Cuba: cuando de salvar vidas se trata

Cuba: cuando de salvar vidas se trata
Fecha de publicación: 
3 Diciembre 2021
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El internacionalismo es núcleo esencial en la ideología de la Revolución Cubana. Al decir “Patria es humanidad”, José Martí resumió para siempre el criterio de solidaridad de los cubanos. Una de sus muestras más trascendentales es la colaboración médica.

En cuanto a qué se entiende por colaboración médica cubana, es ampliamente aceptado que esta consiste en el conjunto de acciones concretas que en materia de salud desarrolla la Isla hacia otros países. Incluye la prestación de servicios profesionales y la formación y adiestramiento de profesionales extranjeros.

Existen antecedentes desde la etapa colonial. Por ejemplo, Néstor Marimón y Evelyn Martínez, estudiosos del tema, mencionan en sus trabajos a los doctores Antonio Lorenzo Luaces de Iraola, participante con el grado de coronel en la Guerra de Secesión Norteamericana; Manuel García Lavín y Chapotín, quien por sus méritos en la Guerra Franco Prusiana fue condecorado con la legión de honor de Francia; y a Luis Díaz Soto, quien participó en la Guerra Civil Española.

De acuerdo con los investigadores citados, el incremento de la colaboración médica fue posible por el fortalecimiento progresivo del sistema nacional de salud: al triunfo de la Revolución solo existía una facultad de Medicina, que pertenecía a la Universidad de la Habana, y en la actualidad existen más de 20.

Uno de los principios de la colaboración médica de la Mayor de las Antillas es su realización en condiciones de libertad por ambas partes, teniendo en cuenta valores humanistas. Michele Santana, quien también ha investigado sobre estos asuntos, enfatiza en el consenso bilateral y la voluntad política; la canalización mayoritariamente a través de gobiernos centrales y locales, en busca fortalecer o crear la infraestructura que permita la sostenibilidad; y la aportación de capital humano altamente calificado.

La década de 1990, con la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, significó para el país una recesión sin precedentes en su economía. En consecuencia, cambió el enfoque de la cooperación en materia de salud y surgió lo que se conoció como Asistencia Técnica Compensada o Contrato Directo, a partir del cual el personal contratado percibía una remuneración y, al mismo tiempo, entraba un aporte al sistema médico nacional.

No obstante, una gran expresión de solidaridad surgió a finales de 1998 tras el azote del huracán Mitch a varios países centroamericanos, principalmente Honduras y Guatemala. Este desastre natural dejó centenares de muertos y desaparecidos y provocó terribles consecuencias infraestructurales. De inmediato Cuba envió personal médico, equipamiento técnico y medicamentos.

Así surgió el Programa Integral de Salud (PIS). Aunque en sus inicios estaba dirigido a Centroamérica y el Caribe, después fue extendido a países de África y Asia.

Para 2005, el PIS había salvado más de un millón de vidas, había realizado más de 66 millones de consultas, millares de intervenciones quirúrgicas y había asistido más de 607 mil partos, de acuerdo con un artículo publicado por la Revista Información Científica. El PIS también desarrolló programas contra el SIDA e impulsó campañas de inmunización, apoyadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En los años siguientes, Cuba libró otras hazañas médicas en disímiles territorios del llamado Tercer Mundo, en general, y en el área de Latinoamérica y el Caribe, en particular. Sin lugar a dudas, a pesar de sus estrecheces económicas, no ha escatimado esfuerzos cuando de salvar vidas se trata. Millones de personas de otros pueblos del planeta pueden atestiguarlo.

 

 

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