USA: No apto para pobres
Manifestación en contra de los recortes del medicaid por la administración Trump. Jeremy Hogan / SOPA Images / LightRocket via Getty Images
Una de mis nietas -brillante en High School en el estado norteamericano de Georgia-, mientras montaba a caballo en sus vacaciones en Jatibonico, me hizo saber que quería estudiar Medicina en Cuba, ya que no costaba y ella, aunque de ciudadanía norteamericana, había nacido en la Isla, por lo que siempre se apodó como La Cubanita.
Pero, lamentablemente, esos resultados no serían reconocidos en Estados Unidos, donde aprovechó su brillante desempeño en la educación secundaria para hacer su primer año sin costo alguno, con todas las ventajas incluidas; empero, no pudo proseguir la carrera por falta de los fondos necesarios y una deuda final que le obligaría a buscar cerca de medio millón de dólares para poder resarcirla. En este contexto, pronunció una frase que la consideré irónicamente histórica: “Yo no le pago ni un dólar a estos hijos de ….”.
Azulejeadora, repartidora de comidas a domicilio y en otros menesteres se encuentra inmersa en Georgia y Florida una persona, un ser querido, que pudiera haber sido una buena médica, tal era su sueño.
En este contexto, Donald Trump, en unas nueva ley que comentaremos más adelante, elimina el programa federal de préstamos Grad PLUS, que ayuda a estudiantes de posgrado a financiar sus estudios.
Ya a partir de julio venidero finalizarán los planes de pago de préstamos estudiantiles basados en ingresos, ni se permitirá aplazar estos por desempleo o dificultades económicas.
Esto significa que los nuevos topes para préstamos estudiantiles obligarán a muchos a recurrir a prestamistas privados.
El propio Trump se queja de la falta de especialistas y obreros calificados para sacar adelante la economía norteamericana, pero sus leyes al respecto benefician generalmente a un sector privilegiado, el armamentístico, sin mencionar otras trapisondas, reveladoras de su verdadero ser.
LA GRAN Y HERMOSA LEY
Así la denominó Trump, cuando el 4 de julio último afirmó que esta abarcadora ley presupuestaria es “histórica”. Pero la verdad es esta: la Ley Una Gran y Hermosa representa la mayor transferencia de riqueza hacia arriba en la historia de Estados Unidos, con recortes fiscales masivos para los ricos financiados mediante recortes profundos a programas de bienestar social. Al mismo tiempo, asigna cientos de miles de millones de dólares al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE) y a la militarización de la frontera. Esta ley presupuestaria no es más que un ataque brutal y calculado contra la clase trabajadora, y por supuesto, no tiene nada que ver con la atención al desatendido sistema educativo.
Ahora el obseso mandatario -siempre con los consejos al oído de su canciller, Marco Rubio, ordenó el control militar de todos los aeropuertos del país, no con vistas a la agresión que Israel le ordenó hacer contra Irán, ni el bloqueo cada vez más cruel a Cuba, sino para cazar a lo que considera inmigrante ilegal.
Esta represión migratoria desatada comprende 140 000 millones de dólares para “seguridad fronteriza” y control interno de inmigración; 45 000 millones para aumentar la capacidad de detención a más de 100 000 personas por día. y 29 085 mil millones para el ICE, que contratará unos 8 500 nuevos agentes, por lo cual tendrá más que el Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Hay un desmantelamiento del sistema de protección social, que comienza con la imposición por primera vez de requisitos laborales para acceder a Medicaid, a partir de diciembre próximo, que tendrá un recorte de 930 000 millones de dólares en su financiamiento y suspenderá los reembolsos a Planned Parenthood, lo que equivale a su desfinanciamiento.
El considerado máximo dirigente de la nación norteamericana hizo el más profundo corte de la historia al SNAP (cupones de alimentos): entre 267 000 y 300 000 millones de dólares, obligó a los estados a cubrir el 5% de sus beneficios y el 75% de los costos administrativo, así como padres y madres solteras deberán trabajar 80 horas al mes para recibirlo.
