En este artículo:

El pulso de un mundo que busca sanar

La OMS ha lanzado una alerta roja para asistir a millones de personas atrapadas en contextos de conflicto y fragilidad extrema
Imagen
Imagen ilustrativa de la esfera del mundo rodeada por un estetoscopio

Imagen ilustrativa: tomada de unamglobal.unam.mx

Autor:

En un planeta convaleciente y fragmentado,  que recientemente celebrara el Día Mundial de la Salud, la OMS invita a entender la salud bajo el enfoque de "Una sola salud", donde el bienestar humano sea inseparable del equilibrio de los animales, las plantas y el medio ambiente que habitamos.

Bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», la campaña global de este año se erige como un muro de contención frente a la desinformación, reivindicando que cada vacuna, cada protocolo de emergencia y cada política pública deben nacer del laboratorio y la evidencia, no del azar o el prejuicio. 

El informe más reciente de la OMS y el llamado de emergencia para este 2026 ponen el dedo en la llaga de una crisis humanitaria persistente.

Imagen
Atención médica de emergencia en Gaza

Foto: Samar Abu Elouf / The New York Times

La organización de la salud mundial ha lanzado una alerta roja para asistir a millones de personas atrapadas en contextos de conflicto y fragilidad extrema, donde el acceso a servicios básicos, más que un derecho, se ha convertido casi en un milagro cotidiano. 

La ciencia, en este escenario, se erige en la herramienta para restaurar la vacunación sistemática y prevenir brotes epidémicos en zonas donde el tejido social se ha rasgado, recordándonos que el conocimiento científico pierde su brillo si no se traduce en equidad y acceso universal.

América Latina y el peso de la brecha 

Al mirar hacia nuestra región, el panorama se tiñe de claroscuros. El balance de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para el cierre de 2025 y los albores de 2026 revela una paradoja inquietante: mientras la salud digital y la telemedicina ganan terreno, enfermedades que se creían ya domesticadas vuelven a mostrar los dientes. 

El sarampión ha protagonizado el principal retroceso sanitario en las Américas, obligando a los gobiernos a redoblar esfuerzos en la vigilancia epidemiológica y en la cobertura de vacunación, que ha flaqueado en territorios con barreras de acceso persistentes.

Imagen
Espalda con sarampión

Foto: tomada de elporvenir.mx

Según el balance estratégico de la OPS, la cobertura de la tercera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3) -indicador estándar de la robustez de los sistemas de salud- cayó al 83%, dejando a unos 2.4 millones de niños desprotegidos o con esquemas incompletos. 

Tal vulnerabilidad se ha traducido en un aumento del 400% en los casos sospechosos de sarampión en zonas fronterizas y de alta movilidad poblacional durante el último bienio, marcando el retroceso más significativo en inmunización de las últimas tres décadas.

Por otro lado, la salud mental en las Américas se ha convertido en una "epidemia silenciosa" con datos que exigen acción inmediata. La OPS señala que el gasto público promedio en salud mental en la región es apenas del 3% del presupuesto total de salud, a pesar de que los trastornos mentales y neurológicos representan casi un tercio de todos los años vividos con discapacidad.

Imagen
persona deprimida con la cabeza entre las manos

Foto: tomada de ipsnoticias.net

Este desajuste financiero https://opendata.paho.org/es subraya la necesidad de una reingeniería en la inversión pública para que la ciencia psicológica no sea un privilegio de pocos.

No obstante, hay brotes de esperanza en la gestión regional. La OPS destaca avances significativos en el control de la malaria y el VIH, así como una apuesta decidida por la producción soberana de insumos médicos. 

Un ejemplo de este músculo científico regional es el acuerdo para la fabricación de vacunas neumocócicas a precios asequibles, estrategia que busca blindar la seguridad sanitaria frente a las fluctuaciones del mercado internacional.

Imagen
Poniendo una vacuna

Foto: tomada de asefarma.com

La resiliencia en América Latina, según el organismo, depende hoy más que nunca de la capacidad de compartir información en tiempo real y de fortalecer la atención primaria como la primera línea de defensa de la vida, así como de una voluntad política que nunca será condición menor.

Inequidades y Salud global 

El último informe de estadísticas sanitarias mundiales de la OMS revela una realidad punzante: a pesar de los avances tecnológicos, el gasto de bolsillo en salud sigue empujando a casi 2,000 millones de personas a la pobreza extrema o agrava su situación de precariedad. 

La brecha de esperanza de vida entre los países de ingresos altos y bajos se mantiene estancada en una diferencia de 18.1 años, una cifra que cuestiona la efectividad de las políticas de equidad global. 

Además, la OMS estima que para 2030 habrá un déficit de 10 millones de trabajadores de la salud, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, lo que convierte la formación científica y técnica en una urgencia.

