La guerra contra Irán entra en fase desastre para EE.UU.

Lanzamiento de un misil Ghader desde las inmediaciones del puerto Jamejam Online / Azin Haghighi / AP
No es una exageración, ni exceso de optimismo estimar una debacle militar de EEUU, al menos en Asia Occidental, sobre nombrada por las metrópolis europeas como "Medio Oriente", a finales del siglo XIX. No, en efecto el concepto de "empatanamiento", de la última aventura bélica del Jefe Trump contra Irán, parece ingresar en una especie de lo que algunos estrategas denominan empate catastrófico, en virtud del cual ninguna de las partes, pueden derrotar al contrario.
Alguien procurando igualar a las partes, podría decir que Irán no puede parar la agresión; pero eso era lo esperable, dígase el orden natural. En todo caso hasta ahora, es lo que había ocurrido al menos desde la segunda guerra mundial, durante los últimos 80 años, al menos en los inicios de sus agresiones, gracias al dominio tecnológico del cielo.
Así que la no derrota de Irán de forma expedita, es en si mismo una extraordinaria victoria, sobre el imperio y el sionismo, cuando han transcurrido los primeros 20 y tantos días de iniciado el conflicto. Fíjese que no se habla apenas de resistencia, se habla de derrotar al agresor.
Revisándose someramente los objetivos del ataque a los persas, al menos los admitidos con sobrada ambivalencia por el gobierno estadounidense, ni ha habido cambio de régimen, a pesar de una sistemática practica de descabezar al alto mando iraní, ni el pueblo atacado se ha revirado contra "el régimen", ni mucho menos que se pueda apreciar un debilitamiento de sus fuerzas armadas y capacidad de ataque. Ni se hable de que se abra otra vez el Estrecho de Ormuz, al menos para la navegación de los agresores y sus aliados.
Muy por el contrario, las oleadas de ataques a bases militares estadounidenses en la región, y a objetivos especifico de Israel, no solo no han amainado sino que incluso se han vuelto cada vez más certeros, eficaces es la mejor palabra para describirlos. Incluso, el conflicto parecería extenderse afuera de la región, tras un ataque frustrado con misiles iraníes, a la base británica de Diego García, a unos 4 mil km de Irán, donde los invasores reciben apoyo logístico.
A la altura del 20 de marzo, prácticamente los iraníes han convertido en chatarra equipos estadounidenses valuados en mil doscientos millones de usd, solo en sistemas de radares, más 2 422 millones adicionales, que incluye terminales satelitales, drones "extraviados", tanques de combustible, alrededor de 11 aviones cisternas, así como tres F15.
Añadir, de particular valor hasta simbólico, que por primera vez un sistema antiaéreo, claro el iraní, dio de baja hasta esa fecha a 2 F-35/ furtivos, que no se ven, puede traducirse, que incluso provocó una caída en las acciones del fabricante, la Lockheed Martin; no es para menos, porque el contribuyente estadounidense pagó 100 millones de usd por cada avioncito "invisible", para nada. Es decir, el mejor avion del mundo mundial, enviado a la basura con dos pum pum de la misilística de bajo costo iraní y con ello, los ingresos de sus fabricantes.
Otro tanto esta pasando con las "extraordinarias fuerzas navales", que fueron desplegadas nada menos que encabezadas por dos sendos y "extraordinarios" portaaviones. Ya sea porque fueron obligados a irse, ante el peligro de incorporarse a los arrecifes del Golfo o porque tal vez, es una especulación, sus tripulaciones le inflingieron daños, que le obligan a mantenimiento. Lo cierto es que en uno de ellos, el USS Gerald Ford, enfrentó cientos de inodoros tupidos seguido de un incendio, eventualmente devastador, en la zona de lavandería, que costó 30 horas para apagarlo; el otro, el USS Abrahan Lincon, pues nada, parece que fue impactado con suficiente convicción, como para que lo enviaran a mil km del teatro de operaciones.
De manera que lo simbólico tiene su peso en este conflicto, dos super aviones, los F35, y dos super portaviones, la crema y nata del poderío militar imperial, sacados del área de combate. Súmese la ostensible imposibilidad de defender las posiciones terrestres, ubicadas por EEUU en los países limítrofes con Irán. Otro emblema del poderío despedazado, la paulatina y a esta hora, casi inexistente cúpula de hierro, que protegía la testa de los sionistas en Israel. Todo convertido en polvo cósmico.
Mucho podría añadirse en materia de fiabilidad, mejor dicho perdida de esta, respecto al relato victorioso que diariamente exponen el jefe Trump, que ha afirmado que ganó la guerra al menos 7 veces, acompañado de sus secretarios de Estado y de Guerra. Van rompiendo récord la exposición de contradicciones en los discursos, un día es una cosa, otro día lo contrario, para demostrar lo antes negado. Un autentico galimatías que tributa a un deterioro diario, imparable, de la credibilidad del gobierno federal.
No importa que con amenazas y demás resortes, típicos del poder en Washington, aún cuenten con apoyo del Congreso, cada vez más disminuido, o incluso del generalato que dirige y pone a sus tropas en la agresión. Es visible que es cuestión de tiempo que todo eso continúe agrietándose, salvo que encuentren lo antes posible una atajo para salirse de esta guerra, con el sombrero lo menos agujereado posible.
Algunos datos de la realidad, que existe fuera del universo trumpista, muestran la situación política autoinflingida por la Casa Blanca, a partir de esta aventura en Asia Occidental.
Menciónese por ejemplo, los crecientes niveles de rechazo que la guerra provoca en la opinión publica estadounidense, encuestas mediantes, incluido no menos del 35% de los republicanos consultados, ni hablar del resto. También es evidente el rechazo casi unánime en el mundo intelectual y artístico, como pudo verse en la última entrega de los premios Oscar.
Subyacen en paralelo, fantasmas del pasado, para los que creían que el denominado síndrome de Vietnam estaba superado, muchos menos cuando se especula que sera necesario volver al sistema del servicio militar obligatorio, que bien podría constituirse en la pequeña llama, que incendie la pradera.
Para peor, la deserción de figuras prominentes del gobierno federal como Joe Kent, director del Centro Nacional de Antiterrorismo de EEUU, nada menos, quien decidió denunciar el disparate bélico culpando al loby sionista, apelando a su conciencia dijo, algo que es bueno saberlo porque Kent debe haber participado o al menos admitido, el mañido proceso de inclusión de Cuba en la lista de países que toleran el terrorismo, en fin, es otro tema.
Y si esto no fuera suficiente, en la propia comunidad de inteligencia estadounidense, la que administra Mr. Rubio no se olvide, la disidencia va adquiriendo el volumen de un maremoto. Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional por ejemplo, planteó recientemente que no existe el supuesto programa armamentístico nuclear iraní la razón del ataque. Bueno, ya Trump había afirmado en junio del 2025 que este fue eliminado, así que nadie debería castigar a Gabbard por reiterar la idea.
La economía, la maldita economía, es otro creciente e incontrolable escoyo que enfrenta Trump, porque la guerra se ha tragado 25,5 mil millones de usd (al 20.3.2026), que incluye el armamento e infraestructura destruida arriba indicado. Y esto en un contexto de contraste asimétrico, con armas iraníes de bajo presupuesto neutralizando o destruyendo las del enemigo, super sofisticadas y super caras.
Está claro que esto es como una danza de los millones para los accionistas de la industria bélica, que cotizan en Wall Street. De hecho, el Pentágono está gestionando unos 200 mil milloncitos más, a pesar que la deuda federal acaba de rebasar la cifra de los 36 billones de usd, la más abultada del mundo.
El estadounidense común se pregunta, ¿qué gano yo con esta guerra?, solo perdidas, más caro el galón de gasolina, también alza de los fertilizantes, se quejan los granjeros estadounidenses, muchos de ellos, integrantes de la base MAGA; ya no es noticia que el barril de petróleo se mantiene por encima de 100 usd/barril, con la paradoja que los iraníes están ingresando entonces casi el doble por el petroleo que comercializan, respecto a antes del 28 de febrero.
En este punto es necesario detenerse en cómo va evolucionando el asunto en la base MAGA, el trumpismo propiamente dicho, y porque en la práctica ha sido engañada, a propósito de la promesa de Trump de que no metería al país en guerras interminables.
Del fenómeno se hacen ecos figuras icónicas del mundo MAGA/trumpismo. Declara Carrie Prejan, hiper cercana a Trump en los últimos 20 años: "MAGA está muerto. Ya no reconocemos al presidente Donald J. Trump", añadiendo que: "somos un país ocupado. Un país extranjero ha ocupado nuestro gobierno". Esto a propósito del supuesto que EEUU agredió a Irán bajo presión de Israel, lo cual no es cierto del todo, pero no importa, eso cree Prejan y muchos otros trumpistas. Otro caso, Chiras Murphy, MAGA con esteroides, también coincide en que "Israel nos obligó a tomar esta medida”; la ex legisladora Marjorie Taylor, dice que ya no cree que Trump merezca el Nobel de la paz, menos mal, bien por Taylor. MAGA se está fracturando y lo declara públicamente, se puede leer en redes sociales, al describir este proceso.
Como si todo lo anterior no fuera suficiente "suspicacia" para obligar a Trump/Rubio, a desistir de este embrollo, es noticia que la OTAN y demás aliados le dan rotundamente la espalda a Trump, un proceso que aquí ya se avisó. Los aliados no quieren saber nada de esta guerra; y los países árabes vecinos de Irán, eternos aliados de EEUU, a pesar de una pírrica victoria con una resolución del Consejo de Seguridad de NNUU, que regaño a Irán sin consecuencias prácticas, se ven cada vez más "maltratados" sin querer, explican los iraníes, con la continuidad del conflicto.
En respuesta a este subrepticio pero evidente proceso de quiebre interno, dentro de la belicosa asociación trasatlántica, la OTAN, pues Trump, siendo Trump, amenaza con disolverla, dejarla al garete. Y entonces saltan los tapones dentro del Partido Republicano, y legisladores miembros de este amenazan con "una guerra civil “en el seno del oficialismo, si la Casa Blanca continua con esos propósitos. Una observación, Mr. Rubio se pavonea con desenfado ante las cámaras, hablando de Cuba, pero ha descuidado el trabajo diplomático, de bordado, con sus históricos aliados; terrible error.
El aislamiento que experimenta Trump mueve al asombro y lo único que le falta es una rebeldía en la granja. Debe recordar que su misión, para lo que se construyó, con estética mesiánica, un movimiento como MAGA, era apoyar o aparentar que le devolvería la esperanza al trabajador y al clase mediero originariamente estadounidense, arruinado por la inexorable concentración de la riqueza, no que malgastaría los recursos en guerras de interés de otros (los sionistas) o peor, que enviaría a los us marine a morir en un lejano campo de batalla.
El tiempo, el inexorable tiempo, tiene la última palabra en este conflicto en particular. Cada hora, cada minuto que se prolonga se antoja crucial. Irán parece preparado, durante 40 años, para resistir. Pero hace 40 años, Trump se divertía en la famosa isla de Jeffry Einstein, ni pensaba ser jefe del gigantesco aparato militar estadounidense; evidentemente entre ambos contendientes hay un abismo de diferencia, en experiencia acumulada. Y como han dicho los lideres persas, ganar esta guerra convincentemente no solo interesa a ellos, sino que de paso se evita que el imperio se meta en otra aventura bélica. Pero ese es otro tema, veremos.
Comentarios
Donald Trump ha subestimado las capacidades de IRAN y lo más triste de todo es que el pagará el costo político pero su pueblo pagará con las vidas de soldados engañados por su discurso triunfalista. La prensa de los EEUU será cómplice de esta matanza por no decir la verdad y hacerle el juego a Mr.Trump.