la vida de personas en plena calle y cómo saquean a las naciones que se doblegan, simplemente no quiere ver.
Al pueblo cubano se le aplican las más atroces técnicas de guerra económica y mediática, mientras se intenta preparar el terreno para una agresión militar. Estados Unidos, que ha amenazado a los cubanos desde la época de los mambises, no tiene por qué sentirse amenazado por este pueblo que quiere paz y que solo se prepara para defenderla al precio que sea necesario, porque es su derecho y su mayor anhelo
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