Imagen
Manos de trabajador de la salud quitándose guantes quirúrgicos

Foto: WHO Africa Region

La carga de las enfermedades no transmisibles (ENT) también ha escalado posiciones en la estadística del horror. Actualmente, las ENT son responsables del 74% de todas las muertes a nivel mundial, y lo más alarmante es que el 86% de las muertes prematuras por estas causas ocurren en países en desarrollo. 

Estos datos de la OMS  demuestran que la ciencia médica no solo debe enfocarse en curar, sino en modificar los determinantes sociales que dictan quién vive y quién muere antes de tiempo.

Cuba: Desafíos a las batas blancas 

En el caso particular de la Mayor de las Antillas, la narrativa sanitaria se escribe hoy con trazos de una resistencia puesta a prueba. Los informes anuales de la OPS sobre la isla  reconocen logros históricos que Cuba se empeña en sostener, como la eliminación de la transmisión maternoinfantil de diversas enfermedades y el fortalecimiento de la red de bancos de leche humana. 

La difícil situación que hoy atraviesa el país, marcada por el recrudecimiento del bloqueo y la crisis electroenergética, impacta directamente en la eficiencia de la red hospitalaria. A pesar de contar con una densidad de 9.2 médicos por cada 1,000 habitantes -una de las más altas del mundo según registros de la OP -, la capacidad resolutiva del sistema se ve mermada por la falta de insumos básicos y el deterioro de equipos de alta tecnología.

Imagen
Manos de personal médico atendiendo a recién nacido

Foto: tomada de cubahora.cu

Aunque la tasa de mortalidad infantil de 9,9 por cada mil nacidos vivos con que cerró Cuba el año pasado representa un desafío respecto a los estándares históricos del país, las autoridades sanitarias subrayan que el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) sigue siendo la prioridad absoluta, manteniendo el seguimiento estricto al 100% de las gestantes y recién nacidos a través de la red de consultorios del médico y la enfermera de la familia.

La resiliencia del sistema también se apoya en su capital científico. Durante celebraciones centrales por la efeméride en La Habana , se destacó que Cuba mantiene una de las densidades de profesionales de la salud más altas de la región, con más de 9 médicos por cada mil habitantes. 

No obstante, el reporte de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional no evade las dificultades: reconoce un impacto directo en la disponibilidad del cuadro básico de medicamentos, donde la industria nacional, responsable de producir más del 60% de los fármacos esenciales, enfrenta serias limitaciones de materias primas.

A pesar de estas carencias materiales, el modelo cubano apuesta por la innovación soberana para paliar el déficit de insumos importados. La estrategia para este 2026 prioriza el uso de la Medicina Natural y Tradicional, que ya cuenta con un formulario de más de 170 productos naturales, y el fortalecimiento de la biotecnología local.

Imagen
Frasco de medicina natural elaborada en Cuba

Foto: tomada de Facebook

"Apoyar la ciencia" el lema por el Día Mundial de la Salud, recién celebrado, significa para la Mayor de las Antillas blindar la soberanía tecnológica  y evidenciar, como ya lo hace en la práctica, que la ciencia no es un ente aislado, sino el motor que impulsa la modernización de la salud pública, especialmente a través de la integración de la Inteligencia Artificial (IA) y la modelación matemática. 

Según reportes recientes, se avanza en la aplicación de algoritmos de IA para la predicción y el tratamiento personalizado de enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en la nación. 

Es una estrategia que no solo busca elevar la precisión diagnóstica, sino también optimizar los protocolos clínicos en un contexto donde el uso eficiente de los recursos es vital. 

El empleo de modelos matemáticos, liderados por expertos de la Universidad de La Habana, ha sido igualmente determinante para el control de arbovirosis como el Dengue y el Chikungunya, permitiendo anticipar picos epidémicos y dirigir las acciones de control de vectores con base en evidencias científicas sólidas.

Por otro lado, la soberanía biotecnológica continúa siendo el pilar de la resistencia sanitaria del país, según se subraya en el Programa Económico y Social del Gobierno para 2026.
 

Imagen
elaboración del fármaco Jusvinza

Foto: Estudios Revolución

Un hito reciente en esta ruta es el inicio de la Fase 3 de ensayos clínicos del fármaco Jusvinza para tratar secuelas del Chikungunya, lo cual reafirma la capacidad de la industria nacional para generar soluciones terapéuticas de alto impacto ante nuevas amenazas epidemiológicas. 

Para el gobierno cubano, el vínculo entre ciencia y salud se traduce en una política de Estado que prioriza la protección de servicios esenciales y la formación de personal médico capaz de operar tecnologías de avanzada, asegurando que la innovación del laboratorio llegue directamente al consultorio y al paciente.

Añadir nuevo comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.