Además prohíbe a las personas no ciudadanas acceder al crédito fiscal por hijos, incluso si su hijo o hija sí tiene ciudadanía.
MALES MAYORES
Extensión permanente de los recortes fiscales de Trump para los ricos, entre ellos está él, con el incremento de apoyo a la guerra, con 153 000 millones de dólares para gasto militar, incluyendo 25 000 millones para el sistema de defensa antimisiles “Golden Dome” y 2 200 mil millones para acelerar el desarrollo de misiles hipersónicos.
En fin, resumiendo la bella ley trumpista, ya puesta en práctica, incluye mayores fondos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, así como recortes a programas como Medicaid o la ayuda suplementaria de alimentos SNAP.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, 11,8 millones de ciudadanos en Estados Unidos podrían perder Medicaid. Otras estimaciones calculan que ese número puede llegar a 17 millones de personas sin seguro de salud.
Con los recortes previstos por la nueva ley, se estima que dos millones de niños están en riesgo de perder la asistencia de alimentos.
Aproximadamente 71 millones de estadounidenses están afiliados a Medicaid, según los datos más recientes publicados por los Centros de Medicare y Medicaid. De ellos, un 28% son latinos.
“Los recortes a Medicaid se traducirán en la pérdida de cobertura, ya que millones de padres, cuidadores infantiles, cuidadores y otros adultos de bajos ingresos se enfrentan a estrictos requisitos laborales y otros trámites burocráticos que solo dificultarán la inscripción y la permanencia en Medicaid”, indicó la Escuela McCourt de Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown. Según señaló, la burocracia adicional hará que cientos de miles de niños pierdan la cobertura a la que tienen derecho: “Estas pérdidas de cobertura afectan la salud familiar y aumentan la presión económica al afectar sus bolsillos”.
Entre otras muchas cuestiones, abordemos la de electricidad. Las nuevas reglas para créditos de energía solar podrían aumentar el precio de la luz en las casas.
La ley introduce nuevas restricciones para que los proyectos solares y eólicos puedan acceder a los créditos fiscales establecidos en el 2022 por la Ley de Reducción de la Inflación. Según el texto, solo calificarán para los créditos fiscales completos los proyectos que comiencen su construcción dentro del plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley. Los que inicien después de ese plazo solo calificarán si están en funcionamiento antes de finales de 2027.
Muchos proyectos tendrían dificultades para cumplir con ese plazo tan reducido, dado el largo tiempo que se necesita para obtener financiamiento, permisos y conectarse a la red eléctrica, según explica el medio especializado en tecnología The Verge.
“Este proyecto de ley paralizará miles de proyectos energéticos en desarrollo, pondrá en peligro miles de millones de dólares en inversión privada y eliminará cientos de miles de empleos estadounidenses bien remunerados, desde electricistas hasta contratistas, terratenientes y agricultores locales que dependen de estos proyectos para su estabilidad”, afirmó a la agencia Reuters Jeff Cramer, presidente de la Coalición para el Acceso Solar Comunitario.
La energía solar y eólica juntas alcanzaron un hito el año pasado, cuando por primera vez en Estados Unidos produjeron más electricidad que el carbón. “El esfuerzo intencional por socavar las fuentes de energía eléctrica de más rápido crecimiento conducirá a un aumento en las facturas de energía, a una disminución en la confiabilidad de la red y a la pérdida de cientos de miles de empleos,” dijo Jason Grumet, director ejecutivo de la American Clean Power Association, en un comunicado de prensa.
Según el think tank Energy Innovation, la ley puede aumentar los precios mayoristas de la electricidad un 19% para el 2030 y un 61% para el 2035. “Las tarifas de electricidad pagadas por los consumidores aumentarán entre un 9 y un 16% para 2035”, señaló, y todo esto sin contar los percances que causen las guerras emprendidas por el otrora aspirante al degradado Premio Nobel de la Paz.
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