Rebeldía popular contra el neoliberalismo marcó 2025 en América Latina
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Protestas, movilizaciones y resistencias sociales se registraron en América Latina en 2025 frente a políticas derechistas, represión y retrocesos sociales. Foto: Xinhua
El 2025 estuvo marcado por la rebeldía de los pueblos en América Latina ante el avance de políticas que apuntan a retrocesos sociales de diferentes gobiernos derechistas, y contra la arbitrariedad y abuso de poder.
Las movilizaciones fueron plataformas para alzar la voz contra planes de injerencia, políticas de desinversión y recorte, ajustes neoliberales, extractivismo y autoritarismo político.
Pese a que muchos de estos movimientos no lograron en lo inmediato parar las pretensiones de varios gobiernos, sí dejaron importantes victorias políticas con miras a una mejor estructuración para luchas futuras.
Ecuador: victoria táctica de los movimientos indígenas
El conflicto social más acentuado de la región se registró en septiembre en Ecuador, en donde el presidente derechista Daniel Noboa tomó la decisión de eliminar el subsidio de combustible, una medida que tuvo un fuerte impacto en la población rural campesina, sector que computa 41 % en condición de pobreza.
El recorte detonó en todo el país una ola de protestas descentralizadas, caracterizadas por marchas, plantones, ollas comunales y un paro que se extendió por más de 30 días. Sin embargo, el epicentro fue la provincia norteña de Imbabura.
Luego de varios días de intensa represión — ejecutada tras declaratorias de Estado de excepción, militarización y detenciones arbitrarias que dejó a tres comuneros muertos y más de 290 heridos— el director de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) anunció un repliegue táctico, que supuso el fin del paro. No obstante, aclaró que el pueblo continuará en resistencia.
Pese a que la Conaie llamó al levantamiento del paro, diversas organizaciones indígenas continuaron con las protestas y la movilización a menor escala.
Analistas sugieren que el impacto de la medida impopular — que era rechazada también con otras solicitudes como la subida del salario mínimo, el recorte del IVA y rechazo categórico al proyecto minero Loma Larga que amenaza las reservas de agua en la provincia de la sierra central de Azuay— se vio en la derrota del gobierno en la Consulta Popular realizada el 16 de noviembre.
Panamá: pueblo en las calles desnuda modelo neoliberal
Otro de los movimientos sociales registrados este 2025 fue en Panamá. La nación centroamericana vivió la mayor ola de protestas sociales en tres décadas, ante varias demandas, entre ellas la privatización del sistema de pensiones.
Los manifestantes, que salieron a las calles entre marzo y junio de 2025, exigían el cierre de la mina Cobre Panamá — decretada en 2023 como inconstitucional—, repudiaban un pacto con Estados Unidos (EEUU) que permitiría el retorno de bases militares estadounidenses en territorio panameño, rechazo a proyectos extractivistas y que atentaban contra el agua.
Durante semanas, las comunidades afro, indígenas, trabajadores, estudiantes y docentes protagonizaron paros, bloqueos de carreteras, huelgas y paralización de actividades frente a un modelo que profundiza las desigualdades sociales.
Al igual que en Ecuador, el gobierno derechista de José Raúl Mulino también respondió con represión y persecución. Uno de los blancos eran los integrantes del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (SUNTRACS), el más grande del país.
Las fuerzas represoras también castigaron “a dirigentes sociales, sindicales, mujeres de los pueblos originarios y activistas”, reseña Nueva Sociedad.
La referida revista digital agrega en un artículo publicado en agosto que las protestas de 2025 no fueron un episodio aislado, sino “la expresión acumulada de un modelo que ha priorizado el crecimiento macroeconómico por sobre la equidad, la justicia ambiental y la soberanía democrática”.
Argentina: otro año más de protestas y violencia estatal
Este 2025 fue otro año de protestas en la Argentina del extremista Javier Milei, un presidente que se ha dedicado a aplicar un programa de desinversión social y desestructuración estatal.
