Quoque tu Marcus?, o ratas abandonan barco trumpista
La hipocresía política hace que uno no pueda aventurar qué pasará exactamente en el panorama de esa falsa democracia que representa Estados Unidos, pero sí que se le ha complicado bastante al presidente Donald Trump, cuando 160 legisladores de los Partidos Demócrata y Republicano se pronunciaron por la destitución del mandatario, al comprobarse con pruebas documentales y audios que había entregado en el 2023 secretos militares sobre submarinos nucleares a un empresario australiano a cambio de un beneficio por 2 300 millones de dólares a su Trump Foundation.
La iniciativa partió de 18 senadores republicanos, entre ellos el actual secretario de Estado Marco Rubio, todos temiendo que, de no actuar, el escándalo al respecto perjudicaría a su partido en las elecciones de medio término en noviembre de este año.
De prosperar, esta sería la tercera vez que se intenta el impeachment contra Trump, quien siempre contó con el apoyo de todos los republicanos y demócratas afines a su estilo de gobernanza para salir indemne.
El expresidente de Estados Unidos Donald Trump compartió información clasificada sobre submarinos nucleares estadounidenses con un empresario australiano multimillonario poco después de dejar el cargo, en una reunión en su club privado de Florida, Mar-a-Lago.
The New York Times identificó al multimillonario australiano como Anthony Pratt, quien dirige una de las empresas de embalaje más grandes del mundo. En su conversación, Trump reveló datos críticos sobre las capacidades tácticas de los submarinos estadounidenses, incluyendo “cuántas ojivas nucleares llevaban los buques y qué tan cerca podían llegar a sus homólogos rusos sin ser detectados”.
America Brodcasting Corporation (ABC) News, que reveló la historia por primera vez, dijo que Pratt luego compartió detalles sensibles sobre los submarinos estadounidenses con “decenas de otras personas, incluidos más de una docena de funcionarios extranjeros, varios de sus propios empleados y un puñado de periodistas”.
Fuentes dijeron al Times que las revelaciones de Trump “potencialmente pusieron en peligro la flota nuclear estadounidense”.
NO ES LA PRIMERA VEZ
Los fiscales federales que ya investigaron a Trump por guardar material clasificado en Mar-a-Lago después de que dejó el cargo, han entrevistado a Pratt dos veces sobre el incidente, y luego recabaron más información fidedigna que demostraron la culpabilidad del mandatario norteamericano.
Pero en esa ocasión nada le ocurrió al magnate, gracia$ a sus aliado$ por doquier, a pesar de haberse llevado decenas de archivos altamente confidenciales que ponían en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos.
El demócrata Mark Warner (Virginia), reconoció el peligro que supone para el país el tipo y la cantidad de información hallada hasta el momento en posesión del expresidente Trump. Y es que entre los documentos clasificados en Mar-a-Lago se encontraban “algunos de los servicios de inteligencia más confidenciales”, dijo Warner.
Warner indicó que el panel de senadores, integrado por miembros de ambos partidos, evaluaron las afectaciones y las “amenazas a la seguridad nacional”, debido al mal manejo de los documentos que el exmandatario republicano se llevó a su residencia en la Casa Blanca.
La petición al Departamento de Justicia fue realizada en forma conjunta con el senador republicano Marco Rubio (Florida), quien era el de mayor rango de su partido en ese panel, aunque también un cercano defensor de Trump.
Ahora se ha visto aparentemente obligado a formar parte del nuevo intento para destituir a quien lo ha considerado su preferido y guiado a una política agresiva y brutal de sojuzgamiento en América Latina, desde la agresión militar a Venezuela y secuestro de su presidente, hasta el aherrojamiento del criminal bloqueo a Cuba, pasando por presiones, chantajes y amenazas que contempla la imposición de regímenes de derecha en numerosas naciones.
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