Trump, Cuba y la "cereza del pastel"
El presidente de Estados Unidos Donald Trump en la Cumbre Escudo de las Américas. ¿Además de pederasta asesino de niñas?
A pesar de andar por estos días, según sugiere The New York Times, ocupado en matar niñas en Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no para de hablar sobre Cuba.
El pasado jueves 5 de marzo en los jardines de la Casa Blanca, durante un recibimiento a los jugadores del Inter de Miami por haber ganado la Major League Soccer (MLS), y en presencia del dueño del club Jorge Más Santos, hijo del tristemente célebre Jorge Más Canosa, fundador de la Organización anticubana Fundación Cubana Américana, Trump hizo un aparte para, en lo que debió ser una celebración deportiva, desatar su retórica belicista contra Cuba.
En uno de sus habituales prepotentes delirios el presidente afirmó «Cuba va a caer pronto, por cierto, sin relación, pero Cuba también va a caer. Quieren cerrar un acuerdo con todas sus fuerzas. Quieren llegar a un acuerdo, así que voy a poner a Marco (Rubio) allí y veremos cómo va. Estamos muy centrados en esto ahora mismo. Tenemos tiempo de sobra, pero Cuba está lista después de 50 años», expresó.
«Solo quiero esperar un par de semanas. Pero sospecho que pronto estaremos otra vez juntos celebrando lo que está pasando en Cuba», dijo Trump.
Casualmente, ese mismo día el medio digital Político publicó una entrevista con el actual inquilino de la Casa Blanca donde afirmaba que su Gobierno está desempeñando un papel en la caída del Gobierno de Miguel Díaz-Canel en Cuba y el republicano respondió: «¿Usted qué cree? Durante 50 años eso (el derrocamiento de las autoridades cubanas) ha sido la cereza del pastel».
«Necesitan ayuda. Estamos hablando con Cuba», enfatizó Trump y sugirió que el empeoramiento de la situación de la isla es en parte por la presión que su país ha aplicado incluyendo un corte de suministro de petróleo venezolano hacia la isla.
«Bueno, es gracias a mi intervención, que está habiendo una intervención», dijo Trump en referencia al efecto que la caída de Maduro ha tenido en la isla, que ha perdido el suministro petrolero venezolano, crucial para el día a día.
Este sábado durante la Cumbre hemisférica "Escudo de las Américas" que reunió a todos los presidente de derecha de América Latina para supuestamente crear una coalición hemisférica contra el narcotrafico aseguró:
"Me encargaré de Cuba" y agregó que el régimen en la isla está “en el final del camino, no tiene dinero ni petróleo, tiene una mala filosofía y ha sido mala desde hace mucho tiempo” , dijo durante la apertura del evento en la ciudad de Doral, en Florida.
“Y antes recibían dinero de Venezuela, recibían petróleo de Venezuela, pero ya no tienen dinero de Venezuela, no tienen petróleo, no tienen nada. La gente ni siquiera puede aterrizar en Cuba y no pueden conseguir gasolina para despegar, tienen que dejar sus aviones allí”, mencionó.
“Cuba es un desastre. Pero he escuchado tanto sobre Cuba y Cuba está en sus últimos momentos, tal como es ahora. Tendrá una gran nueva vida, pero está en sus últimos momentos de vida tal como está actualmente”, y agregó que "Un acuerdo con Cuba. Ese será fácil"
De acuerdo con el mandatario, la dictadura “quiere negociar, y está negociando con Marco (Rubio) y conmigo. Y yo pensaría que se podría lograr un acuerdo muy fácilmente con Cuba”, afirmó y se refirió a que “durante 50 años he estado escuchando, desde que era un niño, hablar de Cuba”
Evidentemente el actual presidente que, por lo visto, la única preparación política con que cuenta es la que debió haber aprendido en su relación con los mafiosos de Nueva York que controlaban los sindicatos de la construcción, debe tener una versión muy tergiversada de lo que es Cuba.
De otra manera no se referiría a la Isla con tal nivel de propotencia y superficialidad. No creo que logre mucho alguien que, como hemos leído arriba, se ufana y se burla con el mayor cinismo de someter con "su intervención" a un pueblo a una crisis humanitaria para después intentar negociar desde una posición de vulgar chantaje.
Por cierto las negociaciones con las que delira Trump no deben ir del todo bien cuando el presidente cubano Miguel Díaz-Canel acaba de calificar a la cumbre del escudo de la derecha latinoamericana, en donde Trump acaba de pronunciar su últimas sandeces sobre Cuba, como una «pequeña Cumbre reaccionaria y Neocolonial de Florida» y «Un atentado contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, un ataque a las aspiraciones de integración regional y una manifestación de la disposición a subordinarse a los intereses del poderoso vecino del Norte bajo los preceptos de la Doctrina Monroe».
Por otro lado quién puede confiar en negociar con un matón que ha pisoteado los más elementales preceptos de la diplomacia cuando, mientras dice conversar, secuestra a presidentes y masacra a niñas en escuelas. O con el victimario que, luego de cometer el delito de genocidio, se hace pasar por el inocente defensor de la víctima
El mafioso de la Casa Blanca, antes de enviar a negociar su chantajista propuesta en "una hora libre", debería mandar a su Secretario de Estado, que habla en cubano pero no piensa ni en inglés, a pasar un doctorado sobre la historia de Cuba. Quizás aprenda que en este caso los símiles con frutas no son los más acertados. La codiciada fruta madura de John Quincy Adams de 1823 demoró en gravitar hasta la llamada guerra hispano cubano norteamericana en 1898 para que luego se les evaporara entre las manos en enero de 1959.
En el caso de la "cereza del pastel" de Trump, pudiera ocurrir otro tanto. Más temprano que tarde, va y se les atraganta en la garganta.
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