Contracrítica: Edmundo Desnoes y el subdesarrollo
Sergio Corrieri en Memorias del Subdesarrollo
La novela de Edmundo Desnoes “Memorias del subdesarrollo” nos sigue hablando. Más allá de su relación con el cine mediante la cinta homónima, la vigencia de los parlamentos y del conflicto nos lleva a reflexionar desde el presente. ¿El subdesarrollo es algo que se adquiere y se hereda o algo que se desarrolla? Entre las líneas de análisis de la obra está el establecimiento de narrativas transversales a la sociedad humana y que —en aquellos años 60 del siglo pasado— eran el corrillo de los intelectuales: el papel ante la historia, la posibilidad de la crítica dentro de los procesos de emancipación, el sitio de la individualidad. Sin dudas, volvernos a acercar a un volumen como este nos saca del estado de confort y lanza cualquier tipo de tibieza hacia la hoguera.
Desnoes tuvo un protagonismo a partir de esta novela en el debate de esos años. Con una potencia electrizante, la obra aborda el diario de un escritor desilusionado que se va desclasando en la medida que avanzan los primeros años del proceso revolucionario. De miembro de la mediana burguesía habanera que iba de viaje a Europa o los Estados Unidos por placer, a un hombre promedio, sin ocupación, que vive de cobrar la renta de su apartamento fruto de la Reforma Urbana. En esa traslación de sentido pervive una paradoja: el hombre siempre será un ente que depende de las circunstancias, no escapa al entorno, se debe a las condiciones de producción de sentido. La novela, en este punto, es existencialista, pero no en una línea sartreana, sino camusiana. Camus poseyó una mirada hacia dentro que quizás no hallamos en Sartre. Observaba hacia los demás, pero desde sí mismo y eso es algo que se puede apreciar sobre todo en “El Extranjero”. Recordemos que en esta obra la visión del protagonista está atravesada por un sentimiento de desarraigo que no obstante nos ilumina las zonas de conflicto. Aquí hago hincapié en la posibilidad de que la ficción existencial abra camino a algo más que el placer de leer, sino al pensamiento crítico.
Si por algo la literatura nos sigue hablando es por sus temas y esta novela nos dice mucho acerca del desarraigo de una persona. A veces no está justificado, otras tantas, se comporta de manera despreciable. Pero casi siempre se trata de un ser humano que camina por el filo de la hoja de su momento teniendo que elegir, aunque no lo desee. El subdesarrollo no es una condición material, sino un estado de la conciencia, un fenómeno cultural, un proceso de participación en el debate de la vida. Desnoes evita que caigamos en las lecturas simples, nos pide que vayamos hacia las zonas críticas donde pervive una conciencia social. Su personaje, quizás una especie de alter ego, no construye una fortaleza, sino que se siente expuesto a las nuevas condiciones y entiende que lo que está experimentando es algo nuevo. Sin embargo, siente que no pertenece, que esa justicia no es la suya, que su tiempo pasó. Y aquí la novela nos da otro matiz: el burgués también es humano. Su padecimiento, aunque surge del privilegio, conforma la misma sustancia de los procesos de cambio. Desnoes coloca a su personaje en diversas encrucijadas todas como fruto del proceso social. Desde una disputa con una familia campesina hasta una pelea con su esposa, quien es aún más burguesa que él, a pesar de proceder de orígenes más humildes. A la luz de los años, la narrativa de inicios de la Revolución puede parecer extemporánea, rara, fuera de categoría. Sin embargo, como mismo dice la obra: en el subdesarrollo nada tiene continuidad. No hay un solo vector de sentido que explique eso, no se puede esgrimir una sola verdad.
Edmundo Desnoes es una figura controversial de la literatura cubana. Su permanencia en los temas polémicos, su bifurcación en cuanto a posicionamiento político, son vivencias que se desmarcan. La novela aborda la conflictividad de inicios de la Revolución cuando se estaba configurando un nuevo epos. Digo esto en el sentido de la épica griega y del discurso de lo ético a nivel histórico. Edmundo Desnoes además tuvo la suerte de que obra fuera tratada por uno de los genios del cine cubano, Tomás Gutiérrez Alea, por lo cual la historia posee dos ríos de sentido que corren en paralelo. La adaptación no añade nada a lo que se cuenta, pero nos ofrece un panorama visual. Siempre veremos a Corrieri como un sujeto icónico encima de su balcón con un telescopio atisbando la ciudad.
“Memorias del subdesarrollo” crea una iluminación extra, la que se acerca al realismo crítico, al análisis certero de las contradicciones y que no ve el proceso político a través de un prisma complaciente. El subdesarrollo está ahí y en su presencia hay más que un fenómeno, va la esencia de siglos de colonialismo. La grandeza de una obra es contar desde lo pequeño y lo cotidiano aquello que la trasciende.
Leer las obras del pasado nos ayudan a entendernos, a llevar las categorías hacia panoramas críticos con el presente. Esta no es la excepción. Valdría la pena reeditar a Desnoes en nuestras más recientes colecciones y darlo al público.
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