La vida en versos: defender la ciudad

Defender la ciudad es, a veces, defender un país, pero siempre, siempre, es lo mismo que defender la casa, el hogar, los hijos y los padres, los hermanos… la vida con su espíritu y su materia, con sus más y sus menos, pero esa única vida que tenemos para ser y abrazar cada pequeña cosa que nos mantiene despiertos, a pesar de todo.
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Foto Telesur

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Fuente:
CubaSí

Como en los versos del español Rafael Alaberti, siempre alguna ciudad estará obligada a defenderse, mientras el mundo no se cure definitivamente del fascismo y sus múltiples secuelas, alguna ciudad estará en peligro.

El poeta se lo advirtió a Madrid poco antes de que iniciara el asedio de Franco en 1936, hoy La Habana y toda Cuba escucha campanada similares y debe, tiene que estar despierta, porque “los ojos del enemigo” le “echan miradas de muerte” y, si se duerme  “querrá despertarse un día y el alba no vendrá a verle”.

Que nadie dude de La Habana en estos días desafiantes del emperador Trump, La Habana también “sabe defenderse con uñas, con pies, con codos, con empujones, con dientes… “

DEFENSA DE MADRID

MADRID, corazón de España,
late con pulsos de fiebre.
Si ayer la sangre le hervía,
Hoy con más calor le hierve.
Ya nunca podrá dormirse,
porque si Madrid se duerme
querrá despertarse un día
y el alba no vendrá a verle.
No olvides, Madrid, la guerra,
jamás olvides que enfrente
los ojos del enemigo
te echan miradas de muerte.
Rondan por tu cielo halcones
que precipitarse quieren
sobre tus rojos tejados,
tus calles, tu brava gente.
Madrid: que nunca se diga,
nunca se publique o piense
que en el corazón de España
la sangre se volvió nieve.
Fuentes de valor y hombría
las guardas tú donde siempre.
Atroces ríos de asombro
han de correr de esas fuentes.
Que cada barrio a su hora,
si esa mal hora viniere,
—hora que no vendrá—sea
más que la plaza más fuerte.
Los hombres, como castillos;
igual que almenas, sus frentes,
grandes murallas sus brazos,
puertas que nadie penetre.
Quien al corazón de España
quiera asomarse, que llegue.
¡Pronto! Madrid está lejos.
Madrid sabe defenderse
con uñas, con pies, con codos,
con empujones, con dientes,
panza arriba, arisco, recto,
duro, al píe del agua verde
del Tajo, en Navalperal,
en Sigüenza, en donde suenen
balas y balas que busquen
helar su sangre caliente.
Madrid, corazón de España,
que es de tierra, dentro tiene,
si se le escarba, un gran hoyo,
profundo, grande, imponente,
como un barranco que aguarda...
Sólo en él cabe la muerte.

Rafael Alberti (Octubre, 1936)

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