Ray Cruz, un actor sin zona de confort

Foto: cortesía del entrevistado al portal de la Televisión Cubana
El actor cubano Ray Cruz ha sido un rostro recurrente en el cine en obras como Cabaret, Chicago, Huevos, Plácido, Inocencia, Madrigal y Línea Roja; y en televisión en Latidos Compartidos, Entrega, De amores y esperanzas, Tan lejos y tan cerca, El derecho de soñar, LCB: La otra guerra y Al habla con los muertos, entre otras propuestas.
En cada actuación aporta un extra y encarna con alta fidelidad los personajes, demostrando versatilidad, talento y profesionalidad.
Es de los actores que siempre está inmerso en algún proyecto. Por estos días graba la novela Mujeres de café, dirigida por el reconocido Ernesto Fiallo, con guion de Olga Montes Barrios, autora del libro homónimo.

Ray Cruz en escena junto a la actriz Zenia Bella en la telenovela Mujeres de café, actualmente en producción. Foto: cortesía del entrevistado al portal de la Televisión Cubana
En el audiovisual, el artista interpreta un personaje muy interesante llamado Roberto, con muchas aristas.
Monta caballos, usa sombrero de yarey como símbolo de identidad nacional, y barba, lo que le aporta una apariencia física ruda.
En lo espiritual, es un hombre con pensamientos retrógrados, que propiciarán muchos comentarios y valoraciones, unas a favor y otras en contra, según el punto de vista de cada espectador.
«Nunca había hecho un personaje rural y quizás esas características novedosas para mí fueron las que me llevaron a aceptarlo, a asumir el desafío, aunque mi interés estuvo también determinado por el elenco que participa en la novela, muy bueno, lo que me satisface», adelantó Ray en entrevista exclusiva con el Portal de la TVC.
-¿Cómo se prepara para andar con pasos firmes por cada uno de estos perfiles artísticos?
- Pienso que el actor, con independencia de su preparación, debe tener la capacidad y la posibilidad de hacer de todo, estar presto para asumir cualquier género, tanto dramas como situaciones humorísticas. Trabajar todo esto ha sido muy complejo, pero en realidad estudio mucho y, cuando asumo un personaje, lo hago centrado en las características de la figura a interpretar. Veo series y películas relacionadas con el trabajo del momento, para instruirme a través de diferentes situaciones válidas para algún momento. Siempre comparo la cabeza con un disco duro donde acumulas información útil.
«Cuando en la serie Al habla con los muertos me dieron el personaje de Miguelito, un tanatopractor, quien realizaba la limpieza y desinfección del cadáver, aplicaba productos para su conservación y vestía el cuerpo del fallecido atendiendo a las instrucciones de los familiares, conocí a personas reales que hacían ese trabajo y tuve un intercambio directo con ellos. Me hicieron varias anécdotas, me enseñaron cómo manipular todo lo asociado al oficio y los elementos a la hora de trabajar, algo muy oportuno para mi preparación como para otros actores de la serie».
Para entrar a formar parte de la serie, Ray Cruz no hizo casting:
«Alberto Luberta Martínez -su director- y yo tenemos una relación personal estrecha, aunque en los últimos tiempos no hemos trabajado juntos por situaciones de viajes y otros compromisos. Es una persona muy admirada por mí, superpreparado y tiene muy claro lo que quiere. Lo sabe transmitir, algo importante, al menos para alguien como yo, a la hora de acceder a un proyecto.
«Así fue: me dio detalles sobre la serie y, al conocer quién era el guionista, Amílcar Salatti, sentí una garantía casi completa. Luego supe que la coprotagonista era Yaremis Pérez, a quien considero mi hermana y amiga», aseguró.
Ray ha aprendido mucho con Luberta en las pregrabaciones y en el trabajo de las escenas más complicadas, lo que le permitió llegar al set con mucha claridad sobre lo necesario. Se siente satisfecho al formar parte de una serie que ha llegado para suplir un espacio deficitario - el humor- en la televisión cubana:
«Pánfilo dejó el estatus alto, si bien son dos tipos de humor diferentes. Al habla… es un humor de situación y estar ahí por Cubavisión es un gusto; lástima que el contexto actual no permita que se hagan nuevas temporadas, pues en lo personal me encantaría hacer miles», aseveró.
Ray interpreta varios papeles y asegura que en la actuación no tiene zona de confort:
«De hecho, cuando me siento muy cómodo en un proyecto o creo que todo será muy fácil, no lo acepto. Me gustan los retos, soy inquieto y, de cierta forma, la comodidad sin esfuerzos visibles me aburre.
«Aprendo mucho de los personajes, no importa sus características, siempre dejan un pedacito en mí; tomo de ellos lo funcional. El actor es como un camaleón que va cambiando de piel, pero los personajes también se quedan con cosas de los actores, algo gratificante en esta profesión hermosa, al menos para mí, que a la vez me condiciona a entregarme al ejercicio artístico con el objetivo de ofrecer a los televidentes personajes que, mejores o peores, han calado en el gusto del público», agregó.
Ray Cruz, quien además de actor es músico, acaudala una carrera en ascenso. Auténtico en sus interpretaciones, trabaja hasta entender el personaje, sus motivaciones, emociones y contexto, permitiendo que sus sentimientos fluyan de manera natural y generen empatía en el espectador.
La entonación de la voz, el ritmo y la proyección escénica, así como la paciencia, disciplina y estudio constante, son herramientas que utiliza para convertir la actuación en una experiencia convincente.
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