Doblete del PSG
El París Saint-Germain gana su segunda Liga de Campeones
No lo había conseguido nadie más que el Real Madrid en las últimas décadas, pero este fin de semana el París Saint Germain logró encadenar dos títulos consecutivos en Ligas de Campeones del fútbol europeo.
Les costó más de la cuenta, porque enfrente el Arsenal les plantó cara y tuvieron que ir hasta los tiros de penal para definir al campeón, pero a la postre no hubo sorpresa y ganaron los que casi todo el mundo pensó.
El elenco londinense cargaba a su espalda el Sambenito de no ganar a la hora buena, pero realmente se mostró como un titán y no defraudó pese a cometer una imprudencia algo infantil en la jugada del empate.
La precisión y la táctica de los ingleses casi se sale con la suya, pero en un error puntual concedieron un penalti que representó la igualada para el PSG, y tras mantenerse todo así luego de la prórroga la veleidosa tanda de penales tuvo que decidir, pero regresaron a Londres con la frente en alto.
Sin llegar a esa sinfonía futbolística que Arsène Wenger alguna vez logró, mezclando rapidez y eficacia con visión y poesía, después de generaciones de sequía y desencanto el elenco londinense firmó un muy buen partido y no se dejó apabullar por las rutilantes estrellas de los rivales.
Ya el PSG venía de vuelta, porque era su tercera final desde la pandemia hasta ahora, y aquí la experiencia pesa bastante, pues desde inicios de siglo han sido muy contadas las ocasiones en que se corona un equipo inexperto en estas instancias.
Luis Enrique sigue riéndose para sus adentros, tras dar otra lección más de aquella máxima del fútbol de elite, donde el talento sin estructura a veces no basta frente al orden y el corazón colectivo.
A diferencia del pasado año, cuando entró a las instancias decisivas por la puerta de atrás luego de una floja fase de grupos, esta vez el elenco parisino fue siempre el gran candidato y no hizo quedar mal a sus fanáticos.
Podría decirse que fue un choque de filosofías, estilos y destinos, y desde el pitido inicial se respiró una tensión eléctrica en el estadio de Budapest, pero el PSG tuvo las más claras prácticamente todo el tiempo.
El marcador ajustado no borra para nada el despliegue táctico y emocional de un encuentro de altos kilates. Por cierto, una vez más la tanda la gana quien tira primero, que tomen nota los jugadores con el Mundial al doblar de la esquina.
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