Barbarito Diez: Danzón para un adiós

Barbarito Díez, el hombre que hizo del danzón una cátedra de distinción, se despidió de este mundo un día como hoy, hace 31 años
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Barbarito Diez

Foto: Instagram

Fuente:
CubaSí

El calendario cultural cubano reserva el 6 de mayo para el recuerdo de una voz que no conoció del estrépito y sí del sentimiento y la cadencia.

Barbarito Díez, el hombre que hizo del danzón una cátedra de distinción, se despidió físicamente en esa fecha de 1995. No hubo en su trayectoria espacio para la improvisación vacía; cada nota fue un ejercicio de respeto por la tradición, un tributo a la cadencia que acompaña al alma de la nación.

La sobriedad fue su marca. Mientras otros buscaban el aplauso en el artificio, él se mantenía impertérrito frente al micrófono, con esa rectitud de guayabera impecable que parecía trasladarse a su dicción. 

Aquel mayo de hace 31 años, Cuba despidió a quien fuera el baluarte de la orquesta de Antonio María Romeu, un artista que demostró que se puede ser inmensamente popular desde la contención y el buen gusto. 

Esa capacidad de atravesar décadas sin que el brillo de su interpretación se opaque es el verdadero testamento de un bardo que nunca necesitó de afeites o desbordes para conquistar la universalidad. 

Barbarito Díez permanece como ese faro de elegancia que recuerda que la verdadera maestría no necesita levantar la voz para ser escuchada por siempre.

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