La telenovela de los carbohidratos
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Podemos llamarlos carbohidratos, hidratos de carbono, sacáridos o glúcidos, y les toca el papel de villanos en la mayoría de las dietas, especialmente cuando el objetivo es adelgazar para cerrar el verano a todo tren: con la figura soñada en Instagram. Incluso si lo que nos interesa es bajar de peso para sentirnos mejor, son los primeros que suprimimos.
Sin embargo, un nutricionista serio nunca los borraría totalmente de nuestro esquema de alimentación, pues ellos son la principal fuente de energías. Estas moléculas de hidrógeno, oxígeno y carbono son el combustible que mueve desde el cerebro hasta el último de los músculos de nuestro cuerpo.
Aunque nos aconsejen evitarlos, porque en exceso pueden llevarnos a perder la línea y la salud, es bastante difícil hacerlo, pues ellos están en todas partes, hasta en las frutas y vegetales, en el arroz, en los lácteos, en los cereales... en fin, que más vale conocerlos mejor para aprender a lidiar con ellos.
Cuántos carbohidratos podemos tolerar: un experimento fácil
Según el genetista canadiense Sharon Moalem, hay una prueba simple y rápida para diagnosticar cuántos carbohidratos podemos tolerar sin dificultades. El experimento que propone el doctor consiste en masticar una galleta salada hasta que notemos que su sabor comienza a cambiar. Si eso sucede en menos de treinta segundos, significa que usted procesa correctamente los carbohidratos, pero si percibe el nuevo sabor en apenas quince segundos, significa que lo hace muy bien.
Sin embargo, si después de treinta segundos su paladar no ha sentido cambio alguno, será mejor que le baje a los hidratos de carbono en su dieta, pues podría tener cierta tendencia a aumentar de peso y padecer problemas de salud relacionados con su alimentación.
¿Cómo se explica todo esto? Pues resulta que depende de la amilasa, una enzima en nuestra saliva que se ocupa de descomponer las moléculas de almidón. Mientras más concentraciones de amilasa tenemos, somos más eficientes procesando los carbohidratos, y menos daño pueden hacernos.
La telenovela de los carbohidratos
Como en el mejor culebrón, en materia de carbohidratos hay buenos muy buenos, malos muy malos... y otros que están ahí para mantener el equilibrio. Los que encontramos en las legumbres, frutos secos o granos integrales, por ejemplo, se conocen como carbohidratos complejos y tardan más en ser procesados y utilizados por el organismo, por lo tanto, tienden a resultar menos dañinos y no se convierten tan pronto en las indeseables «empellitas» que arruinan el reel más esmerado. Estos alimentos son ricos en fibra, nos aportan energías, pero no necesariamente gordura, y ayudan muchísimo al sistema digestivo.
Los carbohidratos simples, por su parte, no negaré que saben muy bien, pero pueden llegar a ser enemigos feroces, si no los mantenemos a raya. Me refiero a los que vienen en forma de dulces, panes o galletas de harina refinada, batidos, refrescos e, incluso, jugos demasiado endulzados. Estos se metabolizan rápidamente y si nuestros niveles de actividad física no son suficientes, llegará el momento en que lamentaremos habernos dado el atracón. Pero ¿qué hay de las frutas? A pesar de portar carbohidratos simples, también tienen fibra, y esto hace que su consumo sea saludable, incluso en abundancia.
Para que la telenovela tenga un final feliz, hay algunos «trucos» que podemos aplicar. El plan es aumentar la cantidad de almidón resistente de nuestras comidas, para que no vaya directamente a engordarnos, sino que alimente a las bacterias que habitan en el intestino. ¿Cómo lo haremos? Calentando muchísimo el arroz, las papas o los espaguetis en el microondas y luego enfriarlos. Al revés también funciona: si congela las rodajas de pan y luego las tuesta directamente, serán menos dañinas para su peso y para su salud.
Ya tiene los tips; ahora: manos a la obra para comer sabroso, mantenernos saludables y sorprender a la comunidad de Face e Instagram con las imágenes de cierre del verano con amor y sin sobrepeso.












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