¿Agoniza el correo electrónico?

¿Agoniza el correo electrónico?

Evidentemente, esta tecnología creada en 1971, y que desde entonces ha sido un pilar de la comunicación digital, continúa presente en esta época de streaming, redes sociales y apps de mensajería instantánea.
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Comunicación por correo electrónico

En la actualidad, cerca de 4 600 millones de personas en el mundo utilizan ese servicio, lo que representa un incremento de aproximadamente 600 millones desde 2024. Y predicen que la cifra aumente para 2027.

No hay nada como recibir una carta manuscrita, donde los rasgos de cada trazado, el doblado del papel y hasta una posible manchita de café te acercan al remitente. Porque su mano estuvo ahí, justo donde tú ahora pones la tuya.


Foto: tomada de depositphotos.com

Pero eso, lamentablemente, parece ser cosa del pasado, y lo que más se le anda pareciendo son los email, los mensajes de correo electrónico, esos de los que poco se habla, aparentemente desdibujados por la alharaca de las redes sociales.

Sin embargo, hace falta hacer justicia, porque el email no agoniza y mucho menos está muerto. 

En la actualidad, cerca de 4 600 millones de personas en el mundo utilizan ese servicio, lo que representa un incremento de aproximadamente 600 millones desde 2024. Y predicen que la cifra aumente para 2027.


Número de emails enviados y recibidos diariamente desde 2018. Con previsiones hasta el 2027. Imagen: tomada de Statista

Evidentemente, esta tecnología creada en 1971, y que desde entonces ha sido un pilar de la comunicación digital, continúa presente en esta época de streaming, redes sociales y apps de mensajería instantánea.

Existe, pero va mutando

Los email continúan formando parte de este presente, pero, en cierto sentido, han ido mutando. Así lo indica un informe de la firma de ciberseguridad Kaspersky, que señala como se han ido convirtiendo en llave de acceso a cuentas y plataformas digitales, más que un medio de comunicación directa. 

«Las direcciones de correo electrónico son el punto de partida de la mayoría de los formularios y portales de inicio de sesión en línea a nivel mundial», refiere el informe citado.


Foto: iStock

Además, para ir del lado de la exactitud, igual vale decir que, a pesar del crecimiento sostenido del número de usuarios y de correos enviados a diario, ello no siempre equivale a una mayor interacción humana real. 

Gran parte de ese tráfico proviene de correos automáticos o spam, canales poco conversacionales y altamente despersonalizados. Según Radicati Group, más del 50% del tráfico diario de correos corresponde a emails transaccionales o automatizados —como confirmaciones de compra, restablecimientos de contraseña o newsletters programadas, entre otros.

Otras estimaciones consideran que, aproximadamente, entre el 45 y 50% del correo global es spam o tráfico no deseado, el cual a menudo nunca llega a la bandeja de entrada principal.


Imagen: tomada de adslzone.net

Más que una herramienta para comunicarse con otros, el correo electrónico va derivando en un requisito técnico, utilizado para abrir cuentas en redes sociales, hacer compras en línea o recuperar contraseñas.

Compiten también contra los fines originarios de los email los SMS o mensajes de texto.

¿Te lo envío por email?

A pesar de sus transformaciones en esta era de hiperconectividad, al correo electrónico no le acompaña la seguridad como una fortaleza. Y es que, por ser de las tecnologías de comunicación más antiguas en el ámbito digital, al ser diseñado no ubicó la ciberseguridad entre sus  prioridades.

De ahí que esta debilidad la intente compensar mediante el uso de parches y protocolos adicionales. 

Sin embargo, persisten riesgos importantes en cuanto a autenticidad, privacidad y vulnerabilidad a los ciberataques.

Foto: Getty Images

El más común de estos es el llamado Phishing. Se trata de un correo electrónico fraudulento diseñado para engañar y hacer que el destinatario revele información confidencial como contraseñas, números de tarjetas de crédito, credenciales bancarias o datos personales. El término phishing proviene del inglés fishing (pescar), porque el atacante «lanza el anzuelo» esperando que alguien «muerda».

Según el IBM X-Force Threat Intelligence Index 2024, el 41% de los incidentes de ciberseguridad comienza con un email de phishing.

Además, ocurren suplantaciones de la identidad del remitente, y no faltan los envíos de archivos maliciosos —malware— como adjuntos, entre cuyos fines está el propagar virus informáticos.

A pesar de no garantizar una total confidencialidad si no está cifrado, aun cuando puede ser manipulado o sufrir de suplantaciones si no se implementan correctamente los protocolos modernos, entre los muchos que continúan fieles al empleo de emails se cuenta al cofundador de Microsoft, Bill Gates.


Foto: Andrew Kelly / Reuters

Este empresario multimillonario, conocido por situarse en la vanguardia de la tecnología, asegura que prefiere usar el correo electrónico en lugar de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, apoyándose en razones prácticas y de control sobre la información.

Afirma que el correo electrónico, a diferencia de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería, no está sujeto a los algoritmos que priorizan contenido sensacionalista, aspecto que considera de mucho peso en la era de la desinformación. Y amplía con que mediante su correo puede organizar sus prioridades sin el ruido externo que suelen generar otras plataformas digitales.

Sí, pero no

Aunque el correo electrónico está lejos de desaparecer y cuente entre sus habituales a personalidades notorias como Bill Gates, su uso principal se ha desplazado de canal de comunicación interpersonal a ser, como tendencia, una plataforma de notificación y transmisión de contenido estructurado o automatizado. 

Y los propios usuarios que continúan dándole vida al email en el sentido tradicional que originalmente le acompañó, son, paradójicamente, los mismos que hacen más vulnerable a esta herramienta digital.


Imagen: iStock

Más del 80% de las brechas de seguridad identificadas en estos correos involucran al factor humano a partir del uso de contraseñas débiles y de no seguir recomendaciones elementales como la de no abrir adjuntos dudosos.

Por su parte, la inteligencia artificial (IA) está desempeñando un papel fundamental en revitalizar y modernizar el uso del correo electrónico, tanto para usuarios como para empresas. 

A pesar de los tantos años del email, la IA le está aportando una segunda vida al hacerlo más eficiente, seguro, personalizado y estratégico.

Con el uso de filtros inteligentes y antispam avanzados ayuda a detectar y filtrar correos maliciosos o irrelevantes con una precisión mucho mayor que los sistemas tradicionales. Google, por ejemplo, afirma que Gmail bloquea más del 99.9% del spam, phishing y malware, gracias a sus modelos de machine learning entrenados con millones de ejemplos.


Imagen: tomada de praxisup.com

También la IA es usada en el correo electrónico para sugerir respuestas breves y así ahorrar tiempo; a la vez que ayuda a organizar la bandeja de entrada clasificando automáticamente los correos como «principal», «promociones», «social», etc.

Y en el ámbito corporativo, está transformando el conocido como email marketing, ayudando a detectar el mejor momento para enviar dichos correos, a segmentar audiencias automáticamente y a redactar contenido personalizado para cada usuario basado en su comportamiento anterior. Ello, ha llevado a una mayor eficacia en campañas de marketing, haciendo que sus correos sean menos intrusivos y más relevantes.

Sin IA, el email probablemente estaría más cerca de la obsolescencia frente a otras plataformas más ágiles; aunque, vale decirlo, aún no todos los usuarios del correo electrónico han incorporado estas ayudas inteligentes al procesamiento de su correspondencia y prefieren seguir «a la antigua», como cierta vaquita de Pijirigua.

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