Cipayismo de plácemes en Bolivia

El "nuevo modelo" que emerge puede ser caracterizado como una restauración del paradigma neoliberal cipayo, pero en condiciones geopolíticas sustancialmente diferentes a las de su implantación original.
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Rodrigo Paz Pereira.

El presidente Rodrigo Paz Pereira. Foto: Archivo/Presidencia.

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CubaSí

Bolivia fue durante los últimos veinte años uno de los epicentros del giro a la izquierda en América Latina. La llegada de Evo Morales en el 2006, su proyecto de nacionalización de recursos y su discurso indigenista marcaron el rumbo de una etapa que combinó crecimiento económico con fuerte presencia estatal. Sin embargo, la caída de los precios del gas, la crisis inflacionaria de los últimos años y las denuncias de corrupción erosionaron el consenso social que había sostenido ese modelo. Las discrepancias de Evo con Lucho, como llama al ahora expresidente Luis Arce, ayudaron a abrir las puertas del alto mando político a una derecha que se decía centrista, pero nada de eso es.

Paz Pereira, hijo del histórico dirigente socialdemócrata Jaime Paz Zamora, capitalizó ese desgaste con un mensaje de cambio pragmático. Su propuesta combinó estabilidad macroeconómica, incentivos a la inversión privada y un compromiso explícito con la institucionalidad democrática. “El país necesita dejar atrás el enfrentamiento y volver a crecer sobre bases productivas y federales”, declaró en su primer discurso como presidente electo.

Pero en poco más de tres meses su gobernabilidad está muy frágil, debido a que insertó a la oligarquía en el aparato estatal, y esa es muy difícil de atajar al ocupar posiciones estratégicas en el Ejecutivo y Legislativo, marcando un retorno al modelo de gestión directa del poder económico, tal como lo promueven los clanes familiares tradicionales Martinovic y Justiniano.

A las ya mencionadas discrepancias con su vicepresidente, Edmund Lara, estas aumentaron de tono cuando el susodicho denunció prácticas corruptas, falsedades en afirmaciones del mandatario y el auge del narcotráfico.

Además, hay discrepancias entre discurso y prácticas. El lema "gobernar con la verdad" contrasta con inexactitudes verificables en declaraciones presidenciales.

Asimismo, se postergan soluciones estructurales, ya que no se han implementado medidas para enfrentar inflación, desempleo, corrupción, inseguridad, reforma judicial, educación y salud.

Ese discurso de Paz de "gobierno sin ideologías” constituye una operación ideológica clásica del pensamiento neoliberal, ocultando la adopción de una determinada visión del orden social bajo la apelación al pragmatismo.

El "nuevo modelo" que emerge puede ser caracterizado como una restauración del paradigma neoliberal cipayo, pero en condiciones geopolíticas sustancialmente diferentes a las de su implantación original.

En fin, es toda una orientación neoliberal: liberalización de precios, apertura externa, disciplina fiscal y reducción del papel del Estado, en un contexto internacional paradójico de resurgimiento proteccionista en las potencias centrales, a lo cual se agregan modificaciones en leyes minera, de hidrocarburos y de inversiones, abriendo un debate sobre privatizaciones con consultores internacionales vinculados a organismos multilaterales.

En todo descuella su alineamiento geopolítico con Estados Unidos, Servil ante la "doctrina Donroe", irá lo más genuflexo posible a Washington el 7 de marzo entrante, citado por su Mesías, junto a otros elementos presidenciales derechistas enemigos de los pueblos.

CORRUPTELA

En medio de esta mala gobernanza se eleva el fantasma de la corrupción, que se manifiesta, por ejemplo, en el descontrol en la explotación del oro. Con precio internacional superior a 4 600 dólares la onza, las cooperativas (99,5% de la producción) operan con régimen tributario exentas de impuestos a utilidades y contribuyendo menos del 2,5% en regalías. Un exgerente fue aprehendido por desviar 89 millones de bolivianos.

Sigue el eco del escándalo de la "gasolina basura" una red de corrupción en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos en un contexto de aumento de precios.

Hay venta de cargos públicos y subasta ilegal de obras sistemáticamente desestimadas. Bolivia obtiene 28 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción; es el tercer país más corrupto de Suramérica.

Impulsado por el clan de Branko Marinkovic, se intenta modificar la Constitución para liberalizar el mercado de tierras, lo cual conllevaría acumulación por desposesión, ecocidio en la Amazonía por minería aurífera, deslegitimación del Estado y mercantilización de la función pública .

Y Paz, fiel a su apellido, no se busca la bronca con tan peligroso invitado al aquelarre neoliberal.

Cipayo: favorecedor de los intereses extranjeros en detrimento de los de su país.

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