AHS: Arte de los jóvenes... y para todos
especiales

Nacida del impulso creador de los jóvenes artistas y escritores, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) se ha consolidado como un espacio esencial de promoción y acompañamiento de nuevas generaciones de creadores.
Su vocación social, que la vincula con el trabajo en las comunidades y con la gestión del arte en todos los territorios del país, es una de sus fortalezas más visibles y una vía de irradiación de la cultura cubana en los más diversos contextos.
Sin embargo, convendría no reducir su papel a la promoción o la organización de presentaciones. La AHS, en tanto organización de creadores, tiene que funcionar también como un espacio de pensamiento, de análisis y de debate. No se trata solo de hacer arte, sino de pensarlo, de proyectarlo y de contribuir a su comprensión social.
El joven artista no puede ser un mero ejecutor; debe ser también un sujeto crítico, un interlocutor activo frente a los grandes temas del país y de la cultura. En ese sentido, la AHS tiene el deber de propiciar la reflexión y el diálogo intergeneracional sobre los rumbos de la creación contemporánea en Cuba.
El arte que emana de sus filas tiene una energía renovadora, una vocación de riesgo y una mirada que interpela la realidad desde la autenticidad. Esa vitalidad debe ser aprovechada por la AHS para insertarla en los distintos nichos de la cultura nacional, y no solo en los circuitos tradicionales.
El arte joven, cuando se asienta en la honestidad y el rigor, puede dinamizar la vida cultural del país y aportar claves para entender sus complejidades. La juventud de sus hacedores no implica superficialidad: por el contrario, con frecuencia encierra una poderosa capacidad de cuestionamiento y de búsqueda de sentido.
En los debates actuales sobre las responsabilidades del arte y los artistas en Cuba, la AHS tiene mucho que decir. Como organización que agrupa a los creadores más jóvenes, su palabra puede contribuir a renovar los enfoques, a derribar estereotipos y a reforzar la noción del arte como herramienta de transformación y crecimiento espiritual.
A 39 años de su fundación, la Asociación Hermanos Saíz sigue siendo una cantera de talento, pero también un laboratorio de pensamiento cultural, llamado a desempeñar un papel decisivo en la defensa de los valores más auténticos de la nación.












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