Los T-Rex no fueron los depredadores supremos de su época
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Un fósil hallado en Montana indica que Nanotyrannus competía con ellos.
El análisis de un esqueleto de 68 millones de años reescribe la historia del Tiranosaurio Rex.
Se trata del fósil hallado en 2006 en Montana y que anteriormente se consideraba evidencia de una batalla entre un Triceratops y un joven Tyrannosaurus.
Los resultados del nuevo análisis, publicados en la revista Nature, indican que el rival del Triceratops no era un T.
Rex, sino un Nanotyrannus, una especie similar al Tyrannosaurus pero de menor tamaño.
Los análisis realizados por Lindsay Zanno de la Universidad de Carolina del Norte y James Napoli de la Universidad de Stony Brook indican, por primera vez, que los T-Rex no fueron los únicos depredadores de su época, sino que tuvieron competidores.
El fósil descubierto en Montana en 2006, que mostraba un ejemplar de Triceratops junto a un pequeño Tyrannosaurus, rápidamente se popularizó, pero obligó a replantearse gran parte de lo que sabíamos sobre los T-Rex.
La mera posibilidad de tal combate resultaba problemática, ya que se cree que los T-Rex jóvenes eran relativamente débiles, y luchar contra un Triceratops sin duda habría sido un desafío formidable.
Tras un análisis detallado del fósil, los investigadores determinaron que el supuesto T. rex, de aproximadamente 4 metros de altura y menos de una tonelada de peso, era en realidad un adulto de unos 20 años. Se trataba, por tanto, de una nueva especie denominada Nanotyrannus.
El descubrimiento demuestra que los T-Rex no eran los únicos depredadores indiscutibles, sino que compartían su hábitat con al menos otras especies similares, mucho más pequeñas pero más ágiles y dinámicas, con las que posiblemente competían.












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