EDITORIAL: El Partido de la unidad

EDITORIAL: El Partido de la unidad
Fecha de publicación: 
26 Mayo 2021
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Comienza un proceso de debate con todos los militantes del Partido Comunista de Cuba y con el pueblo en general a partir del  documento que compendia las ideas, conceptos y directrices extraídas del Informe Central al VIII Congreso de la organización, el discurso de clausura y los documentos aprobados en sus comisiones de trabajo.

Dos conceptos serán esenciales en la discusión: continuidad y unidad.

El Primer Secretario del PCC, Miguel Díaz-Canel Bermúdez señaló en una reciente reunión del Buró Político que es necesario que cada quien interprete qué implican esos dos conceptos y cómo se defiende esa unidad y esa continuidad.

Son, precisamente, dos de los valores más atacados por los adversarios de la Revolución, que los equiparan (sin "inocencia", con plena conciencia de lo que significan para este proyecto de país) con una supuesta falta de democracia.

Según algunos de estos voceros, el Partido quiere que todos los cubanos piensen igual. E impone ese pensamiento único.

En realidad, la unidad por la que trabaja el PCC no significa homogeneidad de pareceres o puntos de vista. El Partido no pretende imponer un criterio único ni fomentar una hegemonía. Quiere, eso sí, un camino.

El Partido promueve el debate, la discusión franca sobre el amplísimo abanico de temas de la vida social, política y económica de la nación.

El Primer Secretario lo enfatizó en la reunión: «Es muy importante para mantener la unidad –y es un concepto del General de Ejército Raúl Castro Ruz–, que un partido único tenga que ser más democrático, dar más participación, consensuar más, trabajar más en colectivo».

El Partido único, sentenció, «tiene que representar los intereses de toda la población».    

El reto inmenso es lograr los consensos necesarios en todo el entramado social en torno a una idea de soberanía, que es en definitiva una idea de progreso colectivo.

Para eso está el Partido Comunista de Cuba. Tiene que ser siempre autoridad moral.

Díaz-Canel insistía en que esa autoridad moral descansa en la ejemplaridad de los militantes, para que también sea un valor compartido por todos los revolucionarios y por toda la población.

La generación histórica conquistó esa autoridad con acciones más que con simples palabras. Fidel Castro le legó al Partido un extraordinario capital político.

«Hay que preservar ese liderazgo y autoridad moral de nuestra organización, eso es lo que da continuidad», afirmó Díaz-Canel. Y añadió: «La continuidad generacional es parte fundamental de la unidad, por eso tenemos que trabajar mucho desde el Partido con los jóvenes».

Son tiempos particularmente demandantes. Las prioridades del PCC son ahora mismo el desarrollo de la economía nacional, la lucha por la paz y la fortaleza ideológica. Son los frentes en los que se decide el futuro de la Revolución.

Las actuales generaciones de militantes tienen que estar a la altura del momento histórico. Sobre sus hombros se ha depositado una gran responsabilidad.

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