OPINIÓN: Escoba impensada en Liga Élite
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Creo que si antes de comenzar la III Liga Élite del béisbol cubano casi nadie dio a Ciego de Ávila en la postemporada, muchos menos pensaron que se coronaría por barrida contra Las Tunas.
Yo mismo daba como favoritos a los Leñadores, porque están mucho más acostumbrados a partidos de este calibre y venían de superar a estacazo limpio a Santiago de Cuba.
Sin embargo, se demostró una vez más una de las máximas del béisbol: cuando hay pitcheo, no hay bateo; y el cuerpo de lanzadores en pleno de los Tigres lo dejó bien claro, ante la ofensiva más despiadada de la pelota cubana en los últimos años.
Tanto en el estadio José Ramón Cepero avileño como en el Bosque Encantado del Julio Antonio Mella predominó la excelente colocación de los lanzamientos de los serpentineros atigrados, fieles al estudio exacto hecho por su cuerpo técnico de cada bateador rival.
El dato más elocuente, y a la vez impensado, fue con el bateo de largo metraje, pues los campeones sacaron ocho pelotas fuera del parque, y los del Balcón del Oriente cubano, apenas una.
Abeisy Pantoja hizo lo que pudo con su alineación, pero no fueron nada oportunos: dejaron en más de una ocasión las bases llenas, y en ocasiones, corrieron mal, y esto provocó que salvo el último, todos los juegos fueran abiertos, y fue llamativo también que los tuneros nunca estuvieron delante en el marcador.
Sobre este cuarto choque sí me llamó la atención que no abriera Albert Valladares, porque su actuación fue muy efímera en el segundo, y más bien por desconcentración que por no estar en forma. Entró al box en el cuarto, ya con desventaja, y apenas toleró una carrera sucia en 2.1 de entradas, porque, aunque la otra fue limpia a su cuenta, se la impulsaron al relevista Yanielqui Duardo, lo cual me mostró que había muy poca confianza en Valladares.
La sorpresiva carta de Danny Miranda, el zurdo Alex Guerra, estuvo titubeante casi todo el tiempo, pero efectivo, sobre todo cuando tenía hombres en bases y, por cierto, enseñó problemas graves para cuidar a los corredores, pese a ser siniestro.
Al final, se fue con solo una limpia aceptada en 5.1, y de ahí en adelante estuvo impecable Liomil González, hasta que los errores le complicaron la vida en el octavo y cerró por todo lo alto Leonardo Moreira.
Las palmas en especial para los tres veteranos ilustres de los felinos: Yordanis Samón, Frederich Cepeda y Dennis Laza, este último refuerzo solo para la final, quienes se echaron el equipo al hombro y dieron la mayor cantidad de las conexiones decisivas de cada encuentro.
El debut de Danny Miranda no pudo ser mejor, y este resultado seguramente le traerá de vuelta para la venidera Serie Nacional a algunos peloteros que dieron la espalda a la Liga Élite.












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