Quinto lugar para equipo femenino de voleibol

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Quinto lugar para equipo femenino de voleibol
Fecha de publicación: 
15 Agosto 2025
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Foto: Roberto Morejón, enviado especial

 

La selección femenina cubana de voleibol derrotó hoy sin grandes contratiempos a la de Costa Rica por 3-0 para concretar el quinto lugar en los II Juegos Panamericanos Júnior.

En la COP Arena, el conjunto de la debutante directa técnica Norka Latamblet, campeona olímpica de Barcelona 1992 como jugadora, mostró buenos fundamentos tanto ofensivos como en defensa, para tramitar cómodo el partido con sets de 25-15, 25-13 y 25-12 contra un rival al que ya había vencido también con tanteadores corridos en la fase de grupos.

Las estadísticas reflejan el pleno dominio cubano sobre la cancha, al sacar ventaja en todos los renglones: ataque (40 por 21 porciento), servicio (8-3) y una abismal diferencia en el bloqueo (18-1).

La jugadora más destacada fue Lianet García Anglada, con 13 puntos (6 ataques, 3 bloqueos y cuatro servicios), seguida por Yalain Regla de la Peña (12/ 8-3-1). Las ticas cometieron 17 errores no forzados y Cuba 14.

«No estamos conformes con el resultado, pero sí contentas por haber conseguido el boleto clasificatorio por vez primera a estos certámenes», comentó a JIT la capitana del equipo Whitney James Marín.

Además, explicó que en la fase de grupo no se pudo ganar el importante juego contra Argentina, que era el que facilitaba el avance a semifinales,  además de ceder luego contra República Dominicana.

La capitana aseveró que hubo momentos de muy buen juego, pero se apreciaron muchas acciones que deberán mejorarse, y destacó que el certamen les ha sido útil para acumular el necesario aprendizaje.

Como resumen la selección cubana se despidió con saldo de con saldo de cuatro victorias (dos contra Paraguay y otro par ante Costa Rica) y dos reveses (frente a Argentina y República Dominicana).

Aunque el podio se escapó y el sabor que quedó fue agridulce, hubo orgullo en cada salto. Desde el primer saque, las jugadoras demostraron que no estaban allí para conformarse: aspiraban a más, soñaban con el podio, y lucharon cada punto como si fuera el último.

Cada bloqueo, cada defensa, cada grito de aliento desde la banca fue testimonio de un grupo unido por el deseo de trascender.

Lo que construyeron juntas va más allá de una posición en la tabla: es el espíritu de lucha, el compañerismo y el amor por el juego.

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