Cira Romero en la memoria
especiales

Cira Romero hubiera cumplido hoy 80 años. Y su visión crítica e integradora es muy necesaria en los tiempos que corren. Su impronta en la cultura cubana, y en particular en el pensamiento literario del país, permanece como referencia ética e intelectual.
Fue una voz respetada, coherente, de hondura conceptual, capaz de intervenir con lucidez en los debates más complejos, siempre desde el compromiso con la cultura y con la nación.
Miembro del Consejo Nacional de la Uneac y parte activa de su liderazgo, como Secretaria de la Presidencia, Cira Romero asumió responsabilidades con una mezcla poco común de rigor, vocación crítica y sentido colectivo. Era un referente para sus compañeros por la solidez de sus criterios y por la constancia con que defendió la necesidad de una crítica responsable, útil y articulada con los procesos culturales. Su participación en la vida orgánica de la Uneac dejó huellas perdurables.
Su voz, analítica y comprometida, aportó luces en temas clave para las letras cubanas, tanto en el plano creativo como en el histórico y teórico. No concibió la literatura como un objeto de estudio distante, sino como una herramienta viva para la formación de lectores y ciudadanos, en especial de los jóvenes.
De ahí su permanente defensa de los valores culturales y su apuesta por la promoción y socialización del conocimiento literario.
Graduada en Letras por la Universidad Central de Las Villas, investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística José Antonio Portuondo Valdor y profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, desarrolló una extensa y rigurosa obra investigativa. Sus estudios sobre autores y tradiciones literarias cubanas, así como la recuperación de textos, epistolarios y ediciones críticas, enriquecieron de manera sustancial el corpus nacional. Títulos como Moral y sociedad en la novelística de Carlos Loveira Chirino, Las horas completas de un escritor cubano de origen gallego o Fragmentos del interior dan fe de esa entrega.
Figura activa en la vida cultural, dialogante y generosa con las nuevas generaciones, Cira Romero defendió siempre el rigor metodológico y la honestidad intelectual.
La cultura cubana perdió a una de sus voces más lúcidas y apasionadas, pero su obra sigue marcando caminos. Estaba convencida de que la crítica es un pilar esencial para construir una sociedad culta y consciente de sus valores. A esa convicción dedicó su vida y su talento.












Añadir nuevo comentario