Entre los sectores más golpeados durante este año está el de pensionados y jubilados que salió a manifestar todos los miércoles frente al Congreso. Las marchas, que dejan un precedente, fueron creciendo con el pasar de los meses y poco a poco se tornaron multisectoriales, que incluían sindicatos, docentes, organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales.
Entre las marchas más notables está la del 12 de marzo, que constituyó el episodio represivo más violento contra este sector de la tercera edad que recibió chorros de agua, empujones y gas pimienta.
Las fuerzas del “orden”, al mando de la entonces Ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, dejaron a más de 100 personas detenidas y más de 40 manifestantes heridos, entre ellos el fotógrafo Pablo Grillo, quien aún padece de las secuelas de una lata de gas lacrimógeno disparado hacia su cabeza.
En Argentina también se manifestaron estudiantes en defensa de la inversión en educación, y se documentaron otras protestas de resistencia popular a reformas laborales regresivas y a demandas de género.
A mediados de septiembre, decenas de miles de argentinos marcharon en defensa de la educación pública universitaria contra los recortes de Milei. Según GlobalVoices, la manifestación fue convocada vía redes digitales por activistas organizados y no por estructuras conocidas.
En paralelo al sector universitario, movimientos feministas también marcharon en las calles para exigir derechos, plantarse contra los feminicidios y la violencia de género.
Sin embargo, el punto álgido llegó en diciembre cuando el gobierno Milei envió al Congreso una reforma laboral de casi 200 artículos diseñada para flexibilizar despidos, reducir indemnizaciones, ampliar jornadas laborales y restringir severamente el derecho de huelga mediante una definición ampliada de "servicios esenciales".
Ante esta ley, la Confederación General del Trabajo convocó a una masiva movilización en la Plaza de Mayo el 18 de diciembre pasado, que logró congregar a decenas de miles de trabajadores de sindicatos como Camioneros, construcción y servicios públicos.
Según reseña la prensa, la presión en la calle otorgó una victoria táctica a los trabajadores, ya que permitió que el debate legislativo pasara al año siguiente. Sin embargo, la reforma mantiene apoyo en sectores moderados del Congreso, indicando que la batalla legislativa continuará.
COP30: indígenas exigen políticas reales
La voz de los pueblos indígenas de América Latina se hizo sentir también este 2025, específicamente durante la conferencia anual de cambio climático de Naciones Unidas (COP30) realizada en noviembre en Belem, Brasil.
Varios medios reseñan que durante el segundo día de la cumbre, representantes de las delegaciones indígenas irrumpieron en la Zona Azul de la COP30 —un espacio al que solo accedían las delegaciones oficiales, funcionarios, observadores y prensa acreditada—, con el fin de exigir ser escuchados en las mesas de negociación.
La irrupción fue reprimida por el personal de seguridad del evento. No obstante, a los días otro grupo de 90 voceros de este sector se manifestó nuevamente, al bloquear la entrada principal de la COP30.
Los líderes indígenas exigían la cancelación de proyectos que afectan a los territorios indígenas. Medios locales reseñaron que un dirigente del pueblo Tupinambá (Brasil) decía furioso: “no queremos dinero, queremos nuestros territorios libres y protegidos”.
El 15 de noviembre, en las afueras de la cumbre, organizaciones sociales, ambientalistas, comunidades originarias y el pueblo en general participaron en una marcha para exigir la aplicación de medidas concretas en la cumbre climática.
El 2026 presenta un mapa geopolítico regional marcado por nuevos bastiones de la derecha tradicional y la ultraderecha, como el ascenso de Nasry Asfura en Honduras, tras un golpe electoral, y el del pinochetista José Antonio Kast luego de su triunfo en Chile. Ante este escenario, la rebeldía de los pueblos seguirá manifestándose en los próximos meses con mayor fuerza e intensidad.












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