Cómo sigue la guerra contra Cuba
Preparación para la guerra de todo el pueblo. Recordarles que se está hablando de Cuba, de los cubanos, de los que contribuyeron a la liberación del sur de África, de los que cayeron hace unos 90 días en Caracas.
Como ocurre con cualquier otro conflicto en estos tiempos, el progreso de una invasión contra la Isla, en el universo paralelo de las redes sociales, tiene una mayor dimensión de lo que se pudiera verificar u observar en la realidad real. En la práctica ya hay una suerte de invasión estadounidense en versión 2.0.
No debe subestimarse esa dinámica, aun cuando sea en las pasarelas digitales. Precisamente ello forma parte de la agresión en sentido general, dígase que un primer escalón, dirigido a generar algún tipo de empatía política hacia el agresor, en la población estadounidense y en paralelo, someter a un chantaje de bajo costo a los cubanos, a quien aspiran a amedrantar, para facilitar la actuación de las fuerzas invasoras.
En ese contexto, al menos en lo que va de abril, varios medios digitales estadounidenses, han informado sobre la indicación que ha recibido el Pentágono, de organizar alguna variante de agresión militar. Aparecen por caso USA Today, también uno llamado Zeteo. Además, han replicado la noticia la CBS News, Axios y la plataforma “experta” en temas bélicos, Military.com.
Estos medios de prensa tienen públicos metas diferentes. Por ejemplo, USA Today es seguida sin distingos ideológicos, dándole ese viso de neutralidad/objetividad, del cual presumen. Sin embargo, a Zeteo lo siguen personas que se califican como progresistas, que hace aún más intrigante que se preste para chantajear a Cuba, develando que lo de mensaje progresista es puro cuento a lo estadounidense, si se entiende el concepto. Con sus matices, para este segmento también ha publica la CBS News.
En cuanto a Axios y la tal Military.com no son más que plataformas articuladas tanto con el Pentágono, esta última, como en general con la Casa Blanca, que es el caso de Axios, a quien hay que reconocerle la habilidad con que se maneja, y procura exponer una imagen de “expertos neutrales”, y no es la primera vez que se refiere a noticias de última hora sobre Cuba, que luego son desmentidas en breve tiempo; es decir, puras teorías para inducir y manipular a quienes se informan con ellos.
En general, lo publicado hasta el momento especula sobre cómo sería la agresión, aunque aclaran que no está definido qué tipo de acción podría ser, todavía; significativamente al parecer el asunto está en la fase de evaluación, de elaborar variantes agresivas, de proponer opciones, no de decidir concretamente algún plan.
En medio de estos esfuerzos mediáticos anticubanos, no podían faltar los directamente comprometidos, como asunto prioritario, los medios del sur de la Florida, como el inefable The Miami Herald, especializado en fabricar falsedades contra la nación cubana. Desde luego, están las cajas de resonancia del clúster contrarrevolucionario, pero sobre estos no vale la pena escudriñar, porque hay cosas más serias que hacer.
Pues el Miami Herald recién publicó una encuesta sobre la “opinión de los cubanos exiliados”, respecto a si se debe o no invadir a su país de origen. De entrada la pregunta es un absurdo y una crueldad, dígase que típica de esta gente. Sí, porque a quien se le puede ocurrir que un nacional de un país cualquiera, viviendo en otra parte, quiera que le destruyan el lugar donde nació, creció y en la inmensa mayoría, viven aún sus familiares. Hay que tener una mente muy enferma, ofuscada y francamente esquizofrénica para ello.
Veamos la encuesta. Resulta que la muestra está integrada por 800 personas, con edad promedio de 50 años, todas concentradas en cuatro condados del sur de la Florida, algo que le sirve a los encuestadores para dar una imagen de representatividad, dada la concentración de nacidos en Cuba, en ese territorio especifico de la geografía estadounidense.
Una mayoría está de acuerdo con la pregunta maldita, responden que sí, que invadan a Cuba lo antes posible, dicen los opinantes, sumando un 79%. Aún más desopilante es que dentro de ese porciento, un 38% dice que sí pero no, que invadan pero que sea de naturaleza humanitaria, cualquier cosa que eso suponga, extraído del surrealismo. Un decoroso 19 % rechaza la idea o prefirió no responder, que bien puede considerarse una especie de rechazo a la pregunta en sí mismo.
Estos números dan para muchas consideraciones, tanto por la edad de los involucrados, pero sobre todo, por el lugar donde viven. Como se conoce, en estas localidades predomina una especie de micro clima de terror, donde hay cualquier cosa menos libertad de expresión, no se diga de prensa; aquí pulula el asesinato de reputación, el chantaje mafioso, al estilo siciliano, y más recientemente, la amenaza de deportación, si no se está alineado con la mafia local y con el Jefe Trump.
En pocas palabras, el estudio no sirve para nada, no expone que sienten y piensan los más de 2,5 millones de cubanos que se dice viven en EEUU. En todo caso, tiene como única utilidad la posibilidad de verificar que está a toda máquina la propaganda belicista, que busca justificar y en general, presionar a la Casa Blanca para que acabe de hacer lo que los neobatistianos vienen exigiendo desde el mismo 1959, aventura en la que ninguno de los involucrados en estos esfuerzos, tienen amígdalas inferiores para participar.
Pero más allá de este ecosistema mediático, es necesario revisar, al menos desde el punto de vista político, la viabilidad de que prospere una acción bélica contra la Isla de la Dignidad, a partir de la realidad estadounidense.
Esta valoración se encuentra, de entrada, con la dificultad de entender la propia situación de la administración Trump, caótica en lo comunicacional y al parecer en lo organizacional. Esto tributa a que podría concluirse cualquier cosa desde lo racional, de lo lógico, pero siempre queda la duda, sobre si estos atributos, como lo racional, predominan en la toma de decisiones de la Casa Blanca.
No obstante, haciendo una abstracción, temeraria es cierto, se puede estimar que desde el punto de vista político, el gobierno trumpista está lo suficientemente complicado, para meterse ahora mismo en otra aventura bélica, nada menos que a solo 90 millas de su territorio, algo que a simple vista pareciera una ventaja pero en rigor, en estos tiempos de guerra asimétrica, es más bien todo lo contrario. Es un aspecto que bien vale profundizar pero ya habrá tiempo para ello, claro, según las circunstancias.
Influyendo en esta situación está por ejemplo, el rechazo claro de la población estadounidense, en general a cualquier guerra, bastante hartos están de la aventura en Asia Occidental, y en particular también contra Cuba. Entre un 61% y un 53% se manifiestan en contra, en apabullante contraste con lo publicado por el The Miami Herald. Claro, la presión floridiana, por su componente electoral, que por cierto suele exagerarse, supone un importante elemento sobre Trump, pero sensatamente se le recomienda que no obvie al resto del país.
El inventario de las mencionadas complicaciones, han sido publicadas con frecuencia aquí; por caso, el estancamiento de la invasión a Irán, que a estas alturas puede calificarse de gran derrota del imperialismo en Asia Occidental, una enorme Playa Girón, a propósito del 65 aniversario de esta otra derrota, la primera en Nuestra América.
Es indiscutible la antipatía hacia el gobierno y en especial hacia Trump, observándose un desplome de su popularidad, que ahora fluctúa en el rango del 30/33%, entre otras razones por la mencionada derrota en Irán, pero también por los daños colaterales que esta ha provocado en la economía doméstica, la de la mayoría significativa de la población estadounidense.
La Casa Blanca ha tenido que recurrir a todo, para lidiar con esta situación, que ella misma creó. Crisis energética internacional, bronca con aliados, hasta con el Papa y los católicos, realmente algo ciertamente gratuito, pero bueno estamos hablando de Trump, la OTAN al borde del cierre, por problemas de inventario y unidad interna, también con la alegre colaboración del mandatario estadounidense; desmoronamiento sistémico de la hegemonía imperial en general.
Y si lo anterior no fuera suficiente, también el desmembramiento del gabinete de gobierno, a pedacito, a cada rato; la secretaria de Seguridad, para afuera, el Secretario de Marina, para afuera, más de una docena de generales integrantes del alto/altísimo mando militar, también para la calle, renuncia en la oficina de atención al terrorismo, desde otras instancias de menor visibilidad mediática y hasta a la CIA le descubren, por azar, una operación encubierta e ilegal, en Chihuahua, México, provocando la reacción iracunda del gobierno de ese país. ¿Qué pasa que nada les sale bien? es la pregunta de rigor.
En resumen, la guerra en Irán está impulsando irónicamente una especie de “cambio de régimen”, pero en Washington, al menos en ciernes, provocado por la inflación y en especial, la frustración en el seno de MAGA, y con ello, la debacle electoral que experimenta el oficialismo republicano, acumulando una tendencia que puede manifestarse catastróficamente, para Trump, en noviembre próximo.
Falta por mencionarse otro asunto primordial, a tener en cuenta para iniciar cualquier guerra, como lo es el déficit de armamento, especialmente el que hasta hace poco garantizaba cierta aureola de supremacía aérea, del ejército estadounidense.
Se han publicado numerosos datos que apuntan al excesivo gasto de diversos misiles y drones, tanto por el apoyo estadounidense a Ucrania, como lo empleado en la agresión a Irán y la posterior defensa de Israel. Estos indicadores podrían estar confirmando una vieja tesis según la cual, hace tiempo que los EEUU no pueden lidiar con varios frentes bélicos al unísono.
Respecto a Cuba en concreto, algunos aprecian que el contexto es ideal, para los enemigos del pueblo cubano. En ello tiene que ver sobre todo la agresión no militar, presente en primer plano en el cerco económico, y su actual reforzamiento en la modalidad de bloqueo energético, diseñado para agotar al pueblo cubano, rendirlo por hambre y frustración, obviando la proverbial capacidad de resiliencia de este.
Además de esa voluntad de resistir, el mencionado recrudecimiento del bloqueo, paradójicamente, ha tributado a una mejor comprensión en la población cubana, de quien es el principal responsable de sus penurias, es decir el gobierno estadounidense.
También y por último y no menos importante, está lo que ya puede catalogarse de fracaso de EEUU, en su propósito de legitimar su agresividad hacia Cuba en el plano internacional, que se suma al que ya suscita por su confrontación como distintivo de la política exterior.
La retórica amenazante y la crueldad del encierro energético, ha generado un incremento de la solidaridad y el apoyo mundial a Cuba. Hay una auténtica avalancha de declaraciones de jefes de estado y gobiernos, a favor de impedir el siempre buscado aislamiento de Cuba, como se conoce, condición ineludible para que cualquier aventura bélica tenga un mínimo de aceptación internacional, a lo que se añade, la cooperación material de diversas naciones y organizaciones sociales, así como del sistema de Naciones Unidas. Como bumerang, quien emerge aislado es EEUU.
Para arribar a cualquier conclusión, sobre la actual coyuntura es obligado prever lo peor, prepararse para ello. La amenaza está ahí, y personajes como Mr. Rubio o el inestable Trump, están en posición de hacer cualquier cosa. También a ambos y a los dueños de The Miami Herlad, recordarles que se está hablando de Cuba, de los cubanos, de los que contribuyeron a la liberación del sur de África, de los que cayeron hace unos 90 días en Caracas. Fin del comunicado.
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