Trampas de género: ¿El mejor regalo para Ella?

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Trampas de género: ¿El mejor regalo para Ella?
Fecha de publicación: 
13 Noviembre 2023
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Imagen principal: 

Foto: Internet

Era precisamente una mujer la que lo escribía, sin darse cuenta de que estaba cayendo en la trampa de aupar lo que probablemente criticaba en su día a día.

Hablo de un anuncio recientemente publicado en Facebook por una cubana. Ella anunciaba “El mejor regalo de fin de año para las mujeres de casa. Batidoras licuadoras. Las mejores!  Moledor de café y especias incluido. Mensajería a lugares cercanos”.

Pareciera que a los "hombres de casa" no les gusta tomar batido. ¿Y dónde está escrito que “las mujeres de casa” queremos como regalo batidoras, escobas, cazuelas, frazadas de piso…?


Ilustración: OIT

Por su puesto que en ningún resultado de investigación científica, pero sí en el imaginario popular, que muchas veces tiende a perpetuar lo que institucionalmente y en muchos enunciados y discursos se pretende modificar en bien de todos.

Claro que vienen muy bien esos y otros artículos, todo viene bien en estos tiempos; pero no como un regalo pensado precisamente para una mujer. 

Las discriminadas en el mundo

La discriminación de la mujer es un problema grave que afecta al desarrollo humano y al bienestar social de millones de personas en el mundo. Según la ONU, la discriminación de género implica que las mujeres cuentan con menos oportunidades que los hombres en el acceso a la educación, al empleo, la salud, la participación política y la toma de decisiones. A la vez que la violencia contra Ellas resulta lo mismo causa que consecuencia de dicha desigualdad, y pone en riesgo su vida, dignidad y derechos humanos.

Entre las consecuencias de las conductas discriminatorias hacia la mujer en el planeta se apunta la limitación al acceso de una educación de calidad. De acuerdo con la UNESCO, 132 millones de niñas en edad escolar no asisten a la escuela, y dos tercios de los 750 millones de adultos analfabetos son mujeres.

También se hacen evidentes las brechas salariales entre hombres y mujeres. Estas últimas suelen ocupar trabajos peor pagados, más precarios y menos valorados que los hombres, lo que deviene en una desigualdad económica y social. De acuerdo con la OIT, las mujeres ganan en promedio un 23% menos que los hombres por el mismo trabajo, y solo el 28% de los puestos directivos son ocupados por mujeres.
 


Foto: tomada de cuartopoder.mx

En cuanto al impacto en la salud física y mental, la discriminación y violencia de género reporta, atendiendo a datos de la OMS, el 35% de las mujeres han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja o de terceros, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, depresión, ansiedad y suicidio.

Cubanas en el XXI

En esta Mayor de las Antillas se ha trabajado y trabaja por promover derechos y oportunidades para hombres y mujeres por igual, así como en la eliminación de estereotipos de género. 

El empoderamiento de las mujeres ha sido prioridad a lo largo de los años y con esos fines han sido implementadas leyes, políticas y programas.

Hace solo unos días, el pleno del Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas evaluó la implementación del Programa Nacional para el Adelanto de la Mujer, implementado hace ya dos años y que resume la voluntad estatal de continuar fomentando el desarrollo de las mujeres y la eliminación de las manifestaciones de discriminación y violencia en ese sentido. 


Foto: tomada de radiorebelde.cu

Al respecto, Teresa Amarellé Boué, miembro del Buró Político del Partido y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas indico que dicho programa "avanza y se perfecciona, aunque se trabaja para disminuir el índice de embarazo en la adolescencia, las manifestaciones de violencia de género y el resto de sus ejes, desde una perspectiva integral, para vencer todos los imposibles".

Cambiar actitudes, comportamientos y prejuicios que perpetúan la desigualdad de género es bien complejo. Pero habría que comprender que no se trata solo de beneficiar a las mujeres- lo cual no es poco- sino de propiciar una sociedad más justa y equitativa para todos. 

Los prejuicios y los estereotipos de género impactan negativamente lo mismo en mujeres que en hombres, impidiéndoles desarrollar plenamente su potencial humano y ejercer sus derechos.

Al promover la igualdad de oportunidades y derechos, se fomenta el desarrollo integral de las personas y se fortalece un tejido social inclusivo y equitativo.
 


Foto: tomada de trabajadores.cu

Lo decía la Viceprimera Ministra Inés María al comentar sobre ese programa en la Universidad de La Habana , donde subrayó que “las expresiones de discriminación, persisten en la sociedad cubana y obstaculizan un mayor resultado en lo económico, político, social y familiar…”

Y vale apuntar en este orden que como mismo no es posible hablar de un solo tipo de familia en Cuba –por eso se llama Código de las Familias, en plural-, tampoco existe un conjunto uniforme de mujeres.

En este grupo poblacional, que constituye cerca del 50,35% de quienes habitan esta Isla, confluyen mujeres diferenciadas por sus demandas y experiencias vitales, que, a su vez, andan asociadas con la edad, la raza, la identidad de género, la religión y también su ubicación geográfica porque, obviamente no son iguales las aspiraciones y necesidades de una mujer rural a una citadina. 

Es importante considerar tal diversidad de las cubanas porque, a su vez, permite visibilizar matices y características de discriminaciones y estereotipos.

 


Foto: PL

Molesta, pero también casi resulta gracioso ver anuncios como el mencionado al inicio de este texto, que parece llegar del siglo pasado y más atrás, cuando jabones de lavar y detergentes, por solo mencionar un ejemplo, se promovían pensando en Ellas como destinatarias porque era a las mujeres a quienes “les tocaba por plantilla” la misión de lavar.

Sin embargo, precisamente de esos tiempos y de muchos almanaques pasados, provienen tales enfoque de género, un lenguaje sexista cargado de prejuicios patriarcales asociados a causas estructurales, culturales, institucionales e individuales y que tienen sus raíces evidentemente bien ancladas en las subjetividades.

Tanto es así, que en este siglo XXI de Inteligencia Artificia, Física cuántica y muchos otros asombros, se sigue pensando que el mejor regalo para una mujer es una batidora. 
 


Foto: Freepik

Ojalá fuera posible que al igual que esa “mensajería incluida” hace llegar la compra a manos del cliente, igual pudiera hacerse llegar al entendimiento de cada cual las maneras más acertadas de comprender y asumir qué lugares corresponden a la mujer en el hogar y en la sociedad. Pero es muy difícil, complicado